sábado, 30 de abril de 2016

Comentario de texto del prólogo de la I Parte del Quijote.






Comentario de texto del prólogo de la I Parte del Quijote.

Por Ramón Fernández Palmeral



   20.- COMENTARIO DE TEXTO DEL PRÓLOGO DE LA I PARTE DEL QUIJOTE.

 Nos hallamos con un prólogo original que es como un relato, pero complejo de entender hoy en día, por ello, he creído conveniente hacer un análisis de texto fácil de comprender por los alumnos de literatura sobre el Siglo de Oro, que quieran hacer una cata de lectura en el Quijote de Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616). El prólogo es una verdadera clase de escritura creativa actual.
   Por lo general, los prólogos de los libros se escriben una vez  se han terminado de escribir el libro y se va a dar a la imprenta, por ello, el prólogo para la Primera parte del Quijote se debió escribir en el otoño de 1604 en Valladolid, puesto que la primera edición es de enero de 1605.
Para un estudio global del prólogo lo hemos de dividir en tres grandes bloques: A, B y C
El bloque A, comprende desde las palabras "Desocupado" hasta "caballero", última palabra del segundo párrafo.
En este primer bloque encontramos:
1.-Cervantes se dirige al lector y se disculpa al decir que si no gustara le libro es por culpa de su mal ingenio.
2.-Se excusa advirtiendo que si el libro es malo, no puede ser de otra manera aporque se «engendró en una cárcel»  (Sevilla 1597), pero sin embargo, a pesar de la incomodidad de la cárcel hasta la «musas más estériles», pueden ser fecundas.
3.-Se disculpa comparando a su libro con «un hijo feo y sin gracia alguna», pero a pesar de estas faltas un padre quiere a su hijo, y Cervantes que es padre de una hija, en lugar de decir soy padre nos dice «padezco padre», y que es padrastro de Don Quijote, y le suplica al lector «con lágrimas en los ojos» que le perdone y le disimule las faltas del libro «su hijo feo». Y como el lector en su casa ejercer el libre albedrío, puede criticar al libro libremente en sin esperar que lo calumnien o premien por su opinión.
4.-Opina Cervantes que le hubiera gustado dar a publicar el libro sin un prólogo, por eso dice quisiera darla «mondada y desnuda», sin el catálogo de los sonetos, epigramas y elogios, que era costumbre pedir a autores famosos para encabezar los libro de forma laudatoria. Cervantes que llevaba veinte años fuera de los círculos literarios no disponía o no quería buscar a esos amigos, para los sonetos laudatorios. A pesar de ello dudaba si pedir los favores o no. A esto que llega a deshoras (tarde) un amigo posiblemente el editor Robles o alguien entendido en libros, que viéndole atribulado le da unos consejos.
5). Se inicia con un guión de diálogo y empiezan hablar Cervantes con el amigo que ha llegado a deshoras a su casa de Valladolid.  Le dice cómo quieres que no esté confuso con lo que pueda pensar «algún antiguo legislador» cuando vea mi libro y se dé cuenta que estoy:  
en el olvido de los demás autores,
que estoy seco como un esparto,
 sin invención,
 menguado de estilo,
 pobre de conceptos,
falto de erudición y doctrina.

  Cuando vean que no he puesto  acotaciones ni anotaciones en los márgenes del libro, como «veo que están en otros libros», que están llenos de sentencias de Aristóteles, de Platón, y de otros muchos filósofos clásicos,  que son admirados por los lectores. O citas de la Santas Escrituras «Divina escritura» (por Santas Escrituras9, que tanto contento y regado dan a los oídos de los lectores.
 En párrafos siguiente se queja Cervantes de todo esto (de las anotaciones y acotaciones) va a carecer Don Quijote, porque no tengo nada que anotar, salvo que ponga un abecedarios de autores de la A la Z, empezando por Aristóteles y acabado por  Zoilo [famoso filósofo por tener una diatriba con Homero] o Zeuxis [pintor].
 Se queja Cervantes de que también carecerá su libro de los sonetos laudatorios de gente principal, pues adelanta que no quiere pedirlos, porque se considera «poltrón y perezoso», o sea, cómodo.
 B). Este segundo bloque recoge los consejos del amigo con el que está hablando y con el que se queja de no poner acotaciones ni sonetos laudatorios, como era costumbre.
 El amigo debe ser persona de confianza pues llama a Cervantes: «hermano».  Donde le dice que tal postura pesimista no es discreta ni prudente y le dice: ¿cómo es posibles asunto tan baladí y «fácil de remediar»  puede preocupar a un ingenio tan maduro como el vuestro, y no es habilidad lo que os falta sino que os sobra pereza.
       1)      El amigo le pide atención porque le va a dar unos consejos, para poner remedio a las dificultadas creativas, a «la pájara» por la que está pasando Cervantes.
      2)      Si no encuentras personas «graves» o principales  para que te escriban los sonetos, lo escribes vos y le ponéis nombres rimbombantes con Preste Juan de las Indias o Emperador de Trapisonda, que fueron famosos poetas. No va a pasar nada si os descubren la mentira.
      3)      En lo de citar acotaciones o márgenes de sentencias, es bien fácil escribes las sentencias latinas que sepas de memoria como sobre la libertad y el cautiverio, como por ejemplo: Non bene pro toto libertas venditur auro (1) y luego al margen citas a Horacio. Y si por ejemplo es sobre la muerte escribes: Pallida mors aequo pulsat pede pauperum tabernas. Tegumque Turres(2).
     4)      Si quieres hacer alguna sentencia de amistad y amor, te remites a las Escritura Divinas ( por Santas Escrituras), y podéis escribir: Ego autem dico vobis: diligite inimicos vestros (3).
     5)      Si se trata de malos pensamientos, acudís al Evangelio, y escribes: De corde exent cogitationes malae (4).
     6)      Sobre la inestabilidad de los amigos, ahí está Catón con: Donce eris feliz, multos numerabis amicos, Tempora si fuerint nubilia, solus eris. (5). [Los versos no son de Catón sino de Ovidio [Tristia, I, IX,5-6].
      7)      Y con estos latinismos os tendrán por hombre rudito y gramático. Si hablas de un gigante escribes a Goliat y su historia que te la sabes, y si es un río pones el Tajo, que también te los sabes.
      8)      Si quieres tratas de ladrones, tienes la historia del Caco.
      9)      De rameras, ahí tiene al obispo de Mondoñedo que te prestará a Lamia, Laika y Flora.
     10)  Si es un tema de crueles tienes a Ovidio y te entregará a Medea [La metamorfosis. Eurípides tiene otra Medea. El mito de la madre que mata a sus propios hijos para vengarse del adulterio de su marido Jasón].
     11)  Si quieres hablar de encantadores y hechiceras. Homero tiene a Calipso y Virgilio a Cirse.
     12)  Si el tema son capitanes valerosos tiene a Julio Cesar y Plutarco os darás mil historias de Alejandro [Magno].
     13)  Si se trata de amores con dos onzas y sabiendo toscano [italiano] toparás con León Hebreo [escritor y filósofo sefardí (1460.1521)]. Y si queréis, lo tienes más cerca tienes a Fonseca, Del amor de Dios [Cristóbal Fonseca, escritor, místico (1550-1621)].
     14)   No os preocupéis de nombrar estos nombres, y dejadme a mi cargo que yo ponga las anotaciones y acotaciones al final de libro, aunque gaste cuatro pliegos más. [por esta frase debemos sobreentender que los consejos de tal amigo son los de su editor Francisco de Robles].
  15)   Vuestros libros no tienen necesidad de acotaciones ni sonetos, ni cosas de aquellas, porque todos son inventivas sobre libros de caballerías, cuyos caballeros nunca se acordaron de Aristóteles, San Basilio o Cicerón, ni observaciones de Astrología, ni son importantes las medidas geométricas, porque los libros de caballería son para el vulgo, para qué mendigar sentencias filosóficas, consejos de las Santas Escrituras, sonetos de otros poetas. Lo importante es el estilo, las palabras honestas y bien colocadas, pintando y describiendo todo lo que fuera posible, dando a entender vuestros conceptos sin oscurecerlos.
  16)  Procura también que el humor mueva a la risa al lector, el risueño lo acrecentará, el simple no se enfadará, el escritor se admirará de la invención y de la fantasía, el grave o serio no lo despreciará y el prudente lo alabará. Tiene vos que derribar la máquina de los aborrecidos libros de caballería.
C).- El tercer bloque vuelve Cervantes a tomar voz propia para dirigirse al «lector suave», pues te divertirás pues hay opinión en los habitantes del Campo de Montiel, que don Quijote fue casto y valiente caballero, y también tendrás cumplido conocimiento de Sancho Panza, su escudero que tiene todas las gracias de los escuderos.
Y se despide Cervantes  con «Vale» que equivale  a un Adiós.

Textos siglo XVI, tema complejo, dificultad 10.