martes, 17 de mayo de 2022

Novela histórica ambientada en las guerras civiles de Granada S.XVI. Ramón Fernández Palmeral

 

 


 

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     PRESENTACIÓN

         

          El mismo año que me licencié en Arquitectura en Sevilla conseguí un contrato laboral como fijo discontinuo o de los llamados temporales en una subcontrata de ACK para trabajar en la Exposición Universal de 1992 (Expo'92) de Sevilla. Mi cargo: ayudante del director de proyectos. La contrata de la empresa consistía en  restaurar el Monasterio de la Virgen de las Cuevas en la Isla de La Cartuja. Dicho monumento del siglo XV se hallaba en avanzado estado de deterioro,  no se le habían puesto un ladrillo desde los tiempos de la desamortización de Mendizábal de 1836, cuando dejó de pertenecer a los cartujos para convertirse, aquel monasterio, en una factoría de porcelanas y cerámicas a cargo del inglés Charles Pickman. El conjunto se encontraba ruinoso desde que Pickman abandonó la porcelana, pero la organización de la Expo'92 quiso reconstruirlo como edificio emblemático del V Centenario, y no se equivocaron, acertaron en su elección. Cuando finalicen las obras de rehabilitación nacerá una nueva Cartuja con el semblante de una renovada hermosura.

         Cuenta la leyenda que la Virgen de Santa María de las Cuevas se les apareció a unos alfareros del Arrabal de Triana cuando recogían arcillas en la isla, y ella se personificó en barro en testimonio de su milagro. A raíz de este hallazgo mariano, en los albores del siglo XV, los frailes cartujos -seguidores de la Orden de San Bruno, fundada en 1084-, aprovechando el magnífico enclave y el milagro, construyeron en la isla, formada por dos brazos del río Guadalquivir, una capilla de estilo gótico tardío para adorar a la Virgen. Y  posteriormente como un verdadero y progresivo milagro se llegó a lo que es hoy,  una joya de la arquitectura religiosa recuperada de la voraz dentadura del tiempo. En La Cartuja existe una capilla, la de Santa Ana, donde estuvieron enterrados los restos de Cristóbal Colón desde 1506 hasta 1536 por deseo de sus herederos, ya que estos tenían gran amistad con los cartujos y con el prior Fray Gaspar. En la puerta del monasterio florece un magnífico árbol, un zapote cuyo semblante ecuatorial fue un regalo de Colón a la capilla, traído  desde Nueva España en uno de sus viajes.

         Fue en la capilla de Santa Ana, en una de las obras a mi cargo, donde se produjo un gran acontecimiento, y donde sentí una de las mayores alegrías de mi vida. Una mañana de mayo dos obreros de Marchena: Pedro y Jesulín, que trabajaban bajo mi dirección, picaban una pared en las proximidades del ábside, cuando, de repente, cayeron al suelo viejos estucos de una hornacina y un poco de  argamasa. Cuando dieron  unos golpes a la pared  sonó a hueco, como si detrás hubiese una cámara vacía, y, por fortuna así fue. Con gran habilidad hicimos un butrón por debajo de la pared hasta poder entrar a gatas. Primero entró Pedro como un valiente espeleólogo en una cueva desconocida, pero salió enseguida como si hubiese visto los ojos encendidos del mismísimo demonio, aterrado,  empezó a persignarse una vez y tras otra, sin parar, sin darle tiempo a la mano derecha a cruzarse ante su rostro de inexpresiva máscara de horror. “¡He tocado a un muerto, os lo juro, es una canina!” –gritó Pedro con la cara blanca como un folio.

          Más tarde, con calma, tomé la linterna y entré yo solo por el butrón. Pedro había ido a buscar ayuda, solamente quedábamos Jesulín y yo. Me introduje agachado por aquella zorrera abierta y, una vez hube avanzado un metro a gatas, me pude poner de pie, era un cubil pequeño, de momento no  veía bien hasta que mis ojos se fueron acostumbrando a la oscuridad y a la luz pobre de la linterna. Me impresionó ver en el suelo, en posición decúbito supino, un esqueleto humano; su faz de momia seca impresionaba terriblemente. El miedo de Pedro unido a su superstición se justificaba, aunque tampoco era para ponerse así de los nervios, de un esoterismo de infarto, pues los muertos no muerden y son aún más inofensivos que los vivos. La momia, de  estatura mediana, quizás mermada por los siglos, tenía el cuello abrazado por un grillete oxidado, un crucifijo de plata entre sus huesudas manos y, junto a él, un pequeño cofre de madera envejecida, cuyas aldabas oxidadas cedieron al abrirlo, y dentro  encontré  unos escudos de plata y un manuscrito con forro de pergamino cual carpeta con  un manojo de cartas apretadas por una correa de cuero. Los indicios indicaban que aquel hombre debió ser condenado al emparedamiento hasta la muerte, posiblemente por la Inquisición u otro enemigo brutal e inhumano. No debemos asustarnos ni engañarnos: la Edad Media no fue más cruel que la actual.

        Salí del reducido cubil y mandé a Jesulín a que fuera a avisar al jefe de obras. Cuando me quedé solo, cogí el manuscrito y lo guardé en mi cartera junto con los planos; mi intención era la de examinar detenidamente aquella joya bibliográfica, con la primera tentación, no nos engañemos, de quedarme con ella, pues lamentaba tener que entregarla al Patrimonio Histórico Artístico,  siempre vigilante, quedarse con el manuscrito suponía un riesgo, sí, pero mi curiosidad me superaba y cegaba. Cuando llegó el jefe de obras y los funcionarios del Patrimonio, les enseñé la momia, los escudos de plata y el crucifijo para saciar su curiosidad, como si fuera carnada para los tiburones. No fui capaz de entregarlo, hasta no examinarlo detenidamente, porque era superior a mi poder de curiosidad y amor a los libros antiguos; de momento me quedé con el mamotreto forrado en piel curtida, y creo que cualquier bibliófilo hubiera hecho 1o mismo que yo, ¿o no?   Era un robo patrimonial, una temeridad, pero no un crimen. Miré el Código Civil y leí los 315 y 352 donde se disponen  que el tesoro oculto, pertenezca al dueño del terreno en que se hallare, sin embargo, cuando fuese hecho el descubrimiento en propiedad ajena o del Estado, la mitad se aplicará al descubridor. Si los efectos descubiertos fuesen interesantes para la ciencia o el arte, el Estado podrá adquirirlos por su justo precio...

 

 

 

 

PRIMERA PARTE

 

 

SURA I

 

LAS GALERAS DEL REY  DE ESPAÑA

                              

                Los años son escobas que nos van barriendo hacia la  fosa.

                                                                                                   Proverbio español

         

                                                         

          

              EN EL PUERTO DE AL-MARIYA [Almería]  pasamos la primavera o debería decir padecimos y sufrimos en carne viva la primavera del año de Gracia de Nuestro Señor Jesucristo de 1571 del calendario cristiano, y año 977 de nuestra AH (Año de la Hégira) en unos tinglados infames, engrilletados, putrefactos y hambrientos. Al mismo tiempo, y pese a la desfortuna se recuperaban nuestros astillados huesos de la inflexión de un largo camino de desgracias y humillaciones por malos juegos de la suerte y del Alabado, abandonados  al  caprichoso abuso de la autoridad de unos cristianos viejos y soldados de fortuna, que comían cerdos y sus espadas eran de recta osadía en punta con mango en cruz. Nuestros alfanjes eran de corte, por ello batirse, era un encontronazo desigual.

 

         Ahora estamos en 1587 estoy preso en una cárcel sevillana, soy un viejo de 57 años. Después de lo que he vivido y de mis muchas aventuras, ahora y aquí ya no estoy seguro de nada, el tormento y el hambre me tienen confundido y en permanente insomnio...

 

(270 páginas)

 

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domingo, 15 de mayo de 2022

Cincuenta años de la muerte de Franklin Albricias Goetz

 

 


CINCUENTA AÑOS DE LA MUERTE DEL FRANKLIN ALBRICIAS GOETZ

Un alicantino en el muro del olvido

Ramón Palmeral

 

A modo de preámbulo

Hace unos años, en el verano de 2013 le pusieron a un pequeño parque de la zona del mercado de Babel, y frente al parque del Chalet del Ingeniero,  el  nombre de Franklin Albricias, y el 7 de junio de 2014 se alzó un busto de bronce sobre un monolito de piedra, en tiempo de PP de la alcaldesa Sonia Castedo donado por la Sociedad Benéfica Constante Alona, obra del escultor Luis Gámez Lomela. La verdad es que he pasado por ahí cientos de veces sin fijarme ni interesante siquiera por dicho prohombre que da nombre al parque y al busto que con gafas preside la zona.

Al pasar por este jardín, yo no le hacía ni caso al busto, como tantos otros peatones que pasamos con la cabeza en nuestros asuntos. Otras veces me había sentado en los maderables bancos. Hasta que hace unos días mi amigo Luis Ramos  me regaló un libro titulado La Escuela Modelo de Alicante, del escritor Antonio Aparici Díaz, editado por la Librería Logos de Las Carolinas de Alicante, 2º edición de 2008, donde he hallado su biografía de Franklin, entre otras, puesto que libro de  506 páginas se halla ampliamente documentado son fotografías y fotocopias de manuscritos y documentos, e índice onomástico, en cuyas páginas se halla una parte de nuestra historia alicantina.

Fue Franklin Albricias un pedagogo protestante, director de la Escuela Modelo de Alicante, escuela a imagen de la Institución Libre de Enseñanza de Francisco Giner de los Ríos. Escuela de Alicante fundada por  padre Francisco Albricias Bacás en 1897. Fue Franklin teniente alcalde del Ayuntamiento de Alicante en el mandato del alcalde Lorenzo Carbonell, presidente de la Diputación de Alicante, durante la II República, pastor evangelista (protestante), fundador del C.F. Albacete, músico violonchelista, republicano, masón. Al finalizar la guerra civil, tuvo que exiliar por ser masón y republicano en Suiza, pasó por Bélgica, Argelia  y otra vez a Suiza donde falleció en enero de 1972, hace ahora cincuenta años.




      Breve biografía

Franklin Albricias Goetz nació en Alicante  en 1892, hijo del pedagogo catalán afincado en Alicante a finales del siglo XIX Francisco Albricias Bacás natural de Rubí (Barcelona) ​ por recomendación médica en busca de un clima saludable después de perder dos hijos de corta edad, y de Julia Goetz Maurer, de familia protestante y origen alsaciano alemanes.​ Francisco Albricias dirigió el semanario El Clarín, ​ y fundó en 1897​ la Escuela Modelo unas instalaciones que fueron creciendo poco a poco hasta convertirse en referencia en educación y cultura de la ciudad. Cuando contaba con trece años su padre lo envió a estudiar a Suiza, y en 1910 adquiere el título de magisterio, por lo que se supone que aprendió el idioma francés. Llegado el momento fue el sustituto de su padre en la Escuela Modelo. Tuvo un hermano llamado Lincoln nacido en Alicante 1897 que también fue pedagogo.

Se inició en la masonería en 1921 se desarrollada en el seno de la logia Numancia n.º 3 de Alicante, integrada en la Gran Logia Simbólica Regional del Levante, de la federación del Gran Oriente Español. Como masón trabajó con el nombre simbólico de "Teófilo". y continuó con la masonería en su exilio de Argel, en donde en 1946 era Orador de la logia Hispano nº 9, perteneciente a la Gran Logia del Norte de África, de la federación del Gran Oriente Español en el Exilio.

Muy vinculado con el mundo del fútbol, fundó el Club Deportivo Albacete en 1917 que desaparecería durante la guerra civil, y que a posteriormente sirvió de base para la fundación del Albacete Balompié. Franklin Albricias también fue árbitro de fútbol en los años 20 en la ciudad de Alicante.

En 1918 contrajo matrimonio con Joaquina Lara Ramírez, natural de Madrid, con la que tuvo tres hijos: Julia, Lidia y Franklin.  Residió en Albacete como maestro hasta que  en 1921 con 29 años dejó su plan en la Escuela Normal de Albacete y se trasladó a Alicante para ayuda a su padre en la Escuela Modelo situada entonces en el piso principal de la calle Labradores número 6, escuela contra la que se levantaron fuerza cívico-política-religiosas con denuncias sobre salubridad del aula. Posteriormente compraron un solar en la calle Calderón de la Barca y construyeron un edificio para trasladar la escuela y zona administrativa.

Su sensibilidad para la música lo demostró con su afición al violonchelo, logrando ser un componente de “La Wagneriana, la célebre orquesta de Cámara de Alicante, y componente de la orquesta de la Escuela Modelo. 

 


 

Político

En 1923 fue elegido Vicepresidente primero de Acción Republicana de Alicante. Era tal el impacto de sus exposiciones liberales que el Ayuntamiento en 1926 denegó una subvención al Ateneo donde eran frecuentes sus discursos e invenciones, donde también lo hacían Guardiola Ortiz, Leifa Mora y Rafael Millá. También estaba afiliado a la Casa de la República. Por eso años escribía en la revista España Evangélica, en los periódicos La Voz de Levante y en El Luchador. Conocedor de la moral de la Tercera República francesa aportó, una ética moralista completamente laica, a pesar de que Franklin defendía la influencia de la escuela evangélica protestante en la creatividad social, por representar una alternativa ideológica al catolicismo.

En las elecciones municipales celebradas el  12 de abril de 1931, Franklin se representó al Grupo de Acción Republicana en el Distrito 6º perteneciente al barrio de San Antón. Carlos Esplá Rizo fue nombrado Gobernador Civil de la provincia y ante 38 concejales se procedió  al nombramiento de alcaldes. En dichas elecciones resultó alcalde Lorenzo Carbonell Santacruz, que nombró a su vez a Franklin como teniente de alcalde, al poco tiempo  pasó a la presidencia de la Diputación Provincial,​ cargo que compatibilizó con su puesto en el consistorio alicantino.

Tras la revolución de octubre de 1934 fue preso durante esos días. ​ En 1937, fue vicepresidente provincial de Izquierda Republicana.​ El cónsul de Francia Rafael Maignon lo condecoró con la Legión de Honor junto a Lorenzo Carbonell.

 

Exilio

Los tres hijos fueron enviados en 1936, al iniciarse la contienda, con unos buenos amigos en Bélgica, donde recibieron educación en una escuela secundaria de Lieja. Antes de finalizar la guerra, Franklin y su esposa Joaquina  se trasladaron a Bélgica para reunirse con sus hijos. Como durante el conflicto bélico de la II Guerra Mundial, Bélgica fue invadida por los nazis, la familia salió de Europa para instalarse en Argelia desde 1941 hasta 1962 como pastor evangelista en la Iglesia Metodista en Argelia hasta su jubilación donde llegó a obispo. Tomó la decisión de volver a Suiza donde había  estudiante. Falleció en enero de 1972 en la localidad de Pully, tras haberse quedado ciego, por la hipertensión ocular no diagnosticada a tiempo.  Los descendientes heredaron de su padre la intelectualidad y la fe, genuina de los Albricias.



 

La Escuela Modelo de Alicante

En el siglo XIX y principios del XX Alicante fue una ciudad abierta y plural, foco de masonería y republicanos, con una colonia de evangelistas protestantes donde la Escuela Modelo fue una “fábrica” de republicanos por 40 años hasta la guerra civil.  

El 2 de enero de 1897 se fundó en Alicante la Escuela Evangélica, y como dicho nombre no fue permitido hubo de ser sustituido por Escuela Modelo, nombre con el cual se le conoce, fue fundada por Francisco Albricias Bacás, protestante de origen catalán, fue una de la mejores escuela se Alicante hasta 1937. Fue una escuela abierta, libre que proclamaba la tolerancia. Colegio privado de pago, donde los padres más progresistas enviaban a sus hijos. La Escuela Modelo, por ser dirigida por evangelistas (protestantes) tenían también ayudas de la Iglesia Metodista Episcopal de Nueva York con ofician en París.

En las aulas no había crucifijos, imágenes ni láminas religiosas tal y como dice la Biblia. Fueron sistemática, continua y permanentemente acosados hasta llegar  de la II República que les favoreció, y no fue atacada por lo intolerante, a pesar de ser cristianos seguidores de las Sagradas Escrituras. Durante esta época, según antiguos alumnos, llegó a tener 1.000 escolares, debido a la destrucción de conventos, colegios  órdenes religiosas católicas, siendo numerosas las plazas solicitadas por los padres para escolarizar a sus hijos. Los masones alicantinos también se interesaron por la Escuela Modelo, puesto que su director, el pastor Franklin era masón militaba en la logia Numancia desde 1921.

Tras la guerra civil el edificio fue incautado por tropas italianas en Alicante, y después  por la Falange de las JONS. Tras 25 años de incautación, y en 1958, se solucionó con una irrisoria indemnización de tres millones de pesetas a la Iglesia Evangélica Española.

 La profesora Mónica Moreno (Universidad de Alicante) escribe:

     «La escuela Modelo se convirtió, en efecto, en un centro pedagógico “masculino” modélico, son murales, clases al aire libre, un museo, una surtida biblioteca, aulas de física y dibujo, orquesta y banda de música. Aplicando las más avanzadas pedagogía europea del momento, en ella se impartían clases de gimnasia o trabajos manuales,  se realizaban excursiones y se celebraban conciertos de música…»

         (Página 9 del prólogo d Escuela Modelo de Alicante,  Alicante,  2008)

     Según Emilio Laparra (Universidad de Alicante):

 «Fue un centro de enseñanza abierto a nuevos métodos pedagógicos que alcanzó un extraordinario nivel en este sentido y, además, se constituyó en foco impulsor de una actitud ciudadana consciente y libre, abierta al diálogo y a la comprensión».

                                     (Pág. 12 Escuela Modelo de Alicante, Logos 2008)

Como escribe Antonio Aparici Díaz (autor del libro):

 «Escribir y hablar de la Escuela Modelo de Alicante, es recordar con agrado la vida y desarrollo de una institución netamente alicantina, por donde desfilaron multitud de personas que alcanzaron renombre, prestigio y muy alta formación intelectual, moral y ética. No solo en las Artes, o en las Letras, o en el Comercio o en la Pedagogia, sino en la tan recordada y añorada conducta cívica. Los alicantinos que tuvieron la dicha de aprender allí todas estas fuentes del saber y del hacer, tuvieron el fundamento básico para la formación de un carácter, donde, en la conciencia de cada uno de ellos, arraigo el civismo, el amor por las libertades hacia los demás, creyentes o no creyentes, el respeto hacia Dios».

                                    (Pág 17, Escuela Modelo de Alicante, Logos, 2008).

 


     Conclusiones

El legado de esta experiencia educativa en Alicante entre 1897 a 1937,  revelan la intransigencia religiosa y la pobreza variedad cultura de la instauración del nacional-catolicismo en España tras la contienda, que perdió una educación sociedad más plural, libre y tolerante.  Sobre esta escuela evangélica existe, como escribe Aparici una “pesada losa de silencio”. Por eso, es digno de recordar los cincuenta años de la muerte un hombre cabal en sus principios políticos, educativos y religiosos, que permaneció treinta y tres años en el exilo sin regresar nunca a su ciudad de nacimiento.

 

Bibliografía

-Aparici Díaz, Antonio, La escuela Modelo de Alicante, pp 301-322), Logos, 2º edi. Logos. Alicante, 2008.

-Moratinos Iglesias, José. Historia de la educación de Alicante, desde el siglo XVIII a comienzo del XX. Editorial: Caja de Ahorros Provincial de Alicante, Alicante, 1986.