Ramón Fernández con 3 años en el patio del cuartel de la Guardia Civil de Almódovar (Ciudad Real) un día de 12-10-1950) de la Patrona de la Virgen del Pilar. Soy el niño del centro con peto negro y pelo en flequeillo.
Mis padres están detrás: Encima de mi padre hay un hombre con escoba, y mi madre con blusa grande blanca, era años muy felices. En la esquina izquierda está está mi tío Adriano López (sonriendo), era de Torrox pero estaba de encargado en una minas de Puertollano, y había venido a visitarnos.
Manuel Azaña forma parte del primer gobierno republicano
y tiene claro cuál es la cartera ministerial que desea para ahí
desarrollar la política en la que se consideraba perfectamente
preparado.
Partía de unos conocimientos previos del mundo militar. Azaña
partía de que el ejército le parecía un sector de la sociedad
particularmente necesitada de una transformación profunda y amplia.
Ortega y Gasset que era parco en elogios y que no simpatizaba con Azaña dice que “hizo una gestión maravillosa, increíble, fabulosa y legendaria”
Conocía el ejército francés al que había estudiado y
se había dado cuenta como fue la reforma del ejército francés que como
en el caso español se encontraba hipertrofiado. Su reforma intentaba
hacer un ejército más eficiente y que no fuera una carga para la
sociedad española y que pudiera convivir en libertad.
Azaña.
Manuel Azaña
tenía claro pues qué hacer con el ejército y tuvo fuerza para
enfrentarse a una reforma tan dura como se le preveía por la resistencia
que se iba a encontrar dentro del ejército pues suponía pasar a la
reserva a gran número de oficiales y generales.
Azaña entiende perfectamente la oportunidad que se plantea con el
cambio de régimen y creía que era el momento oportuno para hacerlo pues
los anteriores intentos siempre habían acabado con la dimisión de quien
lo había intentado.
José Ortega y Gasset que era parco en elogios y que no simpatizaba con Azaña dice que “hizo una gestión maravillosa, increíble, fabulosa y legendaria”.
Las primeras medidas que tomó Azaña consistieron en conseguir que el
ejército aceptara perder su grandeza y hacer un ejército más ajustado a
la realidad española con un número de tropas más proporcionado y sobre
todo en el exceso que tenía el ejército respecto a su oficialidad.
La ley fundamental de esta reforma militar fue la Ley de Retiro de la oficialidad
Se eliminaron los cargos de capitán general, teniente general y
gobernadores militares y se redujo casi a la mitad el número de unidades
que en algunos casos no eran más una apariencia que una realidad.
La ley fundamental de esta reforma militar fue la Ley de Retiro de la oficialidad,
por la que ésta daba treinta días a los oficiales a elegir entre el
retiro con el sueldo íntegro o la permanencia en el ejército, pero para
ello debían mostrar su adhesión al régimen republicano.
Se acogieron al retiro voluntario unos 7.000 oficiales que
pertenecían a las armas de infantería, caballería y artillería. También
se redujo el número de generales a la mitad.
Esta medida fue considerada muy drástica porque podía acceder a ella
cualquier oficial y no se producía una selección de los mejores
oficiales. Este planteamiento fue elogiado de forma unánime desde la
prensa e incluso desde el ámbito militar.
Al mismo tiempo se produjo una revisión de todos los ascensos
producidos con anterioridad. Como consecuencia de esto casi la mitad de
los ascensos producidos en etapas anteriores fueron rechazados. Esto
provocó que hubiera generales y oficiales que retrocedieron dos niveles.
Gabinete del gobierno de Azaña, fotografiado en 1936.
Esto fue mal visto por muchos oficiales y generales, pero supuso el
dominio del poder civil sobre el militar, cosa que no se había dado
anteriormente en la vida política española.
Otras medidas iban encaminadas a someter el poder militar al civil por ello se hace desaparecer los Tribunales por Honor. De esta forma pudieron regresar al ejército todos los expulsados.
Se suprime el Consejo Supremo de Justicia Militar, a cambio se dedicó una Sala del Tribunal Supremo a hacer esas funciones. Se anuló la Ley de Jurisdicciones y se planteó un Consorcio de industrias militares.
Suprimió la Academia Militar y a cambio todo oficial
debía cursar un año en universidades. Esta medida recibió un gran
rechazo. El sistema de ascensos no se haría mediante méritos de guerra,
lo que levantó muchas protestas fundamentalmente de los militares
africanistas.
Emilio Mola decía “de esta manera los que no van a la guerra o los
que yendo ocupan un lugar donde no silban las balas, están de
enhorabuena”.
Debemos recordar que a Emilio Mola se le propuso que abandonara el ejército y que el general Domingo Batet le defendió para que siguiera como militar, cosa que se consiguió. Hay que recordar que Emilio Mola le dio su palabra de honor de que no estaba con los futuros rebeldes y lo hizo el día diecisiete de julio en el monasterio de Irache en Navarra. Sin embargo, un día después, el 18 de julio del año 1936, encabezaba la sublevación contra la Republica.
Viene bien recordar la orden que dio el 19 de julio de 1936 “Hay
que sembrar el terror..., hay que dejar sensación de dominio eliminando
sin escrúpulos ni vacilación a todos los que no piensen como nosotros”.
El servicio militar tendría una duración proporcionada a la
preparación del recluta, esto venía a favorecer a las clases pudientes e
incluso se mantuvo el sistema de cuotas.
Azaña decía que había sido el primer gobernante que había reducido el
gasto militar e incluso los efectivos del ejército y lo había
conseguido en muy poco tiempo.
Consideraba imprescindible que el poder militar se sometiera al poder civil y decía “Se
puede gobernar y se gobierna sin consultar a los generales y sin hacer
plebiscitos entre los oficiales de las armas, cosa nunca vista desde
Fernando VII”.
Esta reforma militar hecha por Manuel Azaña es respetada cuando llega
al poder la derecha de Gil Robles que apenas hizo rectificaciones, lo
que nos viene a confirmar que el balance general de dicha ley militar
tuvo un juicio político en todos los ámbitos.
Manuel Azaña (acompañado de Juan Negrín y del general Miaja)
pasa revista a las tropas acuarteladas en Alcalá de Henares, en
noviembre de 1937.
Manuel Azaña
era consciente de lo poco que había conseguido hacer en el ejército con
su reforma. Las deficiencias materiales que tenía el ejército no
pudieron ser resueltas, pues no había cañones, ni fusiles, ni munición y
que la aviación era un cuerpo militar casi inexistente.
Emilio Mola cuando se refiere el ejército lo define como “francamente angustioso”. Cuando estalla la guerra civil ambos mandos deben recurrir a países extranjeros para conseguir armas para poder combatir.
La derecha española habla de la reforma del ejército como de su
trituración y este término era utilizado como propaganda política
La derecha española habla de la reforma del ejército como de su
trituración y este término era utilizado como propaganda política. Sin
embargo, el propio Emilio Mola alabó la Ley de Retiro y decía:
“Parte de la labor anárquica y de indisciplina que dentro del
Ejército se ha hecho… de haber encumbrado a individuos cuya vida se
desliza sorteando los artículos del Código de Justicia…. Y de la
parcialidad y el favor que han imperado en la elección de ciertos cargos
y destinos”.
Para el escritor Salvador de Madariaga alaba esta reforma militar diciendo “que asistía plena razón a Azaña en su propósito, pero no estuvo tan acertado en cuanto a la manera de realizarlo”.
Podemos decir, que mayoritariamente se valoraba positivamente dicha
reforma militar y este prestigio hizo que Manuel Azaña fuera elegido
presidente de la II República el quince de diciembre del año 1931 y duró
su presidencia hasta el doce de junio del año 1933.
Durante casi dos años Manuel Azaña estuvo al frente de un gobierno de
centro–izquierda formado por republicanos, incluida la Esquerra
catalana y los socialistas. A este periodo se le conoce por su labor
reformista.
Durante casi dos años Manuel Azaña estuvo al frente de un gobierno de centro–izquierda formado por republicanos
Para el historiador norteamericano Gabriel Jackson pocos gobiernos en tan poco espacio temporal plantearon tal nivel de reformas y define este gobierno como “una
oportunidad única para aquellas fuerzas que querían una solución
democrática reformista y laica de los múltiples problemas españoles”.
Manuel Azaña afirmaba que “no
quería la paz de los espíritus y se mostraba encantado de que la
República tenga enemigos, porque la República no aspira a la unanimidad,
humanamente imposible, psicológicamente sería un fastidio,
políticamente sería el estancamiento”.
Para algunos dirigentes de la izquierda republican durante esta etapa
de la II República preferían definirse más como revolucionarios que
como demócratas. Álvaro de Albornoz decía que “no participaba, en modo alguno, de las ideas liberales y democráticas del siglo XIX”.
Para Azaña y los grupos políticos que representaba el objetivo era
hacer desaparecer los privilegios de los sectores sociales hasta
entonces preeminentes, es decir, la nobleza, el clero y el ejército.
José Ortega y Gasset cuando analiza este primer periodo republicano dice “que
resulta inaceptable el albedrío de la autoridades inferiores, la
política de agresión desde las alturas del Ministerio, la incompetente
ligereza en la facultad de decretar u el persiste propósito de ahuyentar
de la República a buena parte de los españoles”.
El fin de la dictadura franquista y de la
represión abrió el camino en España hacia la Transición y la democracia
constitucional, aunque estuvo marcado por abundantes dificultades.
Franco, Juan Carlos y Sofía meses antes de la muerte del dictador.
El 2 de noviembre de 1975, el entonces jefe del Estado en funciones, Juan Carlos de Borbón,
visitó El Aaiún (capital del Sahara Occidental) y prometió a las tropas
españolas que España no abandonaría el territorio ni al pueblo
saharaui. Sin embargo, tras su viaje a la Aaiún, viajó a Washington,
donde recibió instrucciones del secretario de Defensa estadounidense,
Henry Kissinger para la descolonización...
(Portada: Un pastor actual lee un libro de Miguel Hernández. IA de Palmeral)
Ahora en 2025, y veinte años después de la primera edición artesanal de 2005 de "Doce artículos hernandianos y uno más" se reimprime una edición para Amazon, ya que el anterior estaba agotado. Contiene 124 paginas. Se venderá en e:book y en papel.
El índice es el siguiente:
INDICE DE
ARTÍCULOS
Nota
preliminar…………………………………………… 7
1.-
Miguel Hernández (Infancia y Juventud).......................... 9
1.1. Componentes de la
tertulia de la Tahona
2.- Los decisivos viajes de
Miguel a Madrid.........................19
3.- Una octava real lleva 71
años equivocada......................27
4.- Miliciano en la guerra
civil española.............................. 31
5.- El expediente Militar de Manuel
Manresa Pamies..........41
6.- La amistada entre Pablo de
la Torriente y Miguel..........47
7.- El viaje de Miguel Hernández
a Rusia..............................57
8.- La relación entre Miguel Hernández Juan
Gil-Albert.....65
9.- El rayo
inagotable............................................................. 69
10.- La vidaamorosa de Miguel Hernández...........................75
11.- Ramón Sijé, una
aproximación..........................................83
12.- Proceso y muerte de un
poeta............................................93
12+1.-
Charlas y trabajos hernandianos................................99
Anexo…………………………………………………………...105
Notas……………………………………………………………111
NOTAS
PRELIMINARES
Recojo en libro unacolección de mis artículos monográficospublicados en 2025 en distintos medios de
comunicación: Orihueladigital, El Eco Hernandiano, Información, Perito
(Literario-Artístico) y El «iaio» de Orihuela, a los que quiero
agradecer desde aquí su interés en mis trabajos, y, ahora revisados gracias
alas Actas del II Congreso
Internacional «Presente y Futuro de Miguel Hernández» (2003) y Actas de los
homenajes a Miguel en la Universidad de Toulouse-Le Mirail y en la Universidad
de la Sorbonne Nouvelle-París(1992), y biografías recientemente publicadas.
Llegado a este punto de estudios y ensayos se hacía necesaria una recopilación
con el que pretendo cerrar un ciclo de investigaciones hernandianas, yademás, tener el pretexto para ir perfilando
una personalidad, carácter, instintos peculiares del hombre y del poeta
comprometido con sus ideas que fue el poeta oriolano Miguel Hernández Gilabert.
Era preciso profundizar en el
hombre más que en los falsos mitos creados a su alrededor de poeta cabrero,
pobre y autodidacto o «poeta de la revolución», errores aparecidos en algunos
biografías o ensayos partidistas o poco rigurosos, como la reciente y tópica
introducción de David Monteira Arias enEl País/Clásicos Españoles para Cancionero
y romancero de ausencias, (2005), que nada nuevo aporta a las
investigaciones hernandianas y mantiene el ideal del poeta pastor autodidacto.
Publicación tendenciosa en mantener el mito cabrero-poeta.Se ha desveladocómo fue Miguel utilizado como icono por la
propaganda republicana de la época, tomado como modelo de poeta inspirado por
las Musasqueescribía poemas y teatro de guerra
comprometido por inspiración. Fue comisario cultural no político gracias a la
mediación del cubano Pablo de la Torriente Brau y no de la mano de Emilio
Prados, aunque nadie puede negarle su lealtad a la II República y su filiación
al Partido Comunista.
Su padre no era un hombre pobre
pastor, sino ganadero, que se codeaba con la gente importante de Orihuela, y
vestía de traje y asistía a las reuniones del Casino, importante tratante de
ganado, que compró una casa, la de calle Arriba, envidiada en su época, que se
enemistó con su hijo porque éste se negó a trabajar en el negocio
familiar,enfado hasta el punto de no
acudir a su entierro. Eutimio Martín escribió un interesante artículo «El mito
de la pobreza familiar» en «El Maquinista de la Generación», nº 5 y 6 de diciembre
(Málaga 2002). Recientemente, aporta nueva visión Manuel Ramón Vera Abadía «La
pobreza de M.H: ¿Una tópica realidad o un mito? Actas II Congreso
Internacional.
La vida de Miguel fue sin
duda una tragedia verdadera, ya clásica,un niño maltratado no más que otros niños de la misma época que no se
conformó con su destino humilde y previsible, para lograr ser reconocido en el
mundo de las letras. Esposo y padre desafortunado. Poeta olvidado y vetado
durante la época franquista, salvo algunos arriesgados investigadores que le
despertaron de la censura como Juan Guerrero Zamora, Vicente Ramos, Vicente
Aleixandre o Rafael Alberti... Por ello creo que, desde el abanico deestos artículos monográficos anotados y
puestos al día, nos acercarán a una visión más objetiva de su infancia y
adolescencia, amistades madrileñas, miliciano, amores, viajes a Rusia, obras,
proceso y muerte por abandono de sus carceleros,desde una crítica objetiva y actual, honesta
y sin indulgencias, sin paños calientes, desde el punto de vista de una
realidad social en el contexto histórico de la II República y el holocausto de
laguerra civil española.
También quiere aportar a este
trabajo algunas ilustraciones, unas ya publicadas y otras inéditas, en la
ideaque he venido reiterando hasta
ahora en mis libros, aportar nuevos puntos de vista y valoraciones, porque las
ilustraciones son siempre caminos sugerentes para documentar y ahondar en la
exégesis más libre y subjetiva de lo que percibimos y sentimos. Quiero
aprovechar esta nota preliminar para mostrar mi agradecimiento a Gaspar Peral
Baeza por su incondicional ayuda. Para esta versión on-line se han actualizado con nuevas investigaciones.
Deseo que esta breve recopilación
sólo sea un pequeño estímulo a la investigación hernandiana a las puertas ya
del I Centenario del nacimiento del poeta en 2010.
El Autor RFP
Alicante 2005, reedición de 2025
Nota.- Estos 12+1 artículos fueron publicados en mi libro “Miguel
Hernández, el poeta del pueblo (biografía en 40 artículos)”, editorial ECU,
Alicante 2019
(Sitio del cuartel de la Montaña de Madrid, días después se ser tomada por los milicianos, vemos que la Guardia Civil no se sublevo en Madrid. Este GC es un teniente coronel.
Los sublevados de Madrid el 18 de Julio de 1936 no tenían ni idea de cómo se daba un golpe de Estado o un Pronunciamiento o un Alzamiento Nacional, lo primero debía ser asaltar el Palacio Nacional y detener a Manuel Azaña, y a los ministros que estuvieran allí, una vez secuestrado el gobierno, se proclama el Alzamiento y como no lo hicieron por ello, se produjo la guerra civil, al no controlar al Gobierno del Frente Popular. Los responsables en Madrid eran Fanjul, y Serra.
Palacio Real. Tras la proclamación de la República en
1931, se confiscaron todas las propiedades de la familia real,
incluyendo por ejemplo la Casa de Campo (sí, aunque parezca increíble,
hasta ese año era un recinto cerrado para el rey y amigos) y por
supuesto, el Palacio Real. El edificio cambió de nombre oficial y se
llamó Palacio Nacional, pero se mantuvo la tradición de que fuese la residencia del Jefe de Estado. Así, Manuel Azaña lo habitó en sus años de presidente de la República, y aún hoy se puede encontrar una habitación llamada el “despacho Azaña” donde el político solía realizar su trabajo.
El 6 de noviembre el Gobierno de la República se traslada a Valencia y después a Barcelona y al exilio, después de tres años de sangrienta guerra.
El jefe de la sublevación de Madrid fue el general Joaquín Fanjul Goñi fue un militar, político y abogado español. Durante la dictadura de Primo de Rivera alcanzó el rango de general. Miembro destacado de la Unión Militar Española (UME), estuvo implicado en varias conspiraciones militares contra la Segunda República. Al comienzo de la guerra civil fue uno de los líderes de la sublevación militar en Madrid. Capturado por las fuerzas republicanas, sería juzgado, condenado a muerte y fusilado. No hizo bien su trabajo encomendado para el 18 de julio, y dio lugar a toma del cuartel de la Montaña, por los republicados y milicias armadas realizada el 20 de julio fue
determinante para el fracaso de la sublevación en Madrid.
Moisés Serra Barlomé. En julio de 1936 osentaba el rango de coronel y se encontraba al frente del Regimiento de Infantería «Covadonga» n.º 4, con base en el Cuartel de la Montaña de Madrid. Serra formaba parte de la conspiración militar que desembocó en la Guerra Civil.
La noche del 18 de julio, cuando el ministro de la guerra ordenó a l coronel
Serra la entrega de 45.000 cerrojos de fusil al teniente coronel Gil Ruiz, Serra desobedeció la orden. A partir de aquella acción dio comienzo a la sublevación militar en
Madrid. A la mañana siguiente se unieron a los sublevados varios
centenares de militares y falangistas. También llegó el general Joaquín Fanjul, que se hizo cargo del acuartelamiento. En poco tiempo, este quedó cercado por guardias de Asalto y milicianos. La aviación y la artillería republicanas atacaron el cuartel, resultando herido el propio Serra. El coronel Moisés Serra murió durante el asalto el 20 de Julio por las fuerzas republicanas.
Tras el fracaso de la sublevación en Madrid, partieron los republicanos hacia Guadalajara
varias columnas de milicianos, policías y guardias civiles al mando del
coronel Ildefonso Puigdendolas.
El 22 de julio las fuerzas republicanas lograron derrotar a los
sublevados y reconquistar la ciudad de Guadalajara tras una breve pero intensa lucha.
Gonzalo González de Lara murió durante los combates
Preguntamos a la IA cómo se da un golpe de Estado, y nos dice que lo siente, que no puede darla porque es ilegal.