lunes, 5 de abril de 2021

1.500 bellaquería, por Ramón Palmera

 

1.   -Un    novelista serio es un estúpido engreído.

2.   -¿Quién      es el mejor novelista, el que más premios gana o el que más libros vende?

3.   -Solamente   conseguirás publicar si has ganado algún concurso aunque sea el floral de tu puebla.

4.   -Cuando      el camarero nos pone el precia en la barra, parece como si el sepulturera estuviere tomando medidas a la caja.

5.   -Todos los botijos son hermafroditas

6.   -Rafaela     Carrá: la dueña de mi mando a distancia.

7.   -Los   editares son suaves como los fabricantes de jabones.

 8-¿Cómo se le puede poner precio a un libro?, lo que se hace es ponerle precio al cartón de la cubierta y al papel, y cómo no, al trabajo de la imprenta.

8.     -Fernando    Trueba: Oscar de extrábica mirada.

9.     -Las   almas se escapas por la jaula de las costillas.

10.   -La    raya del pantalón divide a las personas en dos,

11.   -Un    ataúd es un reloj de pared que se ha caído.

12.   -Auxiliar    administrativo: ortopédico administrativo/ Fogonera

de los papeles..

13.   -Jefes:      tienen cara de picador, salvo cuando piden un favor.

14.   -Las   rayas de las manos son latigazos por trabajar.

15.   -Las   rayas de las mano, son como la cara oculta de la Luna.

16.   -Las   rayas de las manos, no te canses son arrugas.

17.   -La    Tierra es redonda porque ha rodado mucho.

18.   -Los   planetas son los balones que no encestan los ángeles.

19.   -Los   árboles mueren de pie.

20.   -Los   árboles son columnas de salud.

21.   -Madrid:     Madrid me mata.

22.   -Suerte:     hay gente con tanta suerte que se encuentra anillos hasta con sus iniciales.

23. -Estilo: el respeto que uno tiene de sí mismo.

24. -Congresos: tortillas de banderas mundiales.

25. -Escritor: abejas libando sobre el teclado.

26. -Matrículas: banderas provinciales.

27. -Las gafas en la mujer es una prenda erótica.

28. -Al quitarse las gafas empiezan a desnudarse.

29. -Gafas: fraudes del espejismo.

30. -Los coches lleban gafas en vez de faros para no ver los mal que conduce su propietario. El coche va atemorizado.

31. -Umbral: un carrofiero de plumas sobre la rama de los placeres y los días.

32. -Alfonso Ussía: un artillero cuya munición son entremeses.

33. -Marca: La antorcha del deporte.

34. -ABC: una lechuga con dos grapas.

35. -El País: un acelga sin atar.

36. -El Mundo: un satélite de comunicaciones.

37. -Cambio 16: un tractor con 16 marchas.

38. -Ya: Una mitra arzobispal.

39. -La Vanguardia: un cristiano entre infieles.

40. -Sur: Alcantara sacando basura de las alcantarillas.

41. -El Correo de Andalucía: un tren que llega tarde.

42. -Informaciones: un tren de cercanías.

43. -Las Provincias: celofán para envolver naranjas.

44. -Deia: papel para envolver bonitas.

45. -Egin: papel higiénico.

46. -Hacienda: el espejismo del Estado.

47. -Justicia e Interior: Drácula.

48. -Cultura: llama que dan los libros.

50. -Obras  Públicas: un puente sobre la eternidad

49. -Bailar: gimnasia nocturna.

50. -Al mirar el reloj la mano se quejó "no me des meneos que me mareo.

51. -Bacheología: estudia los altibajos de la política.

52. -Babieca: un caballo babilónico.

53. -Babucha: instrumenta de tortura infantil.

54. -Don Quijote: nos enseñó a ser quijotes.

55. -

 

lunes, 29 de marzo de 2021

Figueras Pacheco. El ilustre ciego

 

 

Figueras Pacheco: el ilustre ciego

Francisco Figueras Pacheco, por Ramón Palmeral,

Los 60 años de la muerte de Francisco Figueras Pacheco (1888-1960) se cumplieron en plena pandemia del covid-19, fecha que ha pasado desapercibida para los medios de comunicación alicantinos. La gigantesca figura alargada del abogado, cronista, arqueólogo y escritor alicantino fue determinante para descubrir nuestra historia antigua. Sucesor de las excavaciones en el Tossal de Manises del Conde de Lumiares, y posteriormente de José Lafuente Vidal (autor de Alicante en la Edad Antigua, 1948)...

Sigue en Hoja del lunes, de Alicante

 

sábado, 20 de marzo de 2021

Wasgintong Irving y Dimitri Dolgorukov en viaje por Andalucía, por Ramón Palmeral

 

 

Christian Schussele, Washington Irving y sus amigos literatos en Sunnyside



El escritor romántico estadounidense Washington Irving (1783-1859), nació en Nueva York. Su madre lo llamó como el apellido de George Washington, primer presidente de los Estados Unidos de América entre 1789 y 1797. Fue un hispanista de reconocido prestigio y de los primeros viajeros románticos por España.

Dimitri Ivanovich Dolgorukov (1797–1867) fue un príncipe miembro de la embajada rusa, diplomático de carrera de una las más prominentes familias de moscovitas y fue compañero de viaje de Washington Irving desde Sevilla a Granada...

Seguir leyendo en la revista Wall Street International, del sabado 20 de marzo de 2021

 


jueves, 18 de marzo de 2021

Lucentum "El Báculo y la Espada". Tossal de Manises, (La Albufereta, Alicante) MARQ

 

Lucentum "El Báculo y la Espada". Tossal de Manises, (La Albufereta, Alicante) MARQ

En este trabajo se presentan los resultados de la investigación de una pieza extraordinaria aparecida en las excavaciones del foro romano de Lucentum en 2005. Se trata de un "unicum", es decir una obra que presenta algunos elementos singulares sin parangón con otros ejemplos del arte romano, época a la que pertenece este fragmento de escultura de bronce. Es tal la acumulación de rasgos especiales que incluso ha sido laborioso el encontrar un título para el libro que llamara la atención sobre su excepcionalidad sin caer en la mera descripción, que hubiera sido necesariamente larga u otro que resultara rimbombante y excesivo. Es una mano izquierda que fue seccionada de la estatua de gran tamaño de bronce, lo único que se conserva por ahora de esa imagen, muy probablemente de un emperador, que fue colocada en el foro de Lucentum. Luce una sortija en la que aparece grabado el lituus, el báculo de los augures romanos, y ase una empuñadura de espada, llamada parazonium. Dos símbolos de poder religioso y político-militar en una estatua de gran calidad según los resultados de los análisis metalográficos que se presentan. Por separado son elementos que se rastrean en la iconografía romana pero lo excepcional viene determinado por el extremo de la empuñadura, un pomo con dos cabezas de águila que miran en direcciones opuestas, una imagen que no existe, que sepamos, en la plástica clásica. Con una cabeza de águila hay numerosos y hermosos ejemplos, algunos de ellos en obras capitales del arte antiguo, pero en ningún caso la bicefalia. La falta de otra pieza semejante y la dificultad de identificar el personaje que llevaba la espada nos ha impedido comprender el significado concreto de la duplicidad de las testas del ave rapaz. También es excepcional el hecho de que es el primer caso que hemos documentado en que se han conservado unidos la mano y la empuñadura en una estatua de bronce. Hasta ahora, miembro y arma se han preservado por separado. Tal hecho ha posibilitado proponer que el objeto que asían algunas estatuas de este metal en la mano izquierda, hoy vacías, era el parazonium, dada la semejanza del gesto de la extremidad de la pieza de Lucentum y algunas esculturas de piedra exhibidas en varios museos. El lituo del anillo en una estatua de esta calidad y proporciones señala también a un emperador o un familiar. Los ejemplos similares que se presentan plantean pocas dudas.

Muchos colegas y amigos nos han expresado la lástima de que no se hayan hallado otras partes de la escultura cuya magnificencia se entrevé a partir de la parte conservada. Evidentemente hubiéramos querido que así fuera pero cabezas, otras partes del cuerpo y trozos de vestimentas son relativamente comunes, aún siendo las esculturas de bronce raras por el reaprovechamiento de la materia en que se elaboraron. Sin embargo la Fortuna ha querido que llegara a nosotros un fragmento extraordinario en el sentido literal de la palabra que plantea un cúmulo de interrogantes que esperamos que en un futuro se puedan resolver

Fundación MARQ. Diputación de Alicante. Museo Arqueológico de Alicante
Director: Manuel H. Olcina Doménech.
Realización: Jorge Molina Lamothe

Equipo: Tomás Antelo Sánchez, Araceli Gabaldón García, Antonio Guilabert Mas, Severino Martínez Fernández, Jorge Molina Lamothe, Manuel Olcina Doménech, Rafael Pérez Jimenez, Julio J. Ramón Sánchez, Silvia Roca Alberola, Salvador Rovira Lloréns, Elena Santamarina Albertos, Eva M. Tendero Porras. Coordinación: Victoria Cuquerella Cayuela.

Documentación Gráfica: Gloria Peiró Pérez (coordinación), Jorge Molina Lamothe (mapas, infografías del foro, espada y estatua), Antonio Guilabert, Manuel Olcina, Eva Tendero (planimetrías, cerámicas, cuadros cronológicos, matrices), Enrique Verdú (dibujos de la empuñadura, anillo y reconstrucción de la espada), Unidad de Microscopía de los Servicios Técnicos de Investigación de la Universidad de Alicante (gráficos de análisis metalográficos), Severino Fernández, Fondo Documental del MARQ.
Fotografías: Archivo MARQ (Antonio Guilabert, Manuel Olcina, Silvia Roca, Elena Santamarina y Eva Tendero), Jorge Molina Lamothe, Javier Molina Álvarez de Toledo, Luciano Pedicini, Franco Origlia, Martín Aleñar, Zeynep Mufti (Images&Stories), Corbis, Flash Studio Laboratories (Rabat), Museo de Thassos, Archäologisches Landesmuseum Baden-Württemberg, Amt für Kultur und Touristik - in Römermuseum-Weissenburg, Hellenic Ministry of Culture (National Archaeological Museum & Ancient Agora Museum) Archaeological Receipt Fund, Archivo fotográfico del Kunsthistorisches Museum of Viena, Archivo fotográfico del Museo Arqueológico Regional de Madrid, Patrimonio Nacional, Gabinetto fotografico della Soprintendenza Speciale per il Polo Museale Fiorentino, Muenzen und Medaillen GmbH, coinarchives.com, Auktionshaus HDRauch, Classical Numismatic Group, Instituto del Patrimonio Histórico Español, Severino Martínez.

Localizada en 2005 durante la campaña de excavación de la cabecera del foro romano de la antigua ciudad romana de Lucentum, emplazada en el Tossal de Manises (La Albufereta, Alicante). El fragmento corresponde a la mano izquierda y parte del antebrazo de una estatua de bronce, realizada con la técnica de la cera perdida, de tamaño mayor que el natural. Entre la palma de la mano y los dedos, ase una empuñadura de espada enfundada llamada parazonium (un tipo de espada portada por el emperador, los altos cargos del ejercito y divinidades relacionadas con las virtudes militares).

Este fragmento escultórico presenta detalles que lo distinguen como un unicum, es decir, una pieza que presenta elementos que no se han documentado hasta ahora. En primer lugar el pomo de la empuñadura son dos cabezas de águila mirando hacia lados opuestos, es decir, bicéfala. En la iconografía grecorromana se conocen empuñaduras de espada rematadas con la cabeza de este ave, pero es la primera vez que aparece doble. En segundo lugar existen espadas y manos de bronce sueltas, nunca en la que ambos elementos estuvieran unidos, como ocurre en multitud de estatuas pétreas. Esta circunstancia ha permitido proponer para algunas esculturas de bronce que el objeto que llevaría en la mano (hoy vacía) sería una espada, como pensamos ocurriría en la célebre estatua de bronce de Marco Aurelio que se encuentra en los Museos Capitolinos de Roma.

El dedo anular lleva una sortija decorada con el lituus, el bastón curvado de los augures romanos. Aparece grabado en varios anillos de esculturas de bronce de los emperadores o miembros de su familia, como emblema de pertenencia a este colegio sacerdotal. El análisls metalográfico ha revelado una muy buena aleación de bronce, con escasa presencia de plomo, lo que induce a pensar que el taller estaría radicado en Italia o Mediterráneo oriental. A partir del análisis formal de la pieza y la comparación con otras estatuas romanas, sobre todo de mármol, la estatua sería la de un emperador o familiar destacado, ataviado con uniforme militar que asiría la espada en la mano izquierda. El tamaño que suponemos rondaría los 2’20 metros y estaría emplazado en uno de los pedestales del foro de Lucentum. Sería una de las imágenes más impactantes que los ciudadanos de la antigua Alicante contemplarían al recorrer el espacio forense. No sabemos qué emperador o familiar representaría la estatua. El fragmento fue hallado en los niveles de destrucción del foro, en el siglo III d.C. Pensamos, que dada la historia de la ciudad romana, cuyo momento de esplendor tuvo lugar en el siglo I, sería en este periodo el que vería la instalación de la escultura.

Bibliografía: Olcina Doménech, M. (ed.), 2007, El báculo y la espada. Sobre un fragmento de escultura monumental romana de bronce de Lucentum. Alicante.

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Posts relacionados en Terrae Antiqvae:

* El MARQ expone la doble cabeza de águila romana hallada en Lucentum en el Hermitage Museum de San Petersburgo. Aquí.

* Lucentum (Tossal de Manises, Alicante). Aquí.

Tossal de Manises, Alicante. Hallan partes de dos estatuas romanas de bronce y mármol. Aquí.

La ciudad ibero-romana de Lucentum se descubrió en el Tossal de Manises Albufereta (Alicante)

 

05 octubre 2007/Alicante Vivo

LUCENTUM: EL TOSSAL DE MANISES

El yacimiento del Tossal de Manises está situado sobre una colina de 38 metros sobre el nivel del mar junto a la costa de la Albufera, a tres kilómetros del centro urbano de Alicante. Es una zona intensamente urbanizada en los tres últimos decenios, lo que ha provocado que el Tossal (de 5 hectáreas de extensión y vallado en 1973), haya quedado rodeado completamente de altos y densos edificios de apartamentos.
Al pie de la vertiente nororiental, se establecía un estrecho entrante marino, una albufera, que fue desecada en la segunda década del siglo XX (foto 1).
De ahí el nombre actual de la zona.

La investigación arqueológica antigua consideraba que la ocupación del Tossal arrancaba en el siglo IV a.C. (como poblado ibérico) y se deshabitaba en el siglo III d.C. (como poblado romano). Por otra parte, durante las décadas de 1970 y 1980, se consideró erróneamente que Lucentum no se ubicaba en el Tossal de Manises, sino en el barrio de Benalúa.
Hoy en día se ha corregido dicha afirmación y está fuera de toda duda que el municipio romano de Lucentum, citado por autores clasicos (Plinio, Nat. Hist., III, 3; Pomponio Mela, Chor., II, 93; Ptolomeo, Geogr., 6, 14) radicó en verdad en el Tossal de Manises. Y es que la vida de este yacimiento no se presenta como un recorrido continuo, sino como un proceso marcado por momentos de desarrollo y otros de atonía, reflejo de las épocas históricas y el contexto regional en el que estaba inserto.Época prerromana
Los materiales arqueológicos encontrados indican una fecha de ocupación que arranca a finales del siglo V a. C. Sin embargo, éstos se encuentran asociados a construcciones muy posteriores, de finales del siglo III a. C. Ante esta situación caben dos posibilidades: la primera es que no existe población antes del siglo III (y que los restos hallados fueron traídos al Tossal de Manises por sus primeros colonos), o bien la segunda hipótesis, que el núcleo ibérico se situara circunscrito solamente a la parte alta del cerro.
Sin embargo, el entorno no está desierto. El cercano establecimiento del Cerro de Las Balsas (a escasos 300 metros al oeste del Tossal de Manises y al otro lado de la antigua albufera), se ha revelado, por recientes excavaciones, como un gran poblado ibérico que presenta una fuerte ocupación en el siglo IV y primera mitad del siglo III a. C.
Superada esta fase por ahora indefinida, el panorama cambia radicalmente, como hemos dicho, a finales del siglo III a. C.
Ahora se documenta la fundación de un núcleo de población.
Las evidencias son contundentes.
En primer lugar se constata la creación de una fortificación que abraza una superficie de 2,2 hectáreas, caracterizada por una muralla jalonada por torres. Algunas de las torres son huecas y están concebidas para la instalación, en un piso superior, de catapultas. Esta característica nos mueve a pensar que se trata de una creación pensada como espacio de control de la costa y afianzamiento territorial derivado de la expansión cartaginesa, quizá posterior a la fundación de la capital en Cartagena.
Sin embargo, no se debe obviar que gran parte de las construcciones documentadas de esta fase (un edificio con varias habitaciones en la que la principal cuenta con un gran hogar circular y bancos de adobes adosados a las paredes) son claramente ibéricas, lo cual puede señalar una comunión de intereses y estrechas relaciones entre indígenas y púnicos que habrán de definirse en un futuro.
Este establecimiento sufrió una destrucción en los últimos años del siglo III a. C. o primeros del siglo II a. C. El marco temporal derivado del material arqueológico nos remite a esas fechas pero pensamos que debió producirse durante la Segunda Guerra Púnica más que a la represión romana inmediatamente posterior.
Los primeros tiempos de ocupación romana
Durante el siglo II a. C. los datos de ocupación son muy escasos. El lugar no está abandonado puesto que se documentan algunos vertederos y utilización, aunque no limpieza o mantenimiento de cisternas anteriores.
El panorama vuelve a cambiar radicalmente en el siglo I a. C. Se trata, otra vez, de construcciones de carácter militar (segunda fase de amurallamiento).
Se levanta, contra la anterior fortificación y sin variar el espacio previamente acotado, otra muralla dotada de torres macizas.
Inmediatamente después, dentro de la primera mitad del siglo I a. C., se levantan otras dos construcciones defensivas que refuerzan el dispositivo mencionado. La más espectacular es la creación de una puerta en el lado oriental, dotada en sus flancos por una torre de base maciza y un bastión.
Todas estas edificaciones sugieren un establecimiento militar, un fortín, cuya justificación podría estar relacionada con las crisis bélicas de primera mitad del siglo I a. C. (guerras sertorianas y cesarianas).
Dentro del espacio cercado no se han localizado por ahora otras construcciones relacionadas claramente con esta fase. Sólo un gran edificio de planta cuadrangular, donde posteriormente se ubicará el foro augusteo.
El municipio
A partir del tercer cuarto del siglo I a. C. se asiste a la creación de la ciudad romana. La trama viaria adopta una retícula groseramente ortogonal condicionada por el perímetro urbano fijado en la muralla republicana. Se remodela la Puerta Oriental y ahora es una construcción civil, desprovista del carácter militar anterior.
Se construye el foro y las termas llamadas «de Popilio». Toda esta efervescencia urbana ha de estar relacionada con el ascenso a municipio de derecho latino del núcleo urbano en época augustea, hecho deducido por la cita de Plinio el Viejo (Nat. Hist., III, 3).
Con el foro se construyen las termas mencionadas, un edificio a caballo entre los edificios balnearios republicanos e imperiales, ya que sólo cuenta con hypocaustum en el alveus y en el caldario.
Lucentum disfruta de vigor urbano durante los tres primeros cuartos del siglo I d. C. En este momento la ciudad se dota de alcantarillado en algunas calles y amplía la oferta termal con la construcción de las «termas de la muralla». Este período de despegue se advierte también en el territorio inmediato con la construcción de numerosas villae.
Asimismo, barrios suburbanos se extendieron por las vertientes, sobre todo la recayente al mar y en la costa se instalaron factorías de salazones. Probablemente de este momento de auge es el embarcadero excavado recientemente en el lado oriental de la zona húmeda, junto a la costa, de no muy grandes dimensiones ya que sólo podría servir para el atraque de barcazas, pero que remarca el carácter comercial del municipio.
De igual modo, la necrópolis romana tiene un inicio de finales del siglo I a. C. y sería, por tanto, el cementerio que arranca con la etapa municipal. Las primeras tumbas documentadas presentan urnas cinerarias ibéricas, lo que sugiere un componente social en gran parte indígena.
A partir del siglo I d.C el municipio entra en decadencia: las cloacas se colmatan y ya no hay mantenimiento de este servicio. En la segunda mitad del siglo II y principios del siglo III se expolian las construcciones y las superficies de circulación no siguen el trazado viario de inicios del Imperio.
La crisis, prolongada, hay que enmarcarla en el desarrollo de la vecina Ilici. En contraste con Lucentum, la colonia ilicitana, con gran rendimiento agrícola y con un gran puerto (el Portus Ilicitanus en Santa Pola), mermó la capacidad económica lucentina. Ilici disfrutó de una gran prosperidad en época altoimperial reflejada en su paisaje urbano y en los elementos de ornamentación (mosaicos, esculturas, etc.) a diferencia de la situación de abatimiento de Lucentum.
El último acto de ocupación en el Tossal de Manises lo protagonizan los difuntos. Sobre las ruinas de los edificios romanos, se establece un extenso cementerio islámico, probablemente anterior al siglo XI.
No conocemos sin embargo la ubicación del núcleo de población altomedieval. Quizá estuviera en la vertiente suroeste descendente al mar, en una zona hoy totalmente construida.
Un yacimiento visitable
El Tossal de Manises es, en la actualidad, un yacimiento abierto al público gracias a los trabajos de puesta en valor llevados a cabo en los últimos años.
La dirección ha corrido a cargo de los autores de este texto, M. Olcina Doménech (conservador de Arqueología del MARQ) y Rafael Pérez Jiménez (director del Área de Arquitectura y Conservación). El proceso de recuperación consistió en una primera fase de documentación y consolidación de los restos excavados anteriormente, y una segunda fase de musealización que dotó al yacimiento de los elementos necesarios para posibilitar la visita pública.
El visitante se acerca al yacimiento ascendiendo por la vertiente oriental y accede al mismo a través de un pequeño edificio de acogida donde encuentra los primeros elementos de información. A continuación puede recorrer el espacio urbano penetrando por la puerta urbana y, recorriendo las calles romanas, contemplar los principales edificios antiguos: murallas, foro, termas, tabernae, etc., un itinerario jalonado por una veintena de paneles informativos.
Puede acceder también a la parte superior del cerro desde donde, a pesar de la intensa urbanización contemporánea, es posible entrever el entorno geográfico.
A mitad del recorrido se ha habilitado un espacio arbolado desde donde se puede contemplar la bahía de la Albufereta y cerca de la entrada existe un pequeño edificio con terraza aneja que cuenta con aseos públicos y una dependencia con máquinas expendedoras de refrescos. Asimismo se ha dispuesto un jardín con especies autóctonas de árboles y arbustos cada uno de los cuales dispone de una ficha explicativa sobre el origen de la especie y, en su caso, usos en la Antigüedad.
Las entradas pueden ser adquiridas en el propio yacimiento o en el MARQ.
En este Museo están depositados todos los materiales arqueológicos exhumados desde las primeras campañas en los años 30 del siglo XX y en su sala de Cultura Romana están expuestos muchos de ellos, así como dibujos de reconstrucción urbana y otros elementos informativos. Merece destacarse la gran proyección, en la que a través de nueve escenas que combinan escenarios infográficos de gran calidad y personajes reales, el visitante contempla la reconstrucción de partes de la ciudad romana (que ha visto o verá en el yacimiento) y su entorno rural y costero, así como escenas de la vida cotidiana.

info: Manuel Olcina Doménech (Museo Arqueológico de Alicante) Rafael Pérez Jiménez (Diputación de Alicante)

Puedes ver el yacimiento en nuestro mapa de Panoramio.

Artículos relacionados:
La arqueología en el recuerdo
Contestanos: los íberos de la Provincia de Alicante

bibliografía básica:

  • OLCINA DOMÉNECH, M., «El Tossal de Manises en época romana», en Historia de la ciudad de Alicante. Edad Antigua, Alicante, 1990, vol. I, pp. 151-188.

  • _____, «Las primeras excavaciones en Lucentum (El Tossal de Manises, Alicante)», en La Cultura Ibérica a través de la fotografía de principios del siglo XX. El litoral mediterráneo, Madrid, 2000, pp. 109-117.

  • _____, «Lucentum», en Valencia y las primeras ciudades romanas de Hispania, Valencia, 2002, pp. 255-266.

  • OLCINA DOMÉNECH, M.; PÉREZ JIMÉNEZ, R., La ciudad ibero-romana de Lucentum (El Tossal de Manises, Alicante). Introducción a la investigación del yacimiento arqueológico y su recuperación como espacio público, Alicante, 1998.

  • _____, «Lucentum: la ciudad y su entorno», en "Las ciudades y los campos de Alicante en época romana", Canelobre, 48, 2003, pp. 90-119, Alicante.

  • OLCINA DOMÉNECH, M.; RAMÓN SÁNCHEZ, J., Las cerámicas africanas de Lucentum (Tossal de Manises, Alicante): los fondos antiguos del Museo Arqueológico Provincial y consideraciones en torno a la decadencia de la ciudad romana. Scripta in Honorem E. Llobregat, Alicante, 2000, pp. 391-431.