miércoles, 24 de febrero de 2016

Curso gratis. Secretos para escribir una novela.



III

CÓMO COCINAR UNA NOVELAS CON TRAMA
                  
    1.- Nadie sabe definir con exactitud qué es una novela. La definición más simple sería decir: porque nos gusta viajar en la vida de los demás.  ¿A caso lo podríamos comparar con el trabajo de minero a 3 kilómetros de profundidad en una mina de oro?, podría ser,  siempre y cuando le demos la intención de ganar un premio importante. Estad atentos a la definición de  Wikipedia: “La novela es una obra literaria en prosa en la que se narra una acción fingida en todo o en parte, y cuyo fin es causar placer estético a los lectores con la descripción o pintura de sucesos o lances interesantes, así como de caracteres, pasiones y costumbres”. 
 Existen múltiples definiciones que, sin duda alguna, no nos van a aclarar nada que nos sirva como faro ni mulo de carga, lo que sí puedo decir es  que se trata de la composición literaria más compleja que el ser humano haya podido inventar, realizar y  componer. Porque además, la novela, como obra de arte que es, está sumida a su vez  en un constante  proceso de evolución y creación, capaz de sumir al lector en una especie de letargo y adicción permanente. Por ello, como los pintores, los novelistas también ha de innovar, sorprender, aunque lleguemos a la pared donde leemos: escritura completa y metafísica. Hay frases para fortalecer el cuerpo y el espíritu, que son necesarias saber, 333 están en libro.
 La novela tiene épocas de alza y periodos de estancamiento, se dice que la novela ha muerto, no es cierto, puesto que cada vez se leen más novelas  tanto digital y e:book o impresas, éstas tal vez, quedan un poco de lado por los precios, que cualquier otra creación literaria como podría ser el ensayo o la poesía. Novelas de todo tipo, comerciales, best-seller, buenas y malas. Aquí vamos a estudiar la novela buena con trama, no la narrativa que es otra forma de narrar sin trama donde se pueden contar sucesos inconexos y barrocos al libre albedrío del autor sin argumentos. Para demostrar que la novela no ha muerto tenemos un ejemplo reciente como es el Código da Vinci, o las novelas  de éxito del cartagenero Arturo Pérez Reverte con su Capital Alatriste o las barrocas del ubetense  Antonio Muñoz Molina donde prima el lenguaje. Alberto Vázquez-Figueroa fue el autor español número uno en ventas con temas de viajes, aventuras, piratas..., respaldado por una gran editorial catalana como es Planeta...

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 2.- Muchas de las novelas que ves en los estantes de los supermercados, las que se venden como un producto más de limpieza (editoriales multinacionales), se han escrito por un equipo de escritores anónimos, los llamados «negros» o que escriben para otros por encargo.  Nunca escribas para otros, es mejor ser cabeza de ratón que cola de león. La portada lleva el nombre del escritor famoso como una marca de venta. Las grandes editoriales hacen estadísticas de lectores (edad, sexo, gustos), de lo que se lleva en el momento como el caso del Código da Vinci, y nos inundaron de historias de templarios. Luego vinieron éxitos como El hombre que no amaba a las mujeres de Stieg Larsson y  también Cincuentas sombras de Grey de E.L.James, o las de Matilde Asensio o Lourdes Montes. Y las editoriales se sumaron  al carro de estas superventas.  Son los mercados, las ferias y las modas los que imponen  sus criterios a la caza de la novela de éxito de ventas. Pero libros buenos no encontrarás en los supermercados sino novedades perecederas como las verduras del puesto de al lado.

 3.- Los apartados siguientes son un acercamiento a los ingredientes esenciales que deben contener o debieran contener una novela tipo o comercial o thriller, ya que si tocara todos los géneros sería alejarme de la idea principal: la creación de la novela. Sólo quiero mostrar cómo se cocina una novela con trama, empezando por la compra de las materias primas en el mercado de la experiencia  hasta su presentación a la mesa de una editorial.

4.- Es imprescindible el estudio de dos manuales que son:  El arte de la ficción, de David Lodge, en Península, Manual para Cuentistas, de Teresa Imízcoz, en Península, y otros libros sensibles que he anotado al final del libro. Otros libros de consulta no sobrarán. Este libro es el resultado de mi experiencia contractada con otros manuales al uso.

 


6.- Para encontrar una trama adecuada a un caso particular, nada existe como buscarlas en las páginas de los sucesos, donde la realidad supera a la ficción. Cuando sale una noticia de un crimen con el asesinato de una mujer, inmediatamente pensamos en el marido, en la pareja o en un amante, sin embargo, no siempre es así. Si mezclamos las noticias del día uniendo  recortes de prensa de distintas noticias,  veremos que tenemos una novela. Mi novela La muerte de Ofelia (Anexo I, pág., 112), es un caso de periódico, pero con un final inesperado, porque detrás del caso había una secta de ingleses con unos rituales y credos muy extraños. Todo lo encontré en la prensa.


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7.- Si queremos escribir una novela histórica, indudablemente hemos de documentarnos sobre la época elegida, teniendo en cuenta que cuanto más antigua sea más difícil será documentarse. Una vez conseguida toda la documentación posible empezaremos a escribir sobre lo esencia, teniendo en cuenta que mucha información quedará sumergida como la teoría de Ernest Hemingway sobre el iceberg, donde gran parte de la información de la novela quedará sumergida y no será visible.
La parte de la documentación no utilizada nos servirá para hacernos un experto en una época determinada de la historia que se puede aprovechar para otras novelas.


8.- El esquema es fundamental al escribir una novela con trama, negra o un thriller, hemos de tener dotes de investigador, y hacernos preguntas de por qué y cómo. Otras veces pueden ser la películas las que nos pueden dar las ideas, tan sólo debemos hacer un coctel nuevo, teniendo siempre la vista en un caso original y extraño, un caso que sea único, como el mito de la novia que el día de su boda se fuga con el amor de su vida.  Un hombre que vivía en el piso veinte, siempre se bajaba en la décima planta, ¿por qué lo hacía? A nadie se le ocurrirá pensar que el hombre era un enano y no llegaba al botón veinte. Y este ejemplo puede ser la solución para las ideas de alguna de nuestras novelas: lo increíble, lo inesperado, pero a la vez lógico.
Los esquemas se escriben a mano en un folio o en un blog. Los personajes en fichas de filiación. Las escenas que se nos ocurran también.








  IV

        FUNDAMENTOS DE LA NOVELA


1.- Tipos de novelas

Las novelas más leídas son las llamas thriller o novela negra  que consisten en despertar la intriga, la tensión y el suspense, a partir de la narración de algún hecho criminal o judicial o misterioso. El camino más cómodo y fácil es siempre estar en el último «neorrealismo», que es lo que prima: la actualidad. Hay que ajustarse a la moda contemporánea, los tipos de novelas más comunes son:
     Novela negra o de crímenes o policíaca.
     Novela erótica, amores peligrosos. Trágicos.
     Novela de suspense e intriga.
     Novela psicológica.
     Novela histórica.
     Novela arqueológica  (se investiga un crimen ocurrido en la antigüedad)
     Novela de enigma o ingeniosos pasatiempos.
     Novela de espionaje.
     Novela deductiva.
     Novela-río (el detective está implicado en el suceso)
     Novela de ficción. Futurista. Mundos inventados.
     Novela realista, propia de la experiencia.
     Novela futurista per que ocurre en el pasado.

En cambio, la narrativa o novelas sin trama pueden ser:  La Voluntad de Azorín, El obispo leproso, de Miró, En busca del tiempo perdido, de Macel Proust, Volverás a Región, de Juan Benet, que se cuentan cosas pero sin una trama o argumentación, sino que se narra hacia adelante o hacia atrás, a veces con adornos de prosa-poético, porque lo que se busca es el disfrute de su lectura como en las tranquilas aguas de las novelas narrativas.



2.- Autoanálisis

     Lo primero que hay preguntarse es: para qué quiero yo escribir una novela. Sincérate a solas contigo mismo. ¿Soy yo un artista de la escritura, tengo olfato de escritor, y quiero escribir porque me da la gana? Si al contestar estas preguntas las respuestas nos llenan de plena satisfacción y deseas escribir una, o empezar, la labor es dura, y podemos seguir preguntándonos: ¿Qué público quiero que me lea? ¿Quiero escribir con seriedad o algo folletinesco para distraerme ante mi ordenador como un pasatiempo? ¿Quiero escribir para que me quiera mi familia y sorprender a los amigos y vecinos o porque quiero escribir de verdad sin importarme los fracasos? ¿Qué temas prefiero: policíaco (thriller, negra), histórica, erótica, bélica, amores, psicológica o fantástica?  Acertar con el tema acorde con los gustos del momento supone el éxito de ventas de la novela, sobre todo para la primera novela u «ópera prima». Ten en cuenta que tu propia experiencia de la vida te dará el tema de la novela, y no te salgas de ahí, no te metas en el nido de la tórtola, la tórtola conoce su simple  nido mejor que nadie.  Posteriormente dependerá de la firma del autor, de la capacidad publicitaria de la editorial y otros procedimientos extra-literarios.
 Para empezar, diré que el trabajo empieza tomando notas a mano de cualquier hecho de tu vida. Algunos escritores son fetichistas y usan su antigua pluma estilográfica, pero luego todo el material recogido se ha de ordenar y escribir con un procesador de textos, yo uso el Microsoft Word 2010.  Sin ordenador no se puede escribir una novela porque la  editorial te pedirá que le envíes la obra en documento ajunto doc. Nos servirá además para ir haciendo copias en papel que hay que dar a corregir, estudiar, rehacer, y también para entregar copias en las oficinas de la propiedad intelectual de tu provincia.  Yo paso la novela a un Pen-Drive, luego la llevo a la fotocopiadora y me hacen las copias que les pido en 5 minutos.  Así ahorrarás tinta y folios de mi impresora.



3.- La creación literaria es arte más que artesanía
  
Antes de proseguir no quiero olvidarme de algo muy importante. La literatura artística (novelas, relatos, poesía) no son ensayos, ni tesis doctorales, ni sentencias, ni documentos oficiales, sucede como en la pintura, es una especia de experimentación y de juegos, donde prima el talento y la intuición personal es: arte.  
 Algunos escritores experimentados opinan que  novelar es como cocinar: un poco de aquí, otro de allí y mucho amor. No exactamente es así, pero vale para cocinar también hay que tener intuición, orden y reglas, y puesta en escena, y si no que se lo pregunten al mediático y simpático cocinero Arguiñano.
 Muy importante es tener algo que decir, ganas de decir, y talento para decirlo. Y luego conseguir una editorial. Sin estos deseos no se puede culminar la creación artística literaria. Quien empieza con tenacidad y sin desaliento acabará siendo un escritor de novelas, puede que sí, el trabajo no lo asegura, no lo sabemos, el éxito nunca se puede calcular, aunque se puede intuir.  Siempre se ha dicho que la práctica hace maestros, para aprender a escribir solo existe una regla: escribir y escribir. A pintar se aprende pintando.  Leer es importante, pero si lees demasiado no tienes tiempo para escribir. Tiene que llegar un momento en que digas basta de lecturas.  Cuando te pones a escribir el periodo de lecturas ya pasó, ahora tienes que escribir con tenacidad y mucha soledad.
    Sin despreciar a la artesanía, que es aquella, que con  pocos conocimientos se puede practicar, el arte requiere mayor preparación desde la Gramática, Teoría del lenguaje, Comunicación o Artes Creativas.



4.- La construcción de la novela. Acción, intriga y suspenses.

 Es de mucho mérito empezar y acabar un relato o una novela de un tirón, pero no está al alcance de todos, cuando una novela se guarda en el cajón por años debería estar concluida, unos repasos no les viene nunca mal, porque si pasa muchos años se olvidan los detalles de la trama y los nombres de personajes, la única solución en volver a revisar la ficha y el bloc de notas.  Si se guardan en el cajón sin concluir, se oxidan y quedarán desfasadas. Me pasó con La baronesa desnuda (Ver anexo I, pág.111), la escribí antes de la creación del euro, y todo está en pesetas. 

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Secretos para escribir novelas y relatos: