martes, 31 de diciembre de 2019

"Los cinco grandes" un libro de caza mayor, fascinante, del principe Alejandro Hohenlohe




Editorial Pulide de Barcelona, 1966,con dibujos de Falk von Gagern, y fotos.


Principe Alejandro Hohenlohe en Africa Oriental. Principe alemán del que no tenemos eferencias biográficas en internet.




Fotos la pagina entre 32 y 34.


Libro que relata la caza en África del elefante, búfalomrinocereonte, elón y leopardo.
años 1950.

La primera edicion en alemán es de Verñag Stuttgart

Un libro que  compré y leí en mi juventud, aventura en Kenia y Tanzania.

lunes, 30 de diciembre de 2019

"Los orígenes de Málaga", por el profesor don Manuel Laza Palacio, Diario Sur, 20-09-1967

Recopilacion de Ramón Fernández, que trabajó con don Manuel Laza Palacio en la cueva del Tesoro o Higuerón en la cala de Moral, con Paco Bernal y otros amigos como Jose Luis Rodriguez Paco Mazo... En labores de desescombro y voladuras con dinamita (autorizada) en los años 1966 a 1969.

jueves, 26 de diciembre de 2019

"De desagradecidos está el mundo lleno" artíuculo de opiniñon en El Monarquico de Ramón Palmeral

De desagradecidos está el mundo lleno

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Ilustracion 18

   "Desecha de tu corazón la envidia y acepta este libro como propio", si no lo dijo Azorín, debió decirlo él o don Quijote o algún sabio metido a filósofo de la vida empírica, de la experiencia y de la lógica.
     Una de las manifestaciones de la envidia es no contestar ni agradecer los libros que nos envían los amigos o felicitaciones de Navidad. Es que hay como una jerarquía, como un escalafón en la que catedráticos, profesores, doctores y demás autoridades de las letras se instalan en su pedestal, y desaprueban a quienes no pertenecen al gremio de la Universidad. Pues su corporativismo linda con lo ilegal y es hija de la prevaricación y de la descortesía. "Beatus Ille" o dichoso aquel que cuida de su campo..., que dijera el poeta latino Horacio en su retiro romano. O lo que es lo  mismo: no te metas en campos ajenos del saber, y deja la historia para los historiadores, deja la política para los políticos, deja la novela para los novelistas, la poesía para los poetas. Y así todo lo demás. Para los académicos, somos unos intrusos, unos trepas, incordiantes e inoportunos.

miércoles, 25 de diciembre de 2019

Comentario de Julio Calvet sobre "Viaje de la Ruta de Don Quijote de 2005". Azorin por La Mancha

Cervantes y Palmeral buscando a Azorín por la Mancha

• Miércoles 11 de mayo de 2016
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“Buscando a Azorín por la Mancha”, de Ramón Fernández PalmeralEl año 1605, y de la madrileña imprenta que en la calle de Atocha tenía Juan de la Cuesta, vio la luz la genial novela El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Tres siglos después, trescientos años postreros, se cumplió el tercer centenario de su nacimiento, surgiendo a su socaire un número de publicaciones sobre el Hidalgo y su autor, don Miguel de Cervantes, destacando según dicen ilustres y modernos autores dos hondos y hermosos libros que se hayan escrito nunca sobre el Quijote, Vida de Don Quijote y Sancho, de don Miguel de Unamuno, y La ruta de Don Quijote, del gran escritor de Monóvar don José Martínez Ruiz, Azorín.
Azorín, tal vez por la cercanía de su tierra natal o tal vez por su perspectiva limpia de España, quedó seducido por Cervantes y por el Quijote, y marchó a recorrer los caminos que siguiera el ingenioso hidalgo y emprender una hermosa ruta por la Mancha abarcando los confines sin límites de aquellos lugares de los que el narrador no quisiera acordarse del nombre de la aldea donde justamente naciera el hidalgo don Alonso de Quijano, y así, como nos dejó dicho, “para que todas las villas y lugares de la Mancha contendiesen entre sí por ahijárselo y tenerle por suyo, como contendieron las siete ciudades de Grecia por Homero”, disputa que Azorín en su libro zanjó definitivamente diciéndonos que aquel lugar forzosamente debía ser Argamasilla de Alba, porque “el pueblo entero de Argamasilla es lo que se llama un pueblo andante”.
Y en el año de 2005, cuatrocientos años después, y IV Centenario de la puesta de largo de nuestra gran novela, Ramón Fernández Palmeral volvió a recorrer la ruta de don Quijote en un memorable libro: Buscando a Azorín por la Mancha, que ahora tengo entre mis manos.
Yo creo que Ramón Fernández Palmeral es un hidalgo español, con rasgos muy acusados de artista del Renacimiento. Escritor, poeta, pintor, recitador y creador de ámbitos publicistas, es difícil acomodarlo a una sola expresión de la cultura. Y ese desbordamiento de su arte impecable le hace salir de aquella adusta España de Don Quijote en la que difícilmente puede decirse que hubiera un Renacimiento tan esplendoroso como el que se produjo en la península itálica, y en el que Ramón Palmeral, tras un salto en el tiempo, de alguna manera participa.
No ha mucho, y en la presentación de mi último libro, nos regaló a los presentes con su recitado de la “Elegía a Ramón Sijé” que Miguel Hernández le escribiera “en Orihuela, su pueblo y el mío”, a su compañero del alma, llenando aquel acto de sentimiento y de su inquebrantable admiración al poeta. Y es que, Ramón, como dice en unos versos de un poemario antológico suyo, “Somos esencia de estrellas / que podemos pensar sobre las estrellas”.
Y este año de 2016, un año después del nacimiento de la segunda parte del Quijote, y como homenaje al centenario del fallecimiento de su autor, don Miguel de Cervantes Saavedra, ocurrido el día 23 de abril, nos regala la lectura con la publicación de la segunda edición de su libro Buscando a Azorín por la Mancha, tras una primera edición artesanal, tan del gusto y originalidad del autor, agotada definitivamente. Y lo hace en una cuidada y elegante edición, recordando aquella puesta en el camino, y así procede a “salir de los libros para entrar en los lugares míticos y venerables de una Mancha que nada tiene que ver con los descritos por Azorín en 1905 y menos aun con los inventados por Cervantes a través de su narrador Cide Hamete Benengeli, y de otros narradores más”.
Y se pone a recorrer aquellos lugares y pueblos, porque Ramón, que es de Piedrabuena, y yo, que soy de Orihuela, y somos así hijos de lugares provincianos, vamos siguiendo a nuestro admirado Gabriel Miró, y podemos decir con él, “caminando por este huerto provinciano me entré en las espesas y doradas mieses de la vida”.
Nos contará Ramón su inicio del viaje diciendo: “Y una mañana de mayo mi mujer y yo salimos sobre las nueve horas, el cielo mostraba ese azul cobarde y cobalto, limpio, característico del levante marino, ese azul comestible que nos regalan los cielos y no merecemos, mi mujer se santiguó como de costumbre…”, y emprenden el camino de la ruta de Azorín y Don Quijote. Con una descripción impecable de personas, lugares, pequeños y grandes detalles, siguiendo acaso el libro, también de Azorín, Los pueblos, nos desliza por los caminos y rutas, manchegas y quijotescas: Monóvar, Ruidera, Montesinos y su cueva, Peñarroya y su castillo, Argamasilla de Alba, “El lugar” donde Ramón nos dice: “Yo saltaba de contento y de alegría, no podía más e incluso me había olvidado el bastón con empuñadura de madera de algarrobo blanco dentro del coche, allí, con aquella temperatura de abrigo de visón, ya no estaba ni cojo ni me dolía nada, porque había entrado en una fantasía literaria, en la médula de La Mancha tan plana como una bandeja de plata”.
Y tras continuar por la ruta, Tomelloso, Alcázar de San Juan, Campos de Criptana, El Toboso, Puerto Lápice, Villarta de San Juan… y por fin llegar a Almansa, acabar el viaje y volver a Alicante, “la ciudad del cetro de cal del Benacantil o Cara del Moro Juan”. Anexiona el libro con estudios posteriores: “Azorín, el último romántico”, “Azorín y Machado con Castilla al fondo” y otros, con un álbum de fotografías del viaje entrañables, y una magnífica serie de grabados nacidos de su pluma con un último “retrato” de Sancho Panza, como “representante del pueblo llano”. Pueblo llano que, como se nos refiere en la novela, llegó a “sanchificar” a Don Quijote, tal y como éste llegó a “quijotizar” a Sancho, con el que cierra la segunda edición de su libro.
Gracias por este libro, Ramón. Gracias por todos y gracias por mi parte, pues me lo has dedicado muy cariñosamente y donde me dices: “Un viaje que te recomiendo hacer cuando puedas”. Te prometo, Ramón, que te haré caso. Y dejo constancia de ello aquí con mi felicitación y abrazo en Alicante en el mes de abril del año de dos mil dieciséis, a pocos días de la efeméride del cuarto centenario de la muerte de Don Miguel de Cervantes Saavedra, que le sobrevino escasamente un año después de que naciera al mundo del papel la segunda parte del libro de los libros en lengua española, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha.
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Julio Calvet Botella

Magistrado, docente y ensayista español (Orihuela, 1946). Secretario de la Administración de Justicia de España. Profesor honorífico de derecho procesal de la Universidad de Alicante y profesor asociado de dicha cátedra desde 1996. Presidente de la fundación de la Comunidad Valenciana Patronato Histórico-Artístico de la Ciudad de Orihuela. Colaborador en revistas jurídicas del Ministerio de Justicia de España y de las revistas literarias Oleza, de Orihuela, y Numen y Amanecer, de Alicante. Miembro del Consejo consultivo de la Revista Peruana de Derecho y Literatura, de la Pontificia Universidad Católica de Lima (Perú). Ha publicado estudios jurídicos en obras colectivas, así como los libros Don Quijote y la justicia o la justicia en Don Quijote; Ramón Sijé, semblanza (Editorial Club Universitario, ECU, 2009); Don Trinitario Ruiz y Capdepón (Orihuela 1836-Madrid 1911), resumen de una ilustre existencia (ECU, 2011); Cuéntame un cuento, abuelo (ECU, 2012), El proceso de Jesús (ECU, 2013), Versos del mar y otras soledades (2014) y Miscelánea en el otoño (2015).

martes, 3 de diciembre de 2019

TRES POETAS ALICANTINOS, por Luis Español Bouché


                        Editorial Club Universitario ECU, san Vicente del Raspeig (Alicante)2012

Texto de la Contraportada :

A las cuestiones de hasta qué punto se puede hablar de alicantinidad o de alicantinismo en el ámbito literario, o de si cabría imaginar una específica poesía alicantina, contesta Luis Español: "Si se me una opinión, diré que prefiero pensar que lo propio no es más una versión de lo universal. Alicante carece de cualquier signifn del marco español y no se puede entender la realidad y la historia de España —cuna del primer imperio global— al margen de L del mundo: el chotis, arquetipo madrileño, es en realidac centroeuropeo de nombre escocés, y los chistes de Lepe son tradución de otros chistes clásicos que los franceses cuentan de los belgas.  Lo propio rara vez es esencial, porque no se refiere tanto a de las cosas, como al toque que les damos, es decir, a su sabo do con el símil gastronómico, podríamos decir que el arroz i tiene siempre las mismas propiedades, pero también es cierto que nadie aceptaría que le sirvieran un arroz a banda si hubiera uan paella".

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Regalo que me hizo Alfredo Gómez Gil
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A priorio pienso, y sise me permite opinar, que seleccionar a Tres poetas alicantinos como Miguel Hernández, Vicente Mojica y Alfredo Gómez Gil ha sido un acierto.
La introducción  es una paret mmuy sustancial del libro donde se ciata intelectuales como Vicente Ramosn, Manuel Molina, Carlos Arniche, Óscar Esplá, Ruperto Chapi, Dr. Esquerdo...
Se pregunta Luis Escribano si existe una poesía alciantina. Indudablemente que sí existe, no solo la de estos grandes nombre, a los que se le puede unir el del alcoyano Juan Gil-Albert, el proipio Vicenete Ramon autor de "Elegías de Guadalet", por ejemplo, a Manuiel Molina autro de "Hombres a la deriva". Los grandes nombre como Azorín y Gabriel Miró eran en realidad poetas en prosa.

Para no molestar no voy a citar otros nombres de poetas alicantino , pero hay muchos, y grupos poéticos como AUCA, Espejo de Alicante y Numen, Ateneo de Alicante con el grupo Parnaso, por ejemplo.
 La poesía alciantina vive actualmente su edad de Plata, con foros tan importantes como al Sede de la Universidad, o Ámbito Cultural de El Corte Inglés.

En una primera lectura, he encontrado poemas de los tres poetas referencia grande poemas.

Autor del cometnario
Ramón Palmeral
03-12-2019