viernes, 19 de julio de 2019

BUSCANDO A JUAN BENET EN EL PANTANO DEL PORMA



            BUSCANDO A JUAN BENET EN EL PANTANO DEL PORMA
             Por Ramón Fernández Palmeral

(Proyecto alfa)
Juan Benet fue ingeniero de caminos, participó en las obras del Pantano del Porma en el norte de León, su libro Región se escribe aquí.  Hice un viaje para recuperar la memoria de autor y su obra.
  Con un whisky o sangre de dioses celtas, me relamo los labios y subo hasta la pluma de los recuerdo encontrados con otros recuerdos cuando me mandaron como ingeniero de camino por una larga estancia a El Bierzo es un paisaje enlutado de verde, fuerte, muy hercúleo, casi vacuno, que con un aire singular del que te rompe las costillas si respiras demasiado, se te apoderas de mucho volumen, un aroma de encías de pino, castaños,  gigantes y torturados castaños, una claridad estival y un húmedo y lluvioso largo invierno, una nueva manera de ver que te lleva a sentir la presencia de lo mágico, lo brujo y lo ancestral, extraño como algo digno de conservarse aunque sus gemelas torres de las térmicas se desangren en humos blancos sin ser capaces de teñir el cielo, chimeneas que horadan el cielo Posee un sentimiento de orgullo fuera del común como el que se puede sentir al ser único heredero, único lugar habitable de la Tierra o manantial balsámico que cura todas las enfermedades: incluida la del deseo de volver al origen. Sus gentes la adoran como a un santo milagroso, no ya Santiago que  es seguro de eternidad del alma si ganas el jubileo, sino de devoción, de agradecimiento a las bondades que a cambio se reciben. Uno tiene en la  mente la reproducción de un retrato o la litografía de un almanaque de aquellos  con paisajes suizos con lago, barco, pinos y abetos, sierra con nieve, casas con tejados inclinados de pizarras, una imagen de un antiguo almanaque en el cortijo de mi tía Dolores posiblemente regalo de la cooperativas de pasas. Paisajes de encantamiento que por desventura se había encastrado en mis sueños para no separarme jamás.  Por el azar me encontraba un domingo en la pueblo del  Manzanal, puerto y puerta de el Bierzo, a más de mil metros de altura, niebla baja, la carretera húmeda, las gentes en sus casas, un pastor con el rebaño de ovejas, una cantina Serafín del caminante, iba solo, a la puerta se asomó una mujer con delantal que esperaba mi entrada triunfante, al fin no entro, es temprano para comer.  Gente recia, mineros jubilados, que exigen sus derechos con movilizaciones, es una cultura, o cortar carreteras, son gente que no se deja pisar, se une en fuertes grupos, hacen sus asambleas y deciden por mayoría cualquier asunto del Concejo vecinal, Pedanías o Ayuntamientos.  Camino de Santiago. Tierra de Gil y Carrasco, Bembibre pueblo de la  poetisa Pilar Blanco, ¿dónde está el Señor de bembibre? Empecé una suave bajada con túneles de asfalto, manchas de escombros de carbón, valles de brezos escribiendo sobre los abuelos montes, obras paralelas de una autovía que llaman del Noroeste, volando sobre los tejados de pizarras negras, enlutados cuervos de una rapiña no reconocida, paso muy cerca de Albares, y de Bembibre del Sil. No volveré al recuerdo de tu rostro. Pensé  en el camino autoviado que había dejado como una obsesión, me propuse olvídalte como un cabrón adormecido, no sentir la humillación de tus palabras.
         Allí, me hiciste pasar por un templario que le daba consejos a un niño, un relato infantil al que titulaste “Raúl y el templario”.  El castillo templario del siglo XII, con sus reformas de los Castro y Lemos, sus torres, sus almenas, sus matacanes, sus paso elevado, escaleras de caracol, sus muros como canteras para abastecer la construcción de las villanas casas. La tierra leonesas, y el Camino de santiago ye hezio por un tiempo sentirte Templario, gótico, románico y hasta degustador de vinos de la tierra, pero me hiciste visible a un niño, pero invisible a los demás.


           El odio es enfermedad imaginaria, la venganza enfermedad imaginaria, el dolor enfermedad imaginaria, el amor enfermedad imaginaria, quererte, sentirte a mi malo, vivir sin ti... sí todo ese mundo que  existe fuera de nosotros resulta imaginario, irreal ¿qué es la muerte, la reconciliación, la protección de una madre hacia sus hijos? Siempre las mismas pasiones en el ser humano, que viva el amor furtivo, la reconciliación, el vino, y todas las enfermedades imaginarias. Te vas de mi lado te levantes y te sigo, quieres salir por la ventana nadando, vasos café mucho café borrachos soportaremos mejor la existencia, vasos café no, copas alcohol, noche oxidadas, y tú lector que haces ahí escuchando sin decir nada, cobarde, sin ayudarnos, soy como la imagen del espejo no puede venir a visitarme, soy el reflejo de un ser, ¿o no estoy seguro de ser? El premio que quisiera es ganar la vida o que me quitaran veinte años de encima, de este encima que no estoy seguro de si es ilusionismo o prestidigitación. Mentiras que se hacen pasar por verdad, la realidad de las palabras, salir del valle de la muerte,  el poder de persuadir, la verosimilitud de quien soy y no puedo ser o he sido. Elaborar un nivel de realidad para mí,  busco a un autor que me de nombre, quiero vivir entre los seres de ficción, quiero que el narrador me de un nombre, quiero emerger a la realidad de la irrealidad. Suplico al autor que me de un nombre o una simple inicial qué más le cuesta, unos ojos para mirar, un pensamiento para sentir, un pasado para hablar de mí mismo o desde dentro de mí hacia fuera, querer enamorarme de palabras, crear palabras nuevas verosímiles que me hacen nacer en el manantial de una novela, un cuerpo o un simple relato, sí quisiera dejar de ser una conciencia, un reflejo de una personalidad, un ente en la punta de un bolígrafo, quiero que me den vida, que me busquen un lugar, un espacio un tiempo, un estilo para surgir, y si tengo suerte inmortalizarme con una historia o con une estilo narrativo, pues es más importante ese estilo que el tema en sí, las historias pueden ser buenas o malas, pero el estilo personal es quien las salva del anonimato.  Quiero ser un personaje que envidie en distintos grados, que dude en distintos niveles, que desee lo que no tiene o por el contrario sea deseado, que tienta el ridículo de ser abucheado, que la vanidad le encarcele y le reduzca, que lo olviden por un tiempo, que sienta un poco de soberbia, que tenga ira, que sea perezoso al madrugar, que tenga pasiones, rebose de sentido común, que el autor le del poder de la aventura, que se sienta culpable por lo que no hizo, que sea perverso y esto son los personajes que más me gustan convertido es tragedia de un Ricardo III, que sienta el placer de la estética, miedo, terror, la lujuria del sexo, el deliro o la amenaza, o la delación y sentirse vendido traicionado. Todo estos sentimientos y más son los que necesito, es lo que quiero, y lo que podría ser, y lo que interpretaría, y lo que gozaría, tener para poseer una vida así como la de un Lazarillo de Tormes, claro que es mucho pedir, me conformaría con ser un personaje de segunda, como si todo aquello que el sobra a unos pudieran dármelo a mí. Y son esa vida ficticia poder percibir los olores aunque sean de alcantarillas, frutas podridas, estiércol de flores, estiércol de palabras como amor, placer, sombras, sensitivo, me conformaría con un poco de estiércol de libertad. Quiero un nombre, aunque en realidad, ¿qué son los nombres?, una definición, porque mucha gente se llama igual hasta con apellidos y no son las mismas personas por poseerlo, la gente no es el nombre, es lo que presenta ese nombre dentro de un conjunto de la sociedad que le conoce, pues si es desconocido es anónimo y no existe como me puede pasar a mí, sin embargo, floto en la gruta profunda, en el miserable agujero,  donde zanjan los espíritu ebrios de conocimiento, ebrios horas inútiles, ebrios de vino del conocimiento, quiero vino dulce y beber, y por que no seguir bebiendo, y despertar otra vez en otro espacio sin sustentación, en la punta de un bolígrafo que patina sobre la pista de hielo donde se ha congelado el  llanto de muchos hombres solos y desesperados, llenos de gloria como
 Continuación un líquido color güisky                     





Una vez lo vi detrás de mí por el espejo del cuarto de aseo, era un ser de mi estatura, piel escamosa y cabeza de dinosaurio.  Me llevé un susto de muerte y huí del apartamento, al bajar por la escalera vi a mi amiga hablar con dos enfermeros de la clinica universitaria, sospeché que venían a cazar el dinosaurio invisible pero que dejaba huellas de su existencia.  Cuando en el portal llamé a mi amiga, los dos enfermeros vinieran directamente a por mí, me cogieron de los brazos sin darme explicaciones y me netieron en una ambulancia, odiaba a mi amiga, y sospeché que ella colaboraba con la clínica, a la que yo no podía regresar. ¿Cómo líbrarne de ellos, si no habla duda de que mi sangre era un arma nueva, un arma letal deseada por cualquier gobierno, por una vez iba a utilizar ese arma en mi beneficio para escapar de la ambulancia antes de que me pusieran camisa de fuerza.
Me mordí en el canto de la mano para absorber ese liquido monstruoso color whisky y comprobar su sabor, una simple gota me dejó dormida la boca con una sabor amargo indescriptible, escupí en un estornuda que espurre6 toda la ambulancia. y empecé a escuchar el ta-ta~ta metálica de mordiscos al aire de dentaduras postizas que daban bocados, luego empezaron a moverse y a atacar a todo lo que encontraba a su alcance, como pirañas mordieron al enfermera y al conductor que se vio obligado a detener la ambulancia, a los botes de suero, las asientos, mis zapatos, hasta que salga de la ambulancia, mientras las dentaduras postizas mordían todo como si tuvieran vida propia, al principio eran dentaduras humanas luego de tiburones, de toda clase de animales.  La ciudad se había llenado de fieras, todas las gentes eran fieras de una selva evacuada, la selva de la ciudad, y yo era el única ser humano entre ellas.
No sabia donde esconderme, cada taxi lo conducía un .jaguar, el Ketro lo ocupaban manos colgados de las barras sujetadoras o ulanzabuses", los autobuses los conducían Draguntanes e iban llenos de Thelémacos que asoman sus cuellos de pértigas por las ventanillas, cada coche la conduce un tigre, en los bancos de los parques rugen los elefantes e "hipopótamos" celosas con sus crías, jamás como en aquella ocasión deseé tanto ser una fiera.
Aparecí en el extramuros de la ciudad, en las chabolas, cuyas paredes estaban formadas por muros de libros amontonados, los tejados forrados por hojas sueltas de incunables, la Biblia de Gutemberg, Betato de Liábana, manuscritos todos llenos de bestias monstruosos de la imaginación medieval, y nada de esta encontraba explicación, en una chabola salió una mujer con bata blanca parecía mi amiga a la cual yo creía en mi apartamento, en la mano me enseñaba un folio con un dibujo que era una pirámide egipcia y sobre ella un gota de sangre, todo ella podía tener explicaciones a mi Irrealidad, a mi fantasía a los efectos de algún alucinógeno a medicamento, presagié una advertencia como que la próxima gota de sangre se yo derramara se convertirla en pirámide en un inmenso pisapapeles aplastando ciudades, coma meteoritos sobre los mares, bombardeando el planeta desde el espacio.  Ni amiga enfermera no decía una palabras se ocultaba el rostro con el perfil que tenía la pirámides, no me decía nada, me Indicaba la pirámide que venían del cielo como proyectil y la gota de sangre encima...

(Continuará)