martes, 19 de febrero de 2019

Libros a la venta en Amazon de Ramón Fernández Palmeral


Libros de Ramón Fernández Palmeral  publicado sen LULU y en AMAZON, venta on-line

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jueves, 14 de febrero de 2019

María Zambrano, filósofa y pensadora malagueña. Hija de la II Républica

MARÍA ZAMBRANO, pensadora

Por María Torres.
“La acción de preguntar supone la aparición de la consciencia”.
La obra de María Zambrano es hija y heredera indiscutible de la Segunda República española, una época de brillantez y libertad intelectual en la que ella mostró su creatividad, su talento y su compromiso con la democracia.
Le tocó vivir un exilio, donde concibió y publicó sus mejores obras y que, en sus propias palabras “ha sido como mi patria, o como una dimensión de una patria desconocida, pero que una vez que se conoce, es irrenunciable”.
Discípula de Ortega y Gasset, de Zubiri y de García Morente, su actitud vital podría resumirse en la constante celebración de la existencia. Su original y personal legado filosófico, propio de una mujer valiente que se atrevió a romper con convencionalismos y permaneció a lo largo de los años contagiando su entusiasmo y su fascinación por el estudio de las más variadas formas de creación.
En su obra se conjugan la inteligencia y la sensibilidad, además del eclecticismo y la diversidad. Incansable lectora, se acercó a filósofos tan dispares como Séneca, Ibn Arabi, Heidegger o Nietzsche. Escribió sobre creadores de la época clásica como Platón y Sófocles y sobre diferentes autores del mundo hispánico, entre los que ocupan un destacado lugar San Juan de la Cruz y Miguel de Cervantes. También tuvo una aproximación muy particular y original de la filósofa a la literatura española.
Nació en Vélez-Málaga (Málaga), el 22 de abril de 1904. Sus padres Blas José Zambrano García de Carabante y Araceli Alarcón Delgado, eran maestros en la Escuela Graduada de Vélez. Con apenas tres años, sufrió un colapso de varias horas y casi la dan por muerta cuando se encontraba en Belmer de la Moraleja, Jaén, junto a su abuelo materno, un arruinado viticultor que comerciaba con Inglaterra y especulaba de minas.
En 1908 la familia se instala en Madrid, donde su padre ejerce como profesor de Gramática española, hasta su traslado a Segovia en 1909, donde toma posesión de la cátedra de Gramática Castellana en la Escuela Normal y se convierte el eje de los movimientos más progresistas de esa ciudad, en la que trascurre parte de la infancia y la adolescencia de María. Ella, con apenas seis años, soñaba con ser centinela de la noche o caballero.
En 1913 comienza el Bachillerato y se va fraguando el gran amor en la vida de María: su primo Miguel Pizarro, junto al que realizará un intenso acercamiento a la literatura. A este amor vehemente puso fin el padre de María en el verano de 1923. El abandonó España y ella a recontó una y otra vez la impotencia y dolor que le causó aquella prohibición y pérdida.
En 1921, siempre acompañada de una precaria salud, inicia sus estudios de Filosofía como alumna libre en la Universidad Central de Madrid, ciudad en la que se instala la familia en 1924 y en la que María, tres años después, completa sus estudios de Filosofía asistiendo a las clases de Ortega y Gasset, García Morente, Besteiro y Zubiri. Forma parte de la tertulia de la Revista de Occidente y asume un papel de mediadora entre Ortega y escritores más jóvenes Al mismo tiempo, participa activamente en las actividades de la Federación Universitaria Española (FUE) y desde ella promueve el encuentro con intelectuales y políticos como Valle-Inclán, Gregorio Marañón, Pérez de Ayala, Salmerón, Indalecio Prieto y Azaña. A raíz de estos encuentros, se funda la Liga de Educación Social (LES). Paralelamente escribe en “El Liberal de Madrid”, en la columna “Mujeres”, donde publica una serie de doce artículos de temática esencialmente político-social, a la vez que defiende un feminismo integrador.
Comienza a dar clases de filosofía, interviene en diversos actos públicos propagandísticos de la Liga de Educación Social, y a raíz de un desfallecimiento le diagnostican que padece tuberculosis. Tras una época de reposo obligado, vive con ilusión y esperanza la lucha contra la Dictadura de Primo de Rivera y comienza a escribir su primer libro, “Horizontes del liberalismo”, que propugna una profunda renovación cultural, social y política, asumiendo sin ambages una socialización económica. Se publica en 1931 obteniendo excelentes críticas. Retoma sus clases en el Instituto Escuela y a la vez es nombrada profesora auxiliar de metafísica en la Universidad Central. También imparte clases en la Residencia para Señoritas. Es el momento en que comienza su nunca terminada tesis doctoral, de la que únicamente ha quedado un artículo, «La salvación del individuo en Spinoza», de 1936.
Ante la convocatoria de elecciones, participará en múltiples mítines de la coalición republicano-socialista por diversos pueblos y ciudades Para poder seguir estudiando filosofía, rechaza la propuesta de ser candidata a las Cortes por el PSOE, y vive en «un puro éxtasis», según confiesa en Delirio y destino, el advenimiento de la República. En 1932 comete su más grave error político constituyendo y firmando el Manifiesto del Frente Español, al que intentó sumarse José Antonio Primo de Rivera, pero lo impidió, personal y contundentemente, la propia Zambrano, quien percibe enseguida del cariz casi fascista que este movimiento adquiere. Pero no pudo impedir que la misma Falange usara las siglas “FE” así como los estatutos. Este hecho sirvió para que en 1936 se la denunciara como fascista por haber participado en el FE.
Colabora en la creación de Hoja Literaria, uno de los grupos intelectuales españoles de mayor altura. Participa en las Misiones Pedagógicas. Transparente es su postura política expresada en sus críticas al fascismo y los actos que culminan con la revolución de Asturias, no hacen sino radicalizar su pensamiento y acercarla a posturas políticas de izquierda, que comparte con un grupo de jóvenes intelectuales que suelen ir a tomar el té a su casa los domingos por la tarde, y entre los que se encuentra Miguel Hernández.
El 18 de julio de 1936 se suma al Manifiesto fundacional de la Alianza de Intelectuales para la Defensa de la Cultura (AIDC), en cuya redacción había participado.

El 14 de septiembre de 1937 se casa con  el diplomático navarro Alfonso Rodríguez Aldave que acaba de ser nombrado secretario de la embajada española en Santiago de Chile, hacia dónde partirán a primeros de octubre. En la parada que realizan en La Habana, María conoce al que será su más grande amigo: José Lezama Lima. Regresan a España el 19 de junio de 1937. Su marido se incorpora al frente, y ella se instala en Valencia y se integra al consejo de redacción de la revista mensual  Hora de España, donde van apareciendo «Españoles fuera de España», su más ardorosa muestra de patriotismo republicano. Participa en el II Congreso Internacional de Escritores para la Defensa de la Cultura (asiste pero no particip con ponencias) en el que conoce a Octavio Paz y a los cubanos Juan Marinello, Nicolás Guillén y Alejo, así como a Simone Weil, a la que admirará toda su vida. Es nombrada consejero de Propaganda y consejero nacional de la Infancia Evacuada.
El mismo día de la capitulación de Barcelona, el 25 de enero de 1939, junto con su familia, sale camino del exilio rumbo a México. En la Universidad Michoacana, en Morelia, imparte clases de Historia de la Filosofía y a finales de este año, responde a la invitación del poeta cubano José Lezama Lima y sale hacia Cuba, donde permanece hasta 1943 que se traslada a Puerto Rico. Allí trabaja como profesora de Filosofía en la Universidad de Río Piedras hasta 1945 y publica «La destrucción de las formas», un preludio de lo que para ella sería la «razón poética», expresión que constituyó para Zambrano el motivo principal de su escritura.
En 1947 se separa de su marido (hacia cinco años que no convivian, no tuvieron hijos). Junto con su única hermana Araceli, se traslada a Paris, protegidas por la generosidad y la ayuda de algunos amigos. («Ellas dos hacían una sola alma en pena»). Conoce a Picasso, y a lo más sobresaliente de la intelectualidad francesa, así como al pintor inglés Timothy Osborne quien, hasta la muerte de María, será su protector económico, después de la separación de su marido en 1948.
En 1949 se establece, siempre con su hermana, en Ciudad de México, en cuya Universidad se le ofrece la cátedra de Metafísica, pero al poco tiempo renuncia a ella, para trasladarse de nuevo a La Habana. Son años de maduración de su pensamiento y en los que subsiste gracias a cursos, seminarios, conferencias e incluso clases particulares. Adquiere un enorme prestigio en Cuba y ejerce una positiva influencia en los poetas e intelectuales cubanos de esa época.
En 1953 Zambrano y su hermana abandonan Cuba, y se instalan en Roma, donde frecuentan a numerosos intelectuales italianos del momento. Además de dirigir la sección de literatura española en la revista Botteghe oscure, trabaja en dos grandes temas de investigación: sobre «Filosofía y cristianismo» y «Los sueños, el tiempo y el pensar». De estos años existe una copiosa correspondencia con los poetas españoles exiliados en América, así como una carta a Lezama Lima en la que cuenta sus penurias económicas. En Agosto de 1964 Araceli y María Zambrano se ven literalmente expulsadas de Roma. Un vecino fascista las acusa de tener demasiados gatos en su apartamento y, a pesar de la cancelación del mandato de expulsión de parte de Saragat, Araceli y María, en compañía de su primo Rafael Tomero se refugian en una casa en las montañas del Jura, en los Alpes franco-suizos. Aquí María Zambrano trabajará y escribirá más que nunca. Las hermanas proyectan regresar a Italia, donde el Comité italiano para la conservación de monumentos les ha ofrecido una villa, pero la salud de Araceli les impide trasladarse. Esta muere en 1972.
En un curioso movimiento de hacer renacer lo más valioso de la tradición española y de sus maestros y contemporáneos, María inicia la escritura de una serie de reflexiones sobre intelectuales que incidieron en su vida, pero antes da a publicar el que acaso sea el escrito más clarificador de la «vía» que Zambrano viene recorriendo: «El camino recibido»
En 1975 Lezama Lima le dedica su poema «María Zambrano» (recogido en Fragmentos a su imán): « María se nos ha hecho tan transparente / que la vemos al mismo / en Suiza, en Roma o en La Habana (…). A la muerte de su gran amigo en 1977, ella escribe «Lezama Lima: Hombre verdadero». Entabla una gran amistad epistolar con María Luisa Lezama, viuda del poeta cubano, a quien no conoció y mantiene firmes, a pesar de la distancia, los contactos con intelectuales de la isla caribeña como Cintio Vitier y Carlos Franqui.
El deterioro de su salud física es constante. Pero lo más penoso para ella es la progresiva pérdida de la vista, por lo que cada vez le es más costoso leer y escribir. No obstante, sigue trabajando intensamente en la elaboración de lo que luego serán “Notas de un método”. El 12 de agosto de 1979 escribe al poeta Edison Simons: «Estoy incapaz de todo o casi todo. Necesito adentrarme en alguna fuente de agua pura y vivificante, en silencio, con el pensamiento, eso sí, de los amigos que quiero hondamente».
En 1980 se instala en Ginebra, muy cerca de sus amigos, que la cuidan y ayudan en momentos muy críticos para su salud. Es nombrada hija adoptiva del Principado de Asturias, primer reconocimiento oficial de su trayectoria en España y por primera vez desde 1939, se escucha en Madrid la voz de María Zambrano leyendo algunos textos de “Claros del bosque” en una conferencia impartida por el poeta J. Á Valente en el Colegio Mayor San Juan Evangelista de Madrid quien había traído una grabación desde Ginebra.
En 1981 se le concede el Premio Príncipe de Asturias de Humanidades y comienzan a aparecer en la prensa española numerosas referencias a Zambrano. «Es terrible volver al cabo de tanto tiempo. Yo siento la llamada. Yo quiero ir. Pero lo que no quiero es tirarme por la ventana. Hay algo que todavía se resiste. Que sea lo que Dios quiera».
El ayuntamiento de su pueblo, Vélez-Málaga, la nombra hija predilecta y en 1983 se prepara su regreso a España. Pero su salud está tan delicada que tiene que ser internada en una clínica de Ginebra, recuperándose sorprendentemente. Es operada de cataratas por el doctor Chanson del que Zambrano dirá: «Sólo un doctor de la canción puede devolver la luz».
El 20 de noviembre de 1984, pisa suelo español por primera vez tras 44 años de exilio. Jaime Salinas, por entonces director general del Libro, fue su único receptor oficial por expreso deseo de la filósofa. Se instala en un piso y luminoso en el centro de Madrid, Apenas sale pero recibe a numerosos amigos en su casa. Mantiene una actividad intelectual incansable y cuando la preguntan si desde su retiro se atrevía a sospechar cómo estaba España, responde: «Me temo que no. Pero veo los informativos de televisión con cierta frecuencia y eso me quita la gana de vivir, no ya en España, ni en el mundo, sino en el universo. Es terrible lo feo que está el mundo. No hay un rostro de verdad, un rostro, puro o impuro, pero un rostro. El mundo está perdiendo figura, rostro, se está volviendo monstruoso”.
María Zambrano, no obstante, persistía en el ser y seguía amando la vida. Siempre que no estuviera indispuesta, su casa se convertía en lo que ella misma quería: «El arca de Noé». Cabían las más variadas especies. Y es en su casa donde tiene lugar la investidura del Doctorado Honoris Causa, al mismo tiempo que se constituye en Vélez-Málaga la fundación que lleva su nombre y cuya intervención fue decisiva para lograr la definitiva tranquilidad en «lo paralelo e indispensable en el vivir», que gustaba decir a Zambrano.
En 1988 se le concede el Premio Cervantes. Pasado el nerviosismo que supuso la concesión del Premio, la agitación de las entrevistas y las visitas oficiales, retoma la capacidad para trabajar y lo sigue haciendo hasta principios de 1991 en que es ingresada en dos ocasiones en el Hospital de la Princesa.
El día 6 de febrero de 1991 falleció mientras comía. Su cuerpo fue trasladado a Vélez-Málaga, donde yace entre un naranjo y un limonero en una casita, como ella quiso que se construyera, en el cementerio local. En la lápida se inscribió, por expreso deseo suyo, la leyenda del Cantar de los Cantares: «Surge amica mia et veni».

miércoles, 13 de febrero de 2019

Comentario a la bitácora de un perro lobo: “Mi amo Palmeral y yo”, de Frico







                                  (Publicado en LULU /Francia. venta on line)




Comentario a la bitácora de un perro lobo: “Mi amo Palmeral y yo”
Por Pilar Galán

Empezar a escribir una presentación del libro “ Mi amo Palmeral y yo “  es uno de los retos más audaces con los que me encontrado nunca, porque en esta historia el protagonista  es un perro lobo llamado Frico que habla y sabe leer, pero sobre todo que piensa.
En efecto, es cierto lo que están leyendo, no solo habla, sino que lo que dice son verdaderas reflexiones filosóficas, llenas de sabiduría y sensatez, que van más lejos de las conversaciones que solemos tener los humanos, la mayoría de las veces superficiales y vacías de contenido en el mejor de los casos,  y no digamos cuando entramos en el terreno de la crítica y la maledicencia…

Pero voy a empezar por el principio, que es presentando al protagonista de esta  biografía  perruna, a la que podríamos colocar en nuestra biblioteca junto con los filósofos panteístas, para  los que la propia naturaleza es una prolongación del mismo Dios.
Frico es un perro lobo de unos quince años, sus ojos  son de color cáscara de almendra dulce y  su pelaje  es oscuro, en su juventud fue perro policía, es decir, fue adiestrado por su amo Palmeral y después de desempeñar heroicas misiones y prestar multitud de servicios, le jubilaron junto con su adiestrador, que pasó a hacerse cargo definitivamente de él y  le llevó a residir junto con su familia en una preciosa y bucólica casa en el pueblo de Frigiliana.

No debemos olvidar que los perros policías han prestado un gran servicio a la sociedad, y es de justicia que la sociedad les devuelva su generosa entrega en igual medida.
Estos perros que han sido unos incansables trabajadores y han tenido la inteligencia y la astucia para ayudar a los humanos en las labores más arriesgadas y no han vacilado en asumir las misiones más  peligrosas, al llegar a su vejez, siguen teniendo la misma lealtad y entrega para con sus amos.
 Es muy gratificante ver que Palmeral así lo percibe y valora, haciendo de Frico su compañero inseparable y dándole todo la atención y el cariño que se merece.
Es así, como a través de los ojos de Frico vamos a vivir una de las experiencias  más hermosas, que es el adentrarnos en la vida de este pueblo andaluz,  e ir descubriendo su belleza y su historia de una forma llena de sensibilidad y de poesía.
Así somos testigos de las imágenes llenas de belleza en que  nos describe el cortijo de Malyarín” : “ dormido en el silencio de la noche, me despiertan las pisadas de una acémila herrada. Van los jornaleros para los campos solitarios y silenciosos despertados por el canto de algún jilguero”.

Aunque lo que más me ha cautivado, es esa manera tan intuitiva y  espontanea con la que nuestro protagonista nos presenta el mundo que le rodea, un mundo en estado puro, porque la mirada que nos lo muestra es una mirada sin contaminar, que todavía sabe descubrir  el sufrimiento de un pino a punto de ser talado y al que escucha y presta ayuda llevando una de sus piñas a un terreno fértil, para así perpetuar su herencia. Esto  le lleva a sacar sus propias conclusiones sobre la vida como camino hacia la muerte,  pero siempre desde un punto de vista positivo y alentador.
“ La vida es una selección de especies, la Naturaleza nos va poniendo obstáculos y envejecemos y moriremos. El asombro que nos provoca la cosmovisión de la realidad se ha de mitigar con la amable ironía y la vida llevadera del diario esfuerzo por sobrevivir”
En ocasiones, Frico se vuelve un verdadero poeta para descubrirnos la primera tormenta del otoño con figuras  bellísimas : ”las rosas cerraron sus aterciopelados pétalos como se cierran los caracoles en la rama del breñal pegados a la goma de la sabia del almendro y los cerezos” .
Son numerosas las ocasiones en  que las reflexiones de Frico nos harán pensar y sacar nuestras propias conclusiones, porque no olvidemos que él es un pequeño filósofo,que no duda en pronunciarse en contra del maltrato animal y de las corridas de toros:“ no se puede seguir manteniendo una tortura animal bajo la absurda apariencia de arte, cuando la sangre derramada nunca puede ser arte”.
En otro momento nos hace reflexionar sobre la educación de los niños:  ”existe lo que se llama paciencia, diálogo y convencimiento, quizás un premio o regalo a cambio de un esfuerzo en las notas de clase, pero jamás un golpe. Los niños no olvidan, su mente es plástica, moldeable porque su identidad es recordar”.

A menudo, sucede que las mayores lecciones de lealtad y gratitud las recibimos de los animales.
A lo largo de la literatura han aparecido libros en que los animales son los protagonistas como “El libro de  la selva” que es una recopilación de cuentos de Kipling, en los que un niño es criado por unos lobos.
Esta historia que parece una fantasía, ha sucedido en la realidad,  y hay datos de niños perdidos en la selva que pudieron sobrevivir cuidados con verdadero instinto protector por  lobos o por monos.
 Esto hace pensar que el mundo animal está lleno de valores, a veces más nobles  y sinceros que  los que existen en el mundo de los hombres, no tenemos más que recordar noticias aparecidas en  los medios de comunicación de verdaderos actos de heroicidad en  los que un perro salva a una persona de entre las llamas, o rescata a un niño extraviado en un monte.
Destacaremos también la novela de George Orwell  “Rebelión en la granja” en la que un grupo de animales  de una granja expulsa a los humanos tiranos, y crea un sistema de gobierno propio que termina en convertirse en una tiranía brutal.
El perro Frico también es testigo de cómo en el cortijo de Mayarín, el carnero Felión se proclama jefe de la granja y es seguido por los cerdos, aves y cabras  que quieren  independizarse, lo que  le lleva a nuestro protagonista a sabias reflexiones recordando  lo que un filósofo decía: “que cuando se nace de una condición se es víctima de ella” y como no estamos en la Edad  Media, lo lógico sería hacer un referéndum entre animales y humanos. Pero él mismo llega a la conclusión de que  siempre sería inútil porque los que pierden, nunca se conforman y estarán queriendo hacer otras nuevas votaciones, hasta que les salieran a su favor.
Otra obra genial de la literatura protagonizada por animales es “Platero y yo” de Juan Ramón Jiménez, en esta obra el protagonista es el burro Platero y se cuentan las experiencias y recuerdos vividos por Platero y el narrador, donde aparecen los temas transcendentales de la vida, como son: la amistad, la  enfermedad, el miedo,  la muerte, la soledad.  Descrito en un rico lenguaje literario, empleando numerosas figuras retóricas que dan al texto una gran belleza y colorido.
 Todo ello nos hace pensar que las mayores lecciones de fidelidad y amor incondicional las recibimos de los animales, en particular de los perros , ellos se entregan a nosotros y no nos juzgan,  solo nos acompañan y son testigos de nuestros momentos de gozo o tristeza confortándonos con su sola presencia .
Por consiguiente, la lectura de este libro no nos va a deja  indiferentes, porque hace aflorar sentimiento hermosos y puros que en algunos casos permanecían dormidos.
Creo que su autor Ramón Fernández Palmeral ha sabido de una manera prodigiosa llegar a esa fibra sensible que todos tenemos y  hacernos empatizar con el mundo animal.
 Admirar como:“ los primeros rayos de sol se posan sobre las plumas de oro de las gallinas, las lanas de lirios de los borregos, el sedoso pelo de la  crin del burro y los velludos lomos de las cabras y chotos”.
Es hermoso descubrir como: “la noche perfumada se convierte en un pozo de luna en el que, el agua negra es cielo y los cubos planetas”.
Este acercamiento a la Naturaleza en su estado más puro, que Ramón Palmeral nos descubre, hace que nuestra vida sea más rica, y sobre todo es un ejemplo de lo excelsa que puede ser una obra que nos acerca a un mundo en el que impera la paz y la armonía.
El libro contiene 17 ilustraciones de Palmeral con lo que se consigue visualizar a los personajes animalista del libro.

            Comentario de  PILAR GALÁN, escritora y poeta
            Valladolid, 12 de febrero 2019

                                                                 El perro Frico