domingo, 21 de mayo de 2017

Relato corto: El puerto. por Harry,el exmadero




 Seguía despierto sobre la cama cuando las luces del amanecer entraron con lentitud consciente y una mirada inquisidora en mi habitación. Llamé por teléfono a la Guardia Civil del puerto, para adelantarles, que en el muelle de contenedores encontrarían un hombre hecho pedazos, y otro desaparecido en las aguas del puerto. Sería interesante que los identificaran y se pusieran en contacto con la Cabo 1º  de la P.J. de.. , para que les tuviera al tanto. Me pidieron que me acercara a firmar una declaración.
Antes de acudir al puerto y de que el  Sr. Ridruejo se enterara por otros conductor, al fin y al cabo siempre acababa por enterarse de todo, me acerqué al despacho y le conté lo de mis perseguidores y lo de los fiambres.
–No te quiero en el caso –me ordenó el Sr. Ridruejo en un todo autoritario y convencido de me había perdido en el caso–,  o puedes ir por ahí matando a tipos que te persiguen como en las películas americanas.
-Pero Sr. Ridruejo, si eran dos tíos fuertes y duros que querían matarme, ellos matar a mí. ¿entiende? Además, se han matado accidentalmente.
–Pero acaba la persecución con dos fiambres. No estamos en el Norte. No quiero líos de este tipo. La agencia se verá implicada. Mi buen nombre. Manchada mi reputación con sangre. Olvídate del caso, renunciamos a él.
–Olvidar es un lujo al que no tengo acceso, ya quisiera yo poder olvidarme de muchas cosas... Sabe qué le dijo, querido jefe, que si su nombre sale en la prensa o perjudicado, yo me auto-inculpo y me auto-despido. Cuando llegan los palos es que la película  está muy próxima a su fin. Además necesito un anticipo de tiempo.
No había considerado la posibilidad de una respuesta negativa. Le pedí una semana más. Si tras esa semana no conseguía nada lo dejaba. Me dio 72 horas.
Tras dos o tres horas de declaración en el Cuartel de especialistas, el cuerpo me pedía chocolate con churros: onzas de Valor. Mi metabolismo me pide calorías ante las situaciones de estrés, en cambio, a otras personas, los nervios se le meten en el estómago y no comen en tres días. Padecía un síndrome de restitución de energías por medio de la saciedad por  chocomanía.
Luego acudí a ver a mi amigo Silva.  Ya sabía lo del puerto. Le aseguré que le contaría el caso como para rellenar la tercera página durante varios días, con una sola condición, que no apareciera el nombre de Ridruejo & Brother. Aceptó la condición, y le conté pormenorizadamente la persecución. Además me interesaba que al asunto se le diera aires de espectáculo macabro, posiblemente un ajuste de cuenta, tortura para hacer hablar al despedazado pues de esta forma si llegaba a oídos de quien debía, me colocaba en una situación favorable.

jueves, 18 de mayo de 2017

La Biblioteca Valenciana homenajea a Azorín

La Biblioteca Valenciana homenajea a Azorín con una exposición que muestra documentos del autor y su relación con la Generación del 98

La Biblioteca Valenciana homenajea a Azorín con una exposición que muestra documentos del autor y su relación con la Generación del 98
16/05/2017 -
La Biblioteca Valenciana ha abierto su exposición en homenaje a José Martínez Ruiz, ‘Azorín’, en el 50 aniversario de su muerte, con la muestra de un centenar de documentos de fondos propios del autor y su relación con el grupo de escritores de la Generación del 98.
Azorín perteneció a la Generación del 98, movimiento literario que formó, junto a Pío Baroja y Ramiro de Maeztu, y a la que, posteriormente, se sumaron Miguel de Unamuno, Antonio y Manuel Machado, Angel Ganivet, Ramón María del Valle Inclán y el filólogo Ramón Menéndez Pidal, entre otros.
Todos estos autores comparten las tesis del regeneracionismo y adoptan una actitud pesimista y crítica con la realidad española, sienten un gran interés por los pueblos abandonados de Castilla y en sus obras revaloran su paisaje, sus tradiciones y sus personajes con un lenguaje castizo y espontáneo.
Azorín es una de las principales figuras de la Generación del 98 y cuenta con una prolija obra literaria, con novela, teatro, ensayo y crítica. En 1924 fue elegido miembro de la Real Academia Española y en 1907 fue diputado en las Cortes Generales por el Partido Conservador.
En la exposición se muestran sus primeras obras, en las que firmaba como ‘Ahrimán’ o ‘Cándido’, hasta que en 1904 asumió el pseudónimo de ‘Azorín’, extraído del personaje Antonio Azorín, de su obra más conocida, ‘La Voluntad’ (1902).
En su faceta de novelista també se exhiben ‘Don Juan’, ‘Alma Castellana’, ‘Los pueblos’, ‘Valencia’ y ‘La ruta del Quijote’, que está traducida al inglés, alemán y noruego. Como ensayista, se muestran ‘Lope en silueta’ y ‘L’efímer cine’.
También se pueden leer los textos de sus colaboraciones periodísticas en ‘Pueblo’, partituras musicales de la época que vivió y la correspondencia que mantuvo con el poeta Juan Gil Albert y con Vicente Blasco Ibáñez, con quien mantuvo una gran amistad que se fue perdiendo con el tiempo.
En la sección de fondo gráfico se ha recreado el municipio alicantino que lo vio nacer en 1873: Monòver, con fotografías aéreas, postales, diapositivas y fotos de la vida del municipio.
En la exposición se puede escuchar la voz de Azorín que habla sobre la creación literaria en una recopilación de voces de los protagonistas de la Generación del 98 procedente del fondo documental de Ignacio Soldevila.
La obra de Azorín se encuentra en muchos de los fondos documentales de la Biblioteca Valenciana, especialmente aquellos centrados en la literatura como son los de Ignacio Soldevila y Bas Carbonell. También es importante destacar las contribuciones de Laureano Robles, autor que investigó la figura y obra del escritor.

Fotos de Yegen, el pueblo del "Al Sur de Granada" de Gerald Brenan. Visita del escritor Ramón Fernández Palmeral estuve el año 2006









                        Juliana Martín Peregrina, con la que Brenan tuvo una hija llamada Mirando Helen




Al sur de ‘Al sur de Granada’


Alrededor de la obra de Gerald Brenan hay otras historias, que explican, con más o menos fortuna, el encuentro del escritor con mi tía bisabuela Juliana Martín Pelegrina en Yegen. Ahondamos en ellas o haciendo servir una metáfora, vamos más al sur.



Vista de Yegen, por Letícia Castellsaguer [CC-BY-NC-SA]

No recuerdo que hubiera una primera vez en que me hablaran sobre Al sur de Granada. La obra de Gerald Brenan era un murmullo familiar cíclico, quizá avivado por mi abuelo. Un volumen descansaba entre las novelas de misterio de Agatha Christie de mi madre, guardando para la posteridad un puñado de impresiones e historias sobre el pueblo de La Alpujarra granadina donde el escritor llegó por primera vez en 1919, Yegen, y de donde proviene mi familia.
El esfuerzo del inglés por cambiar el nombre de los yegeros en su intento de monografía antropológica no sirvió de nada; todos los nativos sabían qué personaje era quién en el pueblo, que para Brenan parecía “construido por insectos”. Y claro, el libro fue objeto de zumbidos.

Esta no es una historia de amor

En las páginas de Al sur de Granada, Brenan relata la visita de su querida Dora Carrington junto a quién acabaría siendo su esposo, Ralph Partridge, y el gran amor no correspondido de la pintora, Lytton Strachey, que era homosexual. Pero no encontraréis mención alguna al hecho que Brenan dejara embarazada a su criada, Juliana Martín Pelegrina, que tenía 15 años.
Fernando Colomo se inspiró con poco rigor en esta relación en su película Al sur de Granada, un biopic sobre el escritor y ex capitán inglés, que resulta de lo más inverosímil e insoportable para quienes hayan pasado tiempo a la sombra de Sierra Nevada. Recuerdo ver el filme con vergüenza ajena y notar que nada encajaba, ni el paisaje, ni el acento de los lugareños, ni mucho menos Verónica Sánchez como mi tía bisabuela.
No hay nada de comedia en una historia que sí bien recoge el periodista Antonio Ramos Espejo en Ciega en Granada: Murió buscando a su hija. La hija de Brenan, que incluye una entrevista íntegra con mi bisabuela que pone los pelos de punta, por su crudeza, por articular cosas que llevaban calladas, por el dolor que esconde su jerga.
Incluso hay que dudar de que hubiera amor entre la dispar pareja, por lo que puede leerse en un texto del hispanista recogido en Autobiografía: Una Vida Propia. Memoria Personal:
“Hacia medianoche fui a su habitación y me metí en la cama con ella. Estaba, o parecía estar, profundamente dormida. Traté de despertarla sacudiéndola pero no lo conseguí. Hice entonces lo que había venido a hacer -es decir, el amor- y durante todo el tiempo fingió dormir….”
Este no es el gesto más violento de Don Geraldo —así le llamaban en Yegen— hacia Juliana. Tres años después del nacimiento de la hija de ambos, Elena, éste se la llevó a Inglaterra, le cambió el nombre a Miranda Helen, su madre nunca más la volvió a ver y él se casó con otra. El pretexto era un futuro mejor para la pequeña.

Rumores y saladuras

Fue entonces cuando el cuchicheo tomó fuerza, provocando, dicen, que Juliana se marchara para instalarse en la capital, huyendo del escándalo y, seguro, de otras cosas. Los rumores cuentan que sí consiguió ver a su hija, ya de mayor, en una zapatería de Granada. Otro cotilleo afirma que incluso se la presentaron, aunque ella no confesó ser su madre. Lo único que es cierto es que Juliana se quedó ciega y con ella, todo el mundo.
Hasta que hace un par de años se reeditó Ciega en Granada y se puso una placa que recuerda a Juliana en la plaza de la Ermita, donde nunca ha habido una ermita que se recuerde. En el distintivo puede leerse que ella fue “la ‘sal’ de la vida de Gerald Brenan”. La frase es de lo más desafortunada. Ninguna mujer debería ser la ‘sal’ de la vida de ningún hombre, y de serlo, que fuera tan salada que no hubiera agua con la que se le apagara la sed.
Si bien Al sur de Granada contribuyó a que se conociera Yegen, lo hizo a costa de un retrato desviado que ha dado lugar a otros relatos disparatados, desde la película de Colomo al redactado de una placa homenaje que hace poca justicia a lo que ocurrió. En resumidas cuentas, no va haber quien acabe con el runrún.
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Buscando de Gerald Grenan al Sur.
 
Libro ebook de Amazon

lunes, 15 de mayo de 2017

Historia de Frigiliana. Reseña histórica de la villa de Frigiliana, de venta en Amazon, a todo color









 Historia de Frigiliana de Ramón Fernández Palmeral. Ir a mi blog NUEVO IMPULSO
De venta en AMAZON:
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Este hitoriador local es también autor de la "Historia de la puebla de Nerja", y de la Historia de Torrox" (Venta en Amazon). Los tres pueblos de la Axarquía Malagueña.  Y de Historia de la aldea de El Acebuchal, en colaboración con Vicky Fernández.


 Ramón Fernández Palmreral, escritor residente en Alicante. correo: ramon.palmeral@gmail.com

miércoles, 10 de mayo de 2017

"El cuaderno negro". Diario íntimo. Ramón Fernández Palmeral





EL CUADERNO  NEGRO


     A esta serie de mi cuerpo escrita, o partes de mi mismo o pedazos de mi vida,  le llamo el “Cuaderno negro” porque empecé a escribir este diario o más bien dietario donde en un cuaderno de patas negras –de la marca Moleskine, que me regalaron–. Aquí puedo pergeñar mis ideas, o los acontecimientos más destacados del mundo, en incluso los más nimios. Se inician las notas con la fórmula de fecha que es la que utilizó Josep Pla para su “Cuaderno gris” que tanto éxito tuvo cuando los publicó en 1966, pero ya era un famoso periodista catalán de Parafrugell, y fumador de pulmones de acero. Escrito entre el 8 de marzo de 1918 y el 15 de noviembre de 1919, no sin antes sufrir un profundo trabajo de reescritura y reelaboración por parte de su autor. La cuestión es que para que le intereses al público, lo primero es ser famoso, como sucede con los superventas de los libro de algún famoso de la televisión de “Sálvame”, o de otros programas, primero la fama y luego el público lector.
    Me gusta también leer a Azorín, el de Monóver, por su estilo, breve, simple y sencillo, del que se aprende a recopilar los detalles del paisaje.





SESENTA Y OCHO AÑOS

   7 de mayo de 2015.- Hoy he cumplido 68 años (sesenta y ocho “con letra” según las reglas gramaticales), pero tanto sea no una fórmula u otras, los años no varías, y soy feliz. Y lo soy porque he llegado, cuando otras personas no lo han hecho.
    Vivimos mi mujer y mis dos hijos en Alicante desde septiembre de 1990. Al principio vivimos unos años de alquiler en calle Llisbert, y ahora en Astrónomo Comas Sola, en un piso  en propiedad. A esta alturas de 1990, mis hijos se fueron a vivir su vida y a sus pisos y sus trabajos de profesores de la enseñanza.
   Ahora Julia mi bellas y joven mujer.   Me gusta su nombre de Julia porque me recuerda el nombre de la mujer de Julio César, emperador de Roma, mujer que no sé muy bien, quien fue, ni qué edad tenía cuando le puso los cuernos con Cleopatra, la faraona egipcia, no la Lola Flores. Y como estoy escribiendo a lápiz en mi cuaderno negro, no me voy a levantar a busca en Wikipedia, quién era, y si se divorciaron o no, Cuando tú ahora, amigo lector, los puedes hacer tranquilamente y aprender un poco de historia clásica.
   Como es mi cumpleaños me ha prometido Julia hacerme unas patatas fricas con huevo –que es mi debilidad–, y de entremeses unos gambones –que son igual que los langostinos pero un poco más grandes y rosados–. Y de postre me hará un bizcocho relleno con cabello de ángel y rebozado con chocolate especial y unas guindas enlatadas de la huerta murciana. Es mi premio por cumplir 68 años. Y es un postre que ella me hacer des tiempo inmemorial, porque es mi preferido. Además lo suelo bautizar con una copita de anís dulce la Castellana. Vendrán mis hijos con las parejas y me cantarán el cumpleaños feliz. Seguro que mis hijos satisfacen mi vicio y regalarán algún que otro libro.
   –¿Te cantamos el cumpleaños feliz?
   –Pues claro que sí, me hace mucha ilusión que me lo cantéis a coro, y luego apagaré la velas de un soplido inmenso, potente y alegre.
   Las ceremonias me gusta, porque qué sería la vida sin ceremonias y buenos modales.

     Esta ciudad de Alicante es especial, mi barrio de la plaza de la Viña es familiar, baja y si quieres te puedes sentar en un bando, bajo el murmullo de la fuente y ponerte a hablar con Joaquín, con Antonio, con Hipólito, con García. Todos son hombres más o menos de mi edad, y son grandes entendidos en todas las materias, y sobre todo el política, pues son atentos oyentes de la radio y de las noticias de la televisión.
   Desde la terraza de la casa, que yo he habilitado como despacho, por el ventanal veo la distraída plaza de la Viña, en esta fecha de la primavera lis tilos y los ficus –de hoja pequeña– están verdes y otros árboles me enseñan su copas con flores violetas. Es un mañana apacible, y no se mueve ni una hoja. Los peatones pasan, y algunos perros arrastran a sus dueños, que son los que mandan en casa.
   Hace un temperatura que ya calorea, – si me permite la expresión–. Por ello mi rodilla derecha, que es la que tengo protésica está tranquila y no me duele nada, como si nada hubiera pasado este invierno con la guerra que me ha dado por culpa de las altas y bajas presiones de los anticiclones y borrascas.
   Por la galería de la cocina, donde mi mujer tiende las ropas a secas, me asomo al ventanal y veo un paisaje de terraza y antenas de televisión,  la campana de la iglesia de la plaza de Magallanes –cuyo nombre no me acuerdo–, y a lo lejanos alumbrado por la clara luz de amanecer, el elefante tendido del cerro de Foncalent. En las terrazas más inmediatas, de la otra calle, hay ropa tendida desde hace meses, es siempre la misma. Es como si la dueña se hubiera muerto y a no ha vuelto a quitar de los alambres del tendedero. Supongo que hasta que los herederos no vendan el piso, no se darán cuenta que la ropa sigue tendida y se está haciendo añicos, por el sol, y los vientos, la lluvia y los relentes de la nocturnidades.
   
   El día se presenta bien, por la tarde tengo que ir a una exposición que se hace en la Asociación de Artistas Alicantinos, un espacio cultural, donde además de exposiciones y ver fantásticas obras de arte de pintores alicantinos, saludo a mis amigos: Rafael, Carlos, Fernando, Julio, Pedro, Antonio, Paco, Emilia, Ana, Carmen, Asunción… y no sé cuántos nombres más porque somos 280 socios. Son mis amigos de la pintura. Son mi familia de la pintura. Son unos discretos y educados amigos con lo que se puede chalar de todo y sobre todo. Un suerte el tenerlos

 Ramón Fernández Palmeral


martes, 9 de mayo de 2017

Teatro de Gerald Brenan. La Casa Gerald Brenan estrena por primera vez en la historia “El Señor del castillo y su prisionero”

comunicación y prensa municipalÁrea de Cultura y Distrito de Churriana

LA CASA GERALD BRENAN PRESENTA EL ESTRENO ABSOLUTO DE LA ÚNICA OBRA TEATRAL DEL HISPANISTA

El próximo viernes 12 de mayo se estrenará la lectura dramatizada de El señor en su castillo y su prisionero

9/05/2017.- La Casa Gerald Brenan estrena por primera vez en la historia “El Señor del castillo y su prisionero”, la única obra de teatro que escribió Gerald Brenan. Será el próximo viernes 12 de mayo, a las 19.30 horas. La fórmula dramática que ha escogido Belén Santa-Olalla, directora y adaptadora de la obra –con una idea de Pablo Bujalance-,  será una lectura dramatizada de “El Señor del castillo y su prisionero”, editada por primera vez en 2009, con traducción y edición de Carlos Pranger.

Esta alegoría dramática en tres actos presenta diferentes personajes para representar la situación humana. La puesta en escena de esta lectura apuesta también por reforzar la poesía y los símbolos del autor. Con un espacio sonoro que invita a un viaje hacia la abstracción, los actores llevan el texto más allá del papel, recreando tres espacios diferentes por los que trascurre la acción.

El personaje de Emanación simboliza el alma, el instinto y la libertad, y siempre habla en clave poética; mientras que el personaje de Razón le da cuerpo a todo lo contrario: la cordura, la moral, la civilización. Ambos protagonizan un enfrentamiento universal, en el que Emanación llora desde el castillo en el que ha sido encerrado por Razón.

La puesta en escena de esta lectura apuesta también por reforzar la poesía y los símbolos del autor. Con un espacio sonoro que invita a un viaje hacia la abstracción, los actores llevan el texto más allá del papel, recreando tres espacios diferentes por los que trascurre la acción.

EL SEÑOR EN SU CASTILLO Y SU PRISIONERO
Autor: Gerald Brenan
Editor y traductor: Carlos Pranger
Adaptación y dirección: Belén Santa-Olalla
Intérpretes: Rodrigo de la Calva, Garikoiz Lariz, Antonio Arcos, Belén Santa-Olalla
Espacio sonoro y diseño técnico: Jorge Sarrión
Sobre una idea original de Pablo Bujalance.
 

Último libro sobre Azorín. "Cincuentenario de la muerte de Azorín" por Ramón Fernández Palmeral, mayo 2017



   El libro contiene 12 articulos, algunos inéditos, 152 páginas con ilustraciones y fotografías.
Autor Ramón Fernández Palmeral

 

 COMPRAR AQUÍ:
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Con su mujer Julia Guinda

Azorín de joven.

Azorin en la Biblioteca Nacional

    (Azorín con Ramón Serrano Suñer)
  Las tres caras de Azorín
Articulo: "Azorín en la propaganda franquista"

Leer libro en PDF. 

domingo, 7 de mayo de 2017

Segun los sondeos gana Macron la presidencia


La Francia hermética de Le Pen


La candidata de la ultraderecha ha suavizado su programa y ha ido variando su discurso, hasta llenarlo de ambigüedades, durante toda la campaña de cara a conquistar el Elíseo. Desde el principio se ha mostrado partidaria de una Francia hermética, fuera de la UE y con exhaustivos controles en las fronteras.
Una eventual victoria de Le Pen podría revertir así décadas de integración europea. La ultraderechista ha prometido nuevas barreras para proteger a los trabajadores franceses y reprimir la inmigración para romper con la "globalización salvaje". Y aunque ya no garantiza retirarse del euro -todo dependerá de las negociaciones que entable con la UE si es elegida, ha señalado- pretende recuperar el franco ("protege mejor los ahorros de los franceses") pero no acierta a explicar cómo convivirían las dos monedas y con qué se pagarían las importaciones.
Le Pen pretende darle libertad a Francia y devolverle a los franceses la palabra y su dinero, "porque desde hace muchos años la política social y fiscal empobrece a las clases medias y populares, enriquece a las multinacionales y dilapida los fondos públicos a través de una inmigración descontrolada", llegó a asegurar.

Las tres grandes reformas de Macron


Emmanuel Macron es un europeísta convencido, quizá el mayor que nunca haya tenido Francia, progresista y reformista. Las propuestas de Macron tienen guiños a la izquierda y a la derecha, y se aleja de los excesos de la ultraderecha.
"Ella (en referencia a Marine Le Pen) quiere segregar a Francia, romperla en dos", señalaba Macron el pasado 27 de abril. "Mi proyecto pretende reconciliar a estas Francias porque todos somos franceses".
Busca esta reconciliación con tres grandes reformas: laboral, basada en un nuevo marco de relaciones laborales más flexible; paro, con ayudas que se abrirán a autónomos y trabajadores que quieren cambiar de trabajo, y pensiones, con un modelo más justo que el actual en el que cada euro cotizado genere el mismo derecho a la pensión para todos.

Transición de socialdemocracia a sociliberlismo

De socialdemócratas a socioliberales

A principios del siglo XX se consideraba a los socialistas iluminados y criminales. Tras la primera guerra gobernaban en casi toda Europa tras renunciar a la revolución. En 2002 gobernaban en 15 países de la UE; en 2010 solo en España, Grecia y Portugal
La ‘tercera vía’ de Tony Blair acabó por acomodar la socialdemocracia al liberalismo
Cuando la caída del muro de Berlín, en 1989, había inquietud por las consecuencias posibles del acontecimiento sobre el estatus de los trabajadores occidentales. Muchos entendían que los derechos laborales y el Estado de bienestar eran concesiones del capitalismo liberal por miedo al comunismo y que, al hundirse el bloque soviético y desaparecer el peligro de contagio, comenzaría el proceso de anulación y liquidación de las conquistas sociales. Procede aquí la anécdota de un viejo comunista, ya fallecido, que, una tarde de palique en cierta terraza, lamentó la desaparición del bloque comunista que dejaría al capitalismo sin enemigo de consideración; lo que le permitiría acabar, añadió, con los derechos de los trabajadores, arrasar los sindicatos y demás. Quiso la casualidad que estuviera en la rueda de presentes un amigo polaco al que los lamentos del veterano comunista llenaron la buchaca: -Lo que estás diciendo es que debemos nosotros, los polacos, los checos, los húngaros, seguir como estábamos para que ustedes vivan bien y tranquilos– dijo.
-Razones –convinieron los contertulios en los que, sin duda, latía la idea que la socialdemocracia, en cuanto artífice principal de los logros históricos de los trabajadores, había sido la vacuna contra el peligro comunista. Pero vayamos por orden.

Lo que va de ayer a hoy

A principios del siglo pasado se consideraba a los socialistas bandas sectarias de iluminados y criminales. Sin embargo, tras la primera guerra mundial se les vio compartir poder con los partidos burgueses en Alemania, Suecia y Austria; más adelante, en Inglaterra y Francia. Habían renunciado a la violencia revolucionaria y a la destrucción de la propiedad privada a cambio de que se aceptaran políticas de redistribución de los superávit tendentes a la igualación social. Esta transacción, por llamarla de alguna manera, es el origen del prejuicio de tildar a la socialdemocracia de simple gestor del capitalismo orientado a desactivar intentonas peligrosas.
>En cualquier caso, lo cierto es que los socialdemócratas consiguieron sacar adelante a lo largo del siglo buena parte de sus propuestas programáticas: sufragio universal de ambos sexos, incorporación de la mujer al trabajo, reconocimiento de los sindicatos y del derecho de huelga, reducción de la jornada laboral a 40 horas y lo que dio en llamarse “Estado providencia” (pensiones de vejez, enfermedad, viudedad, etcétera). Fueron logros asumidos por la sociedad europea que dejaron a la socialdemocracia sin objetivos y de ahí que derivara hacia el mero afán de ganar elecciones; so pretexto de preservar lo conseguido, entre lo que cabe incluir la ambición de quienes pretendían medrar de socialistas.

El indudable éxito de la política socialdemócrata hizo que en 2002 quince países de la UE tuvieran gobiernos de su signo. En 2010, sin embargo, sólo gobernaban en España, Portugal y Grecia. Ya entonces era evidente el agotamiento de la socialdemocracia al carecer de un proyecto que oponer a los neoliberales; de una política que al menos suavizara las crecientes desigualdades que sólo 85 personas acumulen una riqueza igual a la que comparten más de tres mil millones, la mitad de la población del planeta es dato para ponernos en guardia. En la reunión última del Foro de Davos se abordó este problema de la desigualdad que tiene, como es sabido, su reflejo en España, uno de los países en que más se ha incrementado. En algún sitio leí en referencia al famoso lema, que no hay más Libertad que la del dinero, ni más Igualdad conocida que la limitada a la cabina de votación y que ambas dejan descolgadas a la Fraternidad, palabra vacía a la que nada compromete y hasta cursi resulta mentarla.
Ante este panorama, se señala a la socialdemocracia como la gran derrotada al darse al liberalismo. Se habla de descomposición irremediable, de agonía en medio de la podredumbre universal, de ruinas sobre las que nada es posible construir ya. Las versiones del mal de la socialdemocracia, las calificaciones y descalificaciones, recorren toda la gama de pelajes ideológicos de los que me quedo con la denominación “socioliberalismo” para señalar a la “tercera vía” que aunque fuera ocurrencia de Tony Blair, representaron Felipe González, Schröder, Strauss-Kahn, Olof Palme, Mitterand, etcétera; y al otro lado del Atlántico, el ex presidente Clinton que mantuvo con muchos de ellos una relación fluida. Hoy poco queda de aquellos fulgores. Es mucha la distancia entre aquellos dirigentes y lo que pueda representar hoy Hollande o Pedro Sánchez, perdonando por el modo de señalar.

Del éxito al neoliberalismo

Con la caída, en 1989, del muro de Berlín y la desaparición de la URSS se acabó lo que se daba. Ya por aquellas fechas la socialdemocracia evolucionaba hacia el socioliberalismo, que algunos llaman “socialismo de derechas” y que, a mi entender, tiene a Pedro Sánchez cogido por el bebe. Durante ese proceso de reconversión, las diferencias de clase se diluyeron, se hizo más dificultoso discernir quienes eran clase obrera y quienes no porque tampoco los implicados lo tenían muy claro: los partidos y sindicatos que los representaban aparecían como parte importante del sistema de poder, que primero había conseguido desvincular a los sindicatos de los partidos de izquierdas a base de permitirles disfrutar de la moqueta del poder. Las centrales dejaron de ser “correas de transmisión” con lo que perdieron influjo los partidos y cubrieron la primera fase de su camino hacia la irrelevancia por el que los empujaron. Hoy pertenecer a un sindicato aumenta las dificultades o elimina la posibilidad de conseguir trabajo. El caso es que los socialdemócratas se encontraron ante el dilema de elegir entre pájaro en mano o brincar para atrapar a los ciento volando. Siempre se ha discutido qué es mejor, si arrancar concesiones que mejoren la vida de la gente aquí y ahora; o aguardar a la victoria final para disponer de todo el paraíso, además de los pájaros. Así, al optar por la primera, por el pájaro en mano, el partido de clase que inventó la socialdemocracia a finales del XIX acabó convertido en una formación interclasista con fuerte presencia de las clases medias. Perdió en mucha medida su carácter inicial.
Ya indiqué que el éxito político llevó a los socialdemócratas a gobernar en prácticamente toda la UE. En 1980, nueve años antes de la caída del muro berlinés, los sectores del Partido Demócrata USA añorantes del New Deal acogieron en Washington a dirigentes europeos como Willy Brandt, Felipe González, Mitterand y Olof Palme, que sería asesinado en 1986. Había una línea de comunicación entre las dos orillas atlánticas que borraría el ascenso de los ultraliberales estadounidenses, enemigos declarados del Estado de bienestar, al que consideran una entidad burocratizada e ineficaz que perjudica la capacidad de iniciativa de la gente; aparte su excesivo coste de gestión. Para estos llamados “neocons”, que se impusieron en Washington, el Estado de bienestar destruye la inventiva empresarial y obstaculiza la productividad.
Los ideólogos neoliberales USA, en fin, consideran la solidaridad social pura utopía y desean anular las políticas sociales, mientras sus émulos europeos se sienten obligados a ser más cautos y a no ir por lo derecho para no alarmar a sus electores que, a diferencia de los estadounidenses, consideran la política social parte importante de sus derechos ciudadanos.

La socialdemocracia, proa al marisco

La avalancha neoliberal llevó al último Clinton a abrazar la “tercera vía” de Blair. En realidad, según sus críticos más duros, la tal vía fue el intento de ponerle sonrisa al thatcherismo y su política de eliminación de servicios públicos y de privatizaciones; por no hablar de la forma en que Margaret Thatcher quebró el espinazo de los otrora poderosos sindicatos ingleses. Para Sami Naïr, esa “tercera vía” no era sino la adaptación sin más a la globalización liberal.
Mientras, la izquierda italiana no se dejaba sentir en aquellos mismos momentos frente al populismo reaccionario de Berlusconi; en Alemania, Oskar La Fontaine se negaba a aceptar la deriva liberal de Schröder y el SPD perdió diez millones de votos sin que haya encontrado todavía al líder que lo reflote más allá de los predios de Merkel. Tampoco los socialdemócratas franceses encuentran quien los saque del pozo al que los arrojó el fracaso de la “izquierda plural”. En términos generales, las elecciones europeas de 2009 confirmaron el retroceso en la UE de los partidos socialdemócratas, el dominio de la derecha neoliberal y la creciente presencia de la ultraderecha que desde aquella fecha no ha hecho sino avanzar. En la parte que más nos toca, en fin, Carlos Solchaga, siendo ministro de Economía, se jactó de que en España era posible hacerse rico rápidamente. Pretendía, al parecer, atraer inversores, que fue el mismo propósito que años después movería a Mariano Rajoy a ponderar en Japón las ventajas de los bajos salarios españoles como atractivo inversor. Entre uno y otro, Zapatero aceptó el neoliberalismo, giro que Juan Fernando López Aguilar justificó con la que denominó “cultura de gobierno” que le llevó a aceptar como presidente de España lo que no admitiría como dirigente socialista.

Los socialdemócratas, oficiando ya de socioliberales se entregaron con fe de conversos a calzar por los griegos y cuando creyeron haberlos liquidado con el apoyo de Merkel les salió en el Reino Unido Jeremy Corbyn y en los USA Bernie Sanders, que le disputa a Hillary Clinton la candidatura demócrata. Los dos sacaron a relucir aspiraciones y planteamientos que creían haber enterrado en Grecia. Como si todo cuanto quiso erradicar la “tercera vía” cobrara nuevos arrestos. Y no solo eso sino que tanto los socioliberales como sus colegas neoliberales comparten el problema de que si hasta ahora las derrotas electorales beneficiaban sólo a las derechas ahora las aprovechan también por la izquierda y ahí está Podemos, por ejemplo. Desde luego el liderazgo laborista de Corbyn no parece todavía capaz de sentarlo en Downing Street ni que sean muchas las posibilidades de Bernie Sanders, pero hay que ver la cara que se le quedó a Hillary Clinton cuando, tras defender la abolición por su marido de la frontera entre actividades bancarias y especulativas, Sanders le recordó cuanto contribuyó esa medida neoliberal a la crisis financiera de 2007. De España nada digo porque da la sensación de que tanto negociar no deja espacio para otra cosa.

Hay síntomas de retroceso neoliberal

Interpretado a la pata llana, Serge Halimi piensa que los socioliberales han capitulado de mala manera ante la patronal y las finanzas para conseguir renovar el arrendamiento del poder del que se han beneficiado. Arrendamiento del poder que da derecha luego a puerta giratoria. Pero se encuentran con que financieros y empresarios han comprendido que no los necesitan para nada. Ni a los socioliberales ni a los neos. Advierten que, realmente, no tienen los financieros y los grandes empresarios a nadie que se les enfrente en la cima del poder; y que comienzan a despuntar enfoques que ponen en entredicho los dogmas liberales que nos ha traído cerca de un nuevo bloqueo de la economía y las finanzas mundiales. Al tiempo que se advierte la ineficacia de medidas como la disminución de impuestos, los recortes de las cotizaciones sociales, la ampliación del libre comercio, etcétera, políticas que defendía el Fondo Monetario Internacional (FMI) que comienza ahora a desautorizarlas. Como han caído en desgracia las políticas de debilitamiento de los sindicatos y de desmantelamiento de la legislación laboral llevado a cabo en España por la famosa reforma del PP. Estas se anunciaron como necesarias para fortalecer el espíritu de empresa y permitir la flexibilidad y han devenido en factores de incremento de las desigualdades hasta extremos de riesgo.
Por su parte, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) se distancia de otras convicciones neoliberales que han hecho estragos en la socialdemocracia. Sería el caso de la afirmación de que la desigualdad no es un mal sino, antes al contrario, estimula la iniciativa y la innovación cuando lo que ha ocurrido, según la OCDE, es que el enriquecimiento desmesurado de los más ricos ha comprometido el crecimiento económico a largo plazo.
Otra de las recetas socioliberales que en su momento reivindicara Hollande, como lo hiciera antes de él Mitterand, son las rebajas de impuestos que al The Economist (2 de enero p.p.), una de las biblias liberales, le “parecen un poco irresponsables en la actualidad”.
Todo esto y más cosas están ocurriendo mientras en España siguen los partidos con la coña. La última, ya saben, la negativa del Gobierno a someterse a control parlamentario, que es, ya ven, lo más cerca de una dictadura a que se ha llegado últimamente. Entre Rajoy, que ha demostrado desconocer lo que es un comportamiento democrático coherente, Pedro Sánchez, que se siente incapaz de plantarle cara a los jarrones chinos y Pablo Iglesias, que confundió el Parlamento con una asamblea de Facultad vamos listos.