jueves, 2 de abril de 2020

Viaje con la Axarquía malacitana en el año 2007






El 6 de junio de 2007, mi hermana Emilia Fernández y yo, salimos en su coche y recorrimos parte de Araquía, estuvimos en Arenas, Daimalos y Benaque el pueblo del poeta  Salvador Rueda


Benaque

Salvador Rueda


Zafarraya



 Emilia 9 de enero de 2007

Pantano de la Viñuela




martes, 24 de marzo de 2020

CENTENARIO del nacimiento del poeta José Ramón Fernández

                                                            (José Ramón Fernández)


                         CAPITULO I 
 EL ALBA DE UN CORAZON SILENCIOSO,



EN UN AFILADO VALLE DE AGRESTES LADERAS, entre romeros, tonillos, adelfas y chumberas aparece como una chincheta clavada en un mapa las ruinas de El Acebuchal (término municipal de Cómpeta -Málaga), nació el poeta José Ramón Fernández Fernández el jueves, 29 de abril de 1920, una cortijada o aldea de sonado nombre muchos años atrás, de vida apacible y de historias increíbles, parece mentira que viéndola hoy día abandonada y derrumbándose en silencio haya podido albergar tantos sucesos y sea cuna de mis padres. Hoy día ha dejado de aparecer en los mapas, está barrada por el ciclón de los años y el desarrollo que no perdona a quien se quedó atrás. Pertenecía al término municipal de Competa y partido judicial de Torrox, estos pueblos son de la provincia de Málaga, en ese rincón fronterizo con Granada que es conocida por la Anarquía -al oriente-según definición árabe, otros autores como José Fernández Ramos dicen que significa: La ciudad baja en contraposición a la Medina.
Acebuchal, tiene su nombre de origen árabe, que derriba de acebuche -vara de olivo-, aunque también es una variedad silvestre de olivo cuyo fruto no es comestible, y en aquella época eran abundantes en esa zona.  
       Hoy día se ve desde la punta de la loma –pasado los Cuatro Caminos en las lomas del Mayarín— con tristeza, mostrando sus techos hundidas, sus paredes desvencijadas, sus calles y muros de piedra moliéndose en su entorno natural como si fuera absorbida por su propio mundo. Nunca mejor dicho: A la tierra lo que es de la tierra. En lugar preferente y a la desembocadura del camino que viene de Frigiliana, había una pequeña ermita casi coma un horno de pan, donde la Virgen de la Acebuchal protegía con su manta a tantos y tantos arrieros y vecinos que por allí pasaban. Sus devotos hijos construyeron con fe en el Cortijo del Pino una nueva ermita más grande y rica, donde colocaron a la Virgen en un altar de mármol, Y allí está Ella como única reliquia salvada de la devoración del tiempo. Celebran una romería el 24 de junio de cada año -San Juan- y que ellos llaman la Romería de la Virgen del Cortijo del Pino. [Luego se pasó otra vez a El Acebuchal  los promotores fueron Aurelio Torres y Antonio García].

     Sólo queda El Acebuchal Baja con un par de cortijos que ocupan extranjeros, profesores jubilados de una Universidad inglesa dicen unos y que están locos otros. ¡Qué les importa a estos nuevos colonos la historia de estas gentes, que con mucho sacrificio consiguieron salir adelante en aquella España de alpargata, esparto y bandoleros!. Sin embargo, vienen a la romería como unos vecinos más como un parche al folclore; pero se han integrado a la fiesta y al vecindario, como lo fue en otro tiempo y en las Alpujarras el hispanista Gerald Brenan.
      Allí queda en el barranco la Acebuchal con sus caserones y corrales que ya no son de blanca cal con azulete, de cenefas con almagra que las mozas daban a las fachadas. Allí se ha quedado la ermita esperando el sagrado pan para cocer con un cepillo de limosnas donde crece una malva. Allí está Cerro Verde vestida de romeros y tomillos en una elevación perfectamente piramidal. Allí está la fuente del barranco con su aguas de cristal que en una poza de musgos brota como oro de la Sierra de la Almijara. Más arriba el majestuoso Fuerte con sus quebradas peñas, sus caprichosos pinos carrasca y sus juguetonas cabras monteses. Allí estás sola y en ruinas, con la pesadez de los aftas como una anciana inservible, sin que nadie la cuide ni se proponga arreglarla. Dicen las malas lenguas que el Alcalde de Competa promete que da todo el cemento que se necesite para que cada vecino arregle su antigua casa. Esto sería la fábula del vuelo del Fénix, una y simple fábula mitológica.
     En el recuerdo están las fotos, de aquel verano de 1951 que vino el cura y el alcalde en un mulo, para la romería. La foto sacada en la puerta de la casa de mi tía Dolores, que hoy es propiedad de su hija Dolorcitas. La foto es en blanco y negro, con su manta a tantos y tantos arrieros y vecinos que por allí pasaban. Sus devotos hijos construyeron con fe en el Cortijo del Pino una nueva ermita más grande y rica, donde colocaron a la Virgen Inmaculada en un altar de mármol, Y allí está Ella como única reliquia salvada de la devoración del tiempo. Celebran una romería el 24 de Junio de cada año -San Juan- y que ellos llaman la romería de la Virgen del Cortijo del Pino.

         
   Pero a mí me parece de colores, todos está en el poyete de la casa casi en una pendiente: el fotógrafo se bajó al bancal, los niños traviesos y juguetones por un momento se quedan quitos para siempre, la muía con su jáquima de cuero negro, el aparejo de esparto majado en su día de gala no tiene ganas de moverse, el ambiente tiene como una neblina de ambiente festivo, el choto del sacrificio pasó a la sartén de los manjares con su balido de adiós, todos están sonrientes mirando a la cámara, como en las fotos antiguas. Todos son familias y hoy día ninguno se parecen, es penosos ver la fotos antiguas en un álbum que para al tiempo.

          Mustios y verdes romeros se meten en los antiguos hogares, con ávido deseo de ocupación, los tomillos atosigan los corrales donde solo hay una puntilla de cabras de Pedro el de Ana, los lagares son pozos de aguladas de espinos, no queda ni una chimenea que como lanzas apuntaban al cielo con sus humos, los bancales se desmoronan, y las tres albercas lloran su olvido de abandono. Hace pocos años, se cultivaban las mejores y más sabrosas patatas del mundo, estercoladas con cagarrutas de cabras y con una tierra rojas de aluvión; pero las manos jóvenes no ven salida en su cultivo. Estamos en la época de las prisas, del provecho rápido y del mínimo esfuerzo. Y tiene razón, no se puede perder el tiempo donde no se produce, la añoranza de la tierra queda en la producción rentable.


Carnet de soldado

Carnet de soldado



Fue soldado forzoso de la Quinta del Biberón. Al terminar la guerra civil se incorporó en el Batallón del Ministerio del Ejercito Nacional en Madrid. El 25 de febrero de 1944 se le extencion un pase que que pudiera salir del acuartelamiento a las hoas de paseo hasta el toque de silencio, motivado por "cometidos especiales".




          Por allí (El Acebuchal) toparon mis huesos el año pasada de 1991, próximo ya al 92, al famoso 92, como si la historia se fuera a terminar en esta fecha, en que se mira a la Expo y a la Olimpiada. ¿Quién se va a acordar de ti, si eres la última cagarruta ocre de la Sierra de Almijara? ¡Pobre de ti! lastimada por espinas de agulagas y zarzas trepadoras, comida por las perrunas cabras y un panal de abejas que liban flores de romero, chupando sus lágrimas en forma de miel. Nadie se acuerda de los tomillos que cocían para sacar productos químicos, de las caleras, de los hornos de carbón, de los enebros para fabricar ginebra, del esparto y las esparagueras que a tantos dio de comer con sus sabrosos espárragos trigueros, o a la recogida de resina de los pirnos de la Sierra de Almijara.

 
El rey del día, no sale hasta las doce de la mafíana, ha despuntado sus primero rayos por la umbría de el Fuerte, como si no quisiera despertar a las cansadas piedras. La situación de la Acebuchal es a Sur, pero en la profundidad de un valle donde el sol aparece y desaparece con mucha rapidez, no gasta allí muchas energías, por eso los veranos son frescos y los inviernos fríos. La frescura del ambiente se debe al paso de un saltador arroyo que es afluente del Río de Torrox, y que en tiempos de tormentas y cuando llovía por los afios cincuenta dejaba aislada a la villa pues el camino cru'za a nivel las aguas, nunca un puente salvó el canino de sus zambullidos. Su altura media es de unos 500 metros, pues como referencia tenemos la altura de El Fuerte 980 metros de altitud. Teniendo en cuanta cjoe al mar hay tan solo unos 15 kilómetros de distancia el emplazamiento es afortunado. Actualmente pasa un camino forestal que viene desde Frigiliana y va a la Venta Panadero. Carril que nace como bifurcación de la actual carretera que va a Torrox, a la derecha, en lo hondo de la cuesta del Pedregal. La Acebuchal aparece recogida en un mapa de la Editorial Everest, en su 1§ edición de 15-01-74, como Acebuchal terminado en "1". A seis kilómetros de Frigiliana se sitúa lerja la famosa villa de la serie de Televisión: "Verano Azul". Parece que Nerja no tuviera una historia árabe, y un Balcón de Europa lo suficientemente conocidos como para usar siempre como referencia la popular serie.

     La Historia de este lugar se remonta a época moriscas y repoblación cristiana, la primera referencia histórica aparece en un libro de Alejandro Bueno García en su "Reseña Histórica de la Villa de Nerja ", edición fascímil recuperado entre otros por María Rivas y Francisco Capilla (cufiado mió). En página 28, y haciendo referencia a la rebelión de los moriscas 1569 y copiada en parte de Guillen Robles y de Mármol Carvajal, cuando todos se fuíron del última refugio del Castillo de Bentomiz, Sedella, Salares y Torrox, al Pefión de Frigiliana como última bastión natural de resistencia, nos dice: "Pero aparecen en aguas de  Nerja y Torrox las galeras del Comendador de Castilla, en que
venían los tercios de Nápoles; desembarcan en las playas de este último pueblo 2.500 hombres; se ponen de acuerdo con el Corregidor de Vélez, Arévalo de Suazo, que traía 400 caballos, y situándose los del Corregimiento en Fuente del Alamo, y los de Nápoles con el Comendador D. Luis de Requesens y el capitán D. Blas Herrero, en FUENTE DEL ACEBÜCHAR, próximo a Puerto Blanqullo, dieron la señal de ataque, y tras una reñidísima batalla, en que por momentos estuvo indecisa la victoria, pues tantas eran las flechas y piedras que arrojaban los moros, forman escaleras con hombros y brazos los más valientes, y consiguen con asombro de todos, tomar las albarranas de los contrarios, donde habrían perecido, á no haber llegado las tropas del Corregimiento hasta la cúspide, en que hicieron señas de la victoria, abatiendo el ánimo de los aguerridos morisos. Tres bravos oficiales, Hernando de Caraveo, Gonzalo de Bozmediano y Gaspar Zerezo, fueron los primeros que arbolaron sus banderas -11-07-1569- y las acamparon son el fuerte, quedando el triunfo por los cristiano. De los enemigos, perecieron 2. 000, salvándose muchos en las frogosidades de la montaña, y hubo moros, cuentan los cronistas, que se despeñaron por no ser prisioneros". Al terminar este párrafü hay una llamada o referencia y se aclara a pie de página: Hernando de Caraveo, que fue uno de los primeros que el 11 de Julio de 1569 plantó la bandera victoriosa sobre el Peñón de Frigiliana, tomó vecindad en Herja y vivió en la calle de su nombre...

Algunos sitúan erróneamente el Peñón de Frigiliana en el mismo Frigiliana donde se aprecian ruinas de un castillo o rábita, y no es así . Los historiadores como Mármol Carvajal y Hurtado de Mendoza,   si se leen con detenimiento, se veclaramente que es El Fuerte, actual monte de 980 metros y encima de Frigiliana, conocido también por Tajo Colorado. Después de la asedio del Castillo Bentomiz, fuerte de Sedella, Competa y Torrox, los moros vinieran a este cerro como último refugio natural, donde al mando de Hernando el Darra resistieron muy valientemente los primeros ataques; desde lo alto lanzaban flechas y piedras, hasta que la guerra fue abanzando, y según secuenta trató de huir a Africa en unas fustas o barcas, que tenía en la caleta de Maro. Después consiguió huir junto al Alcaide de Competa Martín Alguacil a las Alpujarras, donde continuó la guerra hasta el otoño de 1571.

          El autor Alejandro Bueno escribe: fuerte, en minúscila y no Fuerte en mayúsculas, posiblemente debido a un error ortográfico. También es cierto que se llaman fuertes a las rábitas -defensas de los moros-, como en otros fuertes: el de Competa, Sedella y otro en Torrox. Los adjetivos de la narración son correctos, cuando dice: "llegada las tropas del Corregimiento hasta la cúspide", indudablemente la paja-bra cúspide se emplea para designar la coronación de cerros o picos; pero no para llegar a un castillo que se hubiese dicho: vencido. También dice que se perdieron en la "la frogosidad de la montana", de haber sido en el Castillo ni hubiesen resistido ni escapados tantos. También dice: "... hubo moros, cuentan los cronistas, que se despeñaron por no ser prisioneros", pero no despeñados en el castillo sino en terreno quebrado de peñas. Estas texis se pueden comprobar si se sube al Fuerte, y se encontrará una meseta rodeada por cortados por una difícil entrada, con una fuente en cara norte tipo cueva angosta que más parece un aljiber natural donde yo he estado, así como restos de cerámica de la época que podrían ser recipientes tipo cántaros para aceite y granos.

    Sobre este Cerro de El Fuerte, es muy interante lo recogido par Guillén Robles en Historia de Málaga y su Provincia, Editorial Arguval 1991, pagina 461:
"La áspera subida de esta peña, lo ancho de su meseta y facilidad de tomar agua de una acequia".

   Cuentan la gente del lugar que en la loma conocida por el Comendador, al pie del Fuerte, hoy sembrado de olivos, han encontrado restos humanos, aparecieron a poca profundidad, aquí estuvo del cemnterio de los moriscos muertos (en su mayoría incinerados). En la leyenda de el Mayarín se cuenta como cierto que esturieron los moros en el Fuerte. En el Comendador, el campamento del Comendador D. Luis de Requesens -con 6,000 hombres- que de ahí viene su nombre, lugar donde existe una fuente que puede ser a la que se hace como referencia: la del álamo. Este valle que continúa hacia Torrox es conocido por el Mayarín actualmente.


Texto de José Ramón Fernández (Málaga 1992)

Historia de El Acebuchal


                      Geneología de mis familia LOS SIMONES





Su biografía se escribió en forma de narrativa, y se encuentra publicada en Amazon, con el titulo El cazador del arco iris, de 470 pg.


















                                        OBRA POÉTICA 



CORRER DE MI VIDA
Ya crecí en la Acebuchal 
entre pencas y tomillos
 metido en un corral 
amamantando los chivos,

Primeros pasos que di 
fue buscar leña en Panduro 
para calentar el hogar,
y preparar los chuscos.

Con el calzón destrozado, 
las abarcas sin talones, 
los tobillos ensangrentados, 
los pelos hasta el cogote.

Así, cada día crecí,
 hasta ser un gran talludo
que con uno ochenta y uno 
caminé hasta el futuro.

De algo me sirvió enterrarme

 hasta el pecho en cagarrutas; 

y beberme dos cuartillos

 de leche todos los días.

Con mis dieciocho años 
atravesé los umbrales
dejando atrás a los raios:
 hermanos y queridos padres.

También de i aba una joya 
a la que nunca olvidé 
hasta conseguir que fuera
 madre de mis churumbeles.

En toda España sonaban
 estruendosos zambonbazos, 
que al más grande amedrentaban
 les gritos y escopetazos.

De todas conseguí salir, 
sí con gran dificultad, 
con los bollos de maíz 
con más piojos que un habar.
Ya terminada la guerra

y los nervios sedentados,

 se iba recogiendo el fruto

 del esfuerzo trabajado.


 Plaza en el cuerpo asenté

 de la noble Benemérita,

ganando doce pesetas

 cerca de Sierra Morena.


             Persiguiendo bandoleros


 hasta conseguir extinguir

 aquellos desprestigiados

que invadían el país.


             De todo ha tenido la vida 


pero me encuentro feliz, 

por tener una buena esposa,

 reala y donde dormir.















             FIN DE VERANO

            Veranillo San Miguel 


que secas los cencerrones 

llenando de aguapiés, 

las vasijas y porrones.


            Se cogen las manzanillas,


 las granadas y limones

 y a los cuartos de baúl 

 les haces las particiones.
.

            Estas tantas, de pesetas 


las preciso para podar, 

otras tantas para abono,

el resto para cavar.


           Ya no le quedan dos reales


para poderlas vinar, 

pasar los meses mayores,

espuntandas y tapar.


            A la puerta del tendero 


la tendrás que rodear, 

porque si lo localiza

no lo dejará escapar.







AL PINO DE MI CORTIJO

             Eres un pobre arbolillo
 que no te se ve crecer, 
 entre la grieta metido, 
 sostienes a la pared.


             Todo el año soportando
 las inclemencias del tiempo,
 te azotan todos los aires,
 más te estruja el pavimento.


La limpieza llega tarde:
cada dos años una vez. 
Sin que te pueda guiar: 
¡No tienes derecho ni revés!

Estás tan chico, tan ruin,
tan torcido y tan nudoso,
que no puedo conseguír
el darte estirón lustroso.

Tu fruto estéril y escaso, 
que solo he visto una vez, 
un chotillo muy pequeño,
que cabra no llegó a ser.

¿Para qué quiero pensar
 que daras sombra en verano? 
 Cuando te vas a estirar,
 la cabra se come el tallo.

Los impulsos que te doy
 no te valen para nada, 
 jamás llegasrás a ver 
ni el terrao ni la cuadra.

Todo el que pasa te mira
con pena y con aflicción, 
sabe que tu vida es corta,
sin valer para un jorcón.

Cuando te miro en la foto,
la que guardo en mi cartera, 
pienso que tus dos ramitas
 no llegaran a ser viejas.

Sólo has tenido una dicha, 
para mi la mas perfecta,
 que nacistes en el cortijo
donde creció mi Carmela.

Por esto te añoro tanto,
guardando recuerdos de ella, 
junto al terreno que ocupas, 
oí palabras verdaderas.

Un consejo te he de dar, 
que no agrites el cortijo, 
que si el tío Antonio
lo nota irás a freír chorizo.














UNA PATRONA EN EL GARGANÓN (Ciudad Real)
El día doce de Octubre
a las siete de la mañana 
en el Gargantón se encuentran 
tres civiles con un guarda.
Invitan a los vecinos 
para celebrar su fiesta,
como es día de la Patrona
quieren hacerle reverencias.
Se compone la comida, 
en primera providencia,
de tres gallos con arroz 
todos con la sangre negra.
No tienen carne ni plumas, 
en el jarar las han pedido 
en buscar de los 1angostos 
que es lo único que han comido.
Estos pobres animales 
los traía de cabeza, 
este guardia de Narciso
les hacia dar la vela.
Les daba con una escoba, 
las alas le rectocía,
la instrucción les enseñaba 
cuando el gallinero iba.
Con los pollos y la caza
ha sido una algarabía 
nos juntamos con la contra
que de recorrido venía.
Y todos con sangre fría 
al portugués intivamos
para darle la paliza 
dejándolo emboquinado.
Los platos y las cucharas 
por la ventana salían, 
sino cogían por la reja
en lo alto se subían.
Qué juerga más divertida 
en el Gargantón pasamos,
después llegó el brigada 
con el vergajo en la mano.

       
A Carmela y Ramoncillo
les tocaron de correr 
por el chararral abajo
buscando donde esconderse.

A la casa-camineros
fueron a pedir asilo
por quitarse el infierno 
que se formó en el cortijo.

Treis por acá, dos por allí
si tú no quieres saltar
al calabozo vas a ir,
al calabozo irás, irás, irás.

 Ciudad Real 1947



A LA GARITA DE LA FAROLA

Garita de la farola 
que siempre dispuestas estás 
a dar cobijo a los guardias,
que pasen la noche en paz.

Con tus tablas carcomidas, 
con tus clavos remachadas, 
tu suelo lleno de mugre,
 tus ventanillas tapadas.

Eres la risión de todos 
los que pasan junto a ti,
 sin darse cuenta los bobos
 de tu significado aquí.
Si eres sucia, vieja y fea
tuvistes tu mocedad,
cuando los guardias marinos 
vigilaban la mar.
No te enojes ni entristezcas
si te van a reemplazar 
por causa de los turistas 
que te quieren retratar.
El fuego con tus maderos
bien lo va a disfrutar,
pero los especialistas 
jamás te olvidarán.



UN PIROPO MERECIDO,
Estás reinando en mi mente
el pueblo de Frigiliana, 
quiero escribir para él 
también a sus bellas chavalas.


Lo que digo es cosa fácil
pero trato de expresar 
un deseo juvenil que
 no puedo demorar.
Es mi querida sobrina
la que hoy figura aquí 
en estos versos amables 
que solo van para ti.
Es tan bonita tu edad 
y tan llena de ilusión 
que podrás enamorar
hasta el mismo faraón.
Los honores que te dona
el pueblo de Frigiliana 
llegarán a borbotones
 en tu riquísima infancia.
Ya pudistes alcanzar 
y luchar una esmeralda 
cruzar sobre tus hombros
 una magnífica banda.
Es propuesta de tu hemosura
que todos han reconocido,
en ese pueblo reluces 
dándote tu merecido.
No solo en ese lugar volverán
por ti los vientos 
pasando la inedia legua
los mocitos de otros pueblos
Los de Ker.ja en patineta, 
los de Torrox en moto, 
los de Morche en bicicleta, 
en avión los de Algarrobo.
No desperdicies el tiempo
que el tiempo hermosos se va
sólo quedan los recuerdos
que los tendés que añorar.


1965
BELLA NATURALEZA
Poeta quiero ser
 para poder expresar 
un paseo de mi hijo 
por la sierra de Liman.


Muy de temprano salí 
del pueblo de Frigiliana,
en el camino encontré: 
cerras, fuentes y cañadas.
Con mi primo [Manolo] y mi tío Antonio 
caminamos de porfía,
 que se pusieron de acuerdo 
para probar mis energias.
Hasta el cerrillo "La Yerba"
 llegamos sin descansar, 
nos comieron la merienda
y pudimos respirar.
De allí se veía Granada
 y el pico de Mulhacén, 
Comares, la sierra Lujar
 y cielo de todo placer.
Aquel ambiente reinante
 es cosa de maravilla,
 sólo el cante de algún ave
 el silencio entorpecía.
En el punto culminante
 llamado el Helechar, 
establecimos la meta
 volviéndonos hacia atrás.
De allí me decía mi tío
 lo que fue de su niñez, 
esperando a mi abuelito 
viendo la noche caer.
Verdad que le entristecía
 las lágrimas que derramó.
 ¡Qué pena llegar a viejo! 
qué triste lo recordó.
Saltando las abulagas,
arañando por los riscos,
emprendimos el regreso 
por vericuetos escondidos.
Qué profundo se respiraba, 
el olor tan perfumada,
 a tomillos y romeros,
 a helechos y retamas
Con los bolsillos repletos 
de sabia y mejorana 
y algunos cacharros viejos
quise atestiguar esta hazaña.



 Nota.-
Excursión de 20 horas por la sierra de Almijara hasta el Helechal (frente al Tajo del Almendrón) de Ramón Fernández (hijo de José Ramón) su primo hermano Manolo, panadero de Frigiliana, y su tío Antino Fernandez el de la Fuente Vieja de Frigiliana) sobre  1965




José Ramón Fernández falleció  de un ictus cerebral en Málaga a los 84 años de edad el 9 de agosto de 2005. Dejó inédita su obra poética: "Un aldeano fuero".