jueves, 30 de junio de 2016

Cristina Martínez entrevista a la escritora alicantina Matilde Asensi.


Matilde Asensi: ´Tenemos una clase política mediocre´

Su curiosidad insaciable le llevó a investigar el Siglo de Oro español y a emprender la aventura de escribir una trilogía

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La escritora Matilde Asensi
La escritora Matilde Asensi ISABEL RAMÓN

Su curiosidad insaciable le llevó a investigar el Siglo de Oro español y a emprender la aventura de escribir una trilogía, con el personaje de Catalina Solís, una mujer que se viste de hombre, como eje central. Ahora cierra ese capítulo con La conjura de Cortés (Planeta), novela que ya se ha situado entre las más vendidas. Matilde Asensi (Alicante, 1962), periodista, escritora y, por encima de todo, una obsesa de la historia.

Cristina Martínez Habla mucho, deprisa. Y es capaz de contar su nueva novela de una forma tan apasionada que crea la necesidad de ir corriendo a una librería para comprarla. Vive en Alicante, de forma muy discreta, «porque mi base está aquí, vuelvo cuando necesito hogar», aunque pasa temporadas fuera. Dejó el periodismo para ser administrativo en un hospital y así poder escribir. Y desde 1999 solo escribe y van ya 10 novelas. Ayer se reencontró con las Hogueras, «que me gustan cuando no estoy trabajando». No podía ser de otra forma. «Nací el 12 de junio, antes de la plantà, y lo primero que hice en mi vida fue ver Hogueras».

Dicen que La conjura de Cortés es la vuelta de Matilde Asensi a su esencia. ¿Cuál es?
Pues no sé. Quizá es la novela más aventurera de la trilogía, si es que se refieren a eso. Catalina Solís tenía que evolucionar. Ya no era la chica de 16 añitos que parecía una tabla y podía pasar por chico. Ahora es una mujer que no puede disimularlo, tiene pecho y caderas. Y eso ya me iba dando más tramas para el personaje. Además me fueron apareciendo unos temas fantásticos durante la documentación y otros que tenía guardados, y como era el final de la trilogía pues lo volqué todo ahí.
Historia, aventura, enigmas, humor...
...el humor no es provocado. Si estoy escribiendo y se me ocurre una tontería, igual que la digo en la vida, pues la escribo. Me sorprende ver que la editorial, los periodistas, los lectores en Twitter y en Facebook destaquen el humor. Yo estoy dentro de la escena y si hay un momento en que se produciría una situación graciosa en la vida real, la traslado a la ficción.

¿Qué le hace distinta a otros colegas que escriben también novela histórica?
No hay una fórmula de éxito. Si hubiera una fórmula estarían ya 300.000 escritores aplicándola o las editoriales hubieran puesto a 25 negros ahí a producir. Pero es verdad que tú cuando estás leyendo detectas si un escritor te engaña o no. Yo como lectora lo noto y yo creo que eso no lo pueden decir de mí. Primero, porque respeto un montón a los lectores que son los únicos que me han traído hasta aquí y segundo, porque yo procuro ser honesta. Creo que la gente que se gasta el dinero para leerme, más ahora en crisis, se merece todo mi respeto.

¿Cree que el lector es capaz de diferenciar entre la literatura bien hecha y los oportunistas del género?
No dudes ni por un momento que el lector es inteligente. Le engañas una vez pero dos no. Aunque no es verdad que sea una moda de los últimos años, lo que ocurre es que en España aparece hace algunos años. Aquí durante mucho tiempo hemos tenido una literatura, igual que un cine, tirando a cutre, en el sentido de que era todo tan exquisito y tan selecto que estaba pensado para minorías y la inmensa mayoría del pueblo quedaba fuera de la literatura y el cine. Aquí escribir género era incluso vergonzoso. Pero de repente aparece Arturo (Pérez-Reverte) en los 80, luego yo en los 90 y el lector se da cuenta de que puede disfrutar leyendo, y no solo reflexionar sobre el bien y el mal o sobre la guerra civil.

Lo que pasa es que han salido muchos autores en este género buscando el éxito fácil.
Lo que ha habido últimamente es un poco de boom, pero imagino que es el efecto imitación, que es normal. A mí me parece bien porque de todo eso saldrá alguien bueno, la selección natural hará que quien valga se mantenga y quien no, no.

¿No se aburre de escribir novela histórica?
Pues no, es que me gusta mucho lo que hago. Me gusta investigar la historia, me gusta encontrar misterios en el pasado y de repente es una pasión desbordante que no puedo controlar y ya no hay más en el mundo hasta que no sepa exactamente qué pasó ahí. Soy terca como una mula vieja. Una vez que me he comprado un montón de libros, he leído lo que tenía que leer y tengo una noción del contexto histórico, entonces ya es como un tapiz que tiene agujeros, en el que el proceso de restauración es ir cosiéndolos otra vez para taparlos. Y esa es la parte de ficción que yo aporto, yo meto mi historia en esos agujeros.

Le gusta a usted y parece que también a los 20 millones de lectores de sus libros.
Esa es la inmensa suerte que tengo, que lo que me gusta a mí también le gusta a mis lectores. Hay muchos que no me leen y no les gusto, pues perfecto.

Lo que vende mucho no tiene calidad y lo que la tiene se vende para minorías. Desmonte esa reflexión.
Eso va muriendo. La base es la gente. En 1999, cuando saqué El salón de ámbar, teníamos una población lectora del 4%, éramos el país europeo con el índice de lectura más baja. Y en doce años estamos en el 56%. Alucina. Es brutal. Eso se debe a que el nivel cultural de la población ha crecido y a que, por alguna casualidad del azar, hemos salido, además todos procedentes del mundo del periodismo, una serie de escritores que hemos ofrecido esa literatura que la gente estaba demandando.

¿Son los propios lectores los que mandan ahora?
Claro. La gente ya no se lee una crítica literaria para ver si se compra un libro. Entra en Internet, mira los foros, se fía más de los lectores. Es el boca-oreja. Internet es un altavoz gigantesco. Allí puedes encontrar comentarios de todo tipo de libros, puedes leer lo que quieras.

En esta trilogía usted indaga en el Siglo de Oro y el descubrimiento de América, y ofrece una visión contraria a la demonización de los españoles.
Los dos mitos más grandes y asentados a este y al otro lado del Atlántico son que los españoles les robamos todo a los latinoamericanos y están así por nosotros, y que hicimos una masacre y acabamos con los indígenas. Pero tiene otra lectura. El pueblo español no vio ni un doblón de oro, no disfrutó de esas riquezas, era un pueblo miserable, hambriento, era la época de la picaresca. Estábamos manteniendo todas las guerras de Europa. Teníamos un imperio donde no se ponía el sol, llegaban unas riquezas brutales, teníamos una corte, la de los Austria, que siempre estaba de fiesta y jolgorio, aquello era jauja, y eso eran unos gastos brutales. El rey se pasaba todo el tiempo en los toros o de caza... ¿Cómo se mantenía eso? Pues muy malamente, con préstamos que se pedían a los banqueros europeos, alemanes sobre todo, a los Fugger, y estábamos endeudados con los alemanes hasta las pestañas...

Todo eso me suena.
¿Verdad? ¿Te cuento más? Llegaban los baúles llenos de oro, pero se produce la cuarta bancarrota en España, porque ese dinero iba destinado a pagar los intereses a los alemanes. Cuando fuí leyendo e investigando iba de alucine en alucine, no daba crédito a lo que leía, pero eso está en los libros de historia. Mientras, España se moría de hambre porque no se invertía nada y la gente quería emigrar. Y en cuanto al mito de las masacres, es verdad que en toda ocupación siempre hay psicópatas, pero que hiciéramos todo eso... me chirría. Sí, es verdad que se mató a muchos, sin duda, pero aparte de eso lo que llevamos fueron enfermedades. Está demostrado porque se han hecho investigaciones, hay artículos en la revista Nature y documentales, que el 90 por ciento de la población indígena murió por enfermedades víricas. No me cuadraba que fuéramos tan brutos, porque los españoles podemos ser muy bravos, en aquella época, ahora menos porque se nos están bajando los humos a recorte forzado, pero no somos gente cruel.

Da un poco de miedo que haya tanto paralelismo entre el Siglo de Oro y la actualidad.
La pena es que después de cuatro siglos seguimos teniendo unos malísimos gobernantes. Yo no soy de ningún partido político porque para mí son sectas religiosas. Paso de partidos políticos, paso de sectas políticas y paso de creencias divinas imbuidas a nivel político. Lo que me da pena es que tengamos una clase política de tan poca talla, tan mediocre, tan mala... que no nos esté ayudando a sacar lo que podríamos ser. Al contrario. Que empiezan a llegar fondos europeos, pues venga esto es fiesta. Pues no, invierte que esto no va a durar para siempre. Solo ladrillo y turismo. Invierte en cultura, invierte en industria, invierte en tecnología... Mientras, duplicamos administraciones, gastamos, derrochamos, lo mismo que entonces. De 1600 a 2012, quiebras, bancarrotas, deudas con los banqueros alemanes, gobernantes mediocres, reyes que estaban todo el día cazando y tenían validos que se lo llevaban puesto, igual que ahora, eran unos corruptos. ¿Ha cambiado algo hoy en día? Pues, no. Hemos cambiado los nombres de valido y monarca por partidos políticos, bueno, y si quieres añadir monarca por la caza, pues también. Pero no tenemos una clase gobernante digna de lo que ya por fin creo que nos merecemos.

miércoles, 29 de junio de 2016

La muerte de Don Juan de Austria, posible envenenamiento.


La extraña y humillante muerte de Don Juan de Austria, el héroe de Lepanto

Nacido un 24 de febrero de hace 470 años, el hijo bastardo de Carlos I terminó sus días en un insalubre campamento militar en Flandes víctima de una fallida operación de hemorroides. El tifus, o quizás un posible envenenamiento, contribuyeron al deterioro de su salud
Retrato de Don Juan de Austria, poco después de la batalla de Lepanto - Museo del Prado
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César Cervera - @C_Cervera_M - Madrid - Actualizado: Guardado en: España
Don Juan de Austria tardó varios meses en tomar posesión de su cargo de gobernador de Flandes, un territorio integrado en el Imperio español. En contra de las órdenes de su hermano Felipe II para viajar a Bruselas de inmediato, el héroe de Lepanto se dirigió a la Corte a negociar las condiciones en persona. No es que rechazara el nombramiento del Rey, ni podía hacerlo, pero sabía bien que la situación allí era inmensamente complicada y que para acabar con la rebelión en la zona eran necesarios unos recursos que se les había negado a sus predecesores en el cargo.
Finalmente, el hijo bastardo de Carlos I de España marchó al epicentro de la rebelión cargado de promesas del Monarca, solo para presenciar cómo éstas eran incumplidas una por una. Tras caer en una profunda depresión y verse aislado luego del misterioso asesinato de su secretario Escobedo en Madrid, Don Juan de Austria sufrió en 1578 un indigno final para un héroe de su prestigio: una hemorroide mal operada dio el golpe final a un cuerpo castigado desde hace meses por el tifus.
La situación en Flandes, durante la conocida guerra de los Ochenta años, alcanzó uno de sus momentos más críticos poco antes de la llegada de Don Juan de Austria. En 1573, Luis de Requesens, también destacado en la batalla de Lepanto, había sido nombrado como nuevo gobernador de Flandes en sustitución del severo Gran Duque de Alba. Si bien el catalán no gozaba del talento militar de su predecesor, la debilidad de la Hacienda Real obligaba a abrazar una solución pacífica. Antes de partir para Bruselas, el nuevo gobernador publicó una amnistía general, abolió el Tribunal de Tumultos –símbolo de la represión española– y derogó el impuesto de las alcabalas. No obstante, el cambio de estrategia de la Monarquía hispánica fue interpretado entre las filas rebeldes como un síntoma de flaqueza, y, a finales del otoño de 1573, Requesens tuvo que recurrir nuevamente a las armas para imponer su autoridad.
Cuando las operaciones militares empezaban a dar sus frutos, Luis de Requesens falleció de forma inesperada en Bruselas el 5 de marzo de 1576, a causa posiblemente de la peste, dejando por primera vez inacabada una tarea encomendada por su Rey y amigo Felipe II. La rapidez con la que se propagó la enfermedad imposibilitó que el Comendador de Castilla pudiera dejar orden de su sucesión y fue el conde de Mansfeld quien se hizo cargo temporalmente del caos. Los dos años que tardó el siguiente enviado del Rey, Don Juan de Austria, en alcanzar Bruselas fueron fatales: un motín general de las tropas españolas asoló el sur y la desobediencia completa se extendió por el norte de los Países Bajos.

Flandes, una tumba de héroes españoles

Felipe II consideró que su hermano era el hombre idóneo para encauzar la situación en Flandes y se lo transmitió en una carta fechada en mayo de 1576: «Confío en vos, hermano mío, que desde que os informéis del estado de los negocios en los Países Bajos dedicaréis vuestra fuerza y vuestra vida a un negocio tan importante para el honor de Dios y el bienestar de su religión. Y como están en peligro, no hay sacrificio que deba evitarse para salvarlos» .
Nacido el 24 de febrero de 1545 (aunque otras fuentes consideran que pudo ser en 1547), Juan de Austria gozaba a sus 30 años de un gran prestigio a nivel europeo gracias a su actuación en la batalla de Lepanto, donde ejerció el mando de la escuadra cristiana. Era un hombre muy apreciado por la Europa católica y menos expuesta a la leyenda negra que las propagandas holandesa, francesa e inglesa arrojaban contra España. Si el Rey veía en la elección del militar español la mejor opción posible, no debía creerlo igual Don Juan de Austria, que retrasó al máximo el viaje e incluso acudió a la Corte para reunirse en privado con su hermanastro. Pese a que había desobedecido sus instrucciones, el Rey abrazó a Don Juan de Austria de forma efusiva a su llegada y cedió en todas las cuestiones que planteó su hermano, siempre recordándole que la Real Hacienda se encontraba muy debilitada tras la suspensión de pagos ordenada el año anterior.
Casi dos años después del fallecimiento de Requesens, el nuevo gobernador llegó el 3 de noviembre a Luxemburgo –en ese momento la zona más leal al Rey– disfrazado de criado morisco de un noble italiano. Solo un día después se produjo el Saqueo de Amberes por parte de las descontroladas tropas españolas. Este hecho puso a todas las provincias en contra de la corona, lo cual se materializó en la firma de la Pacificación de Gante. Con órdenes de poner en marcha una estrategia sin usar la fuerza, Don Juan de Austria se encontró atrapado en el peor de los escenarios posibles: todos unidos contra los hispánicos.
A modo de concesión para recuperar la fidelidad de los nobles moderados, el nuevo gobernador retiró a los tercios españoles del país en abril de 1577. Pagó los atrasos a los soldados con el dinero que el Papa Gregorio XIII le había entregado tras la batalla de Lepanto y pidiendo varios préstamos personales. Además, firmó el Edicto Perpetuo, un documento que eliminaba la Inquisición y reconocía las libertades flamencas a cambio del reconocimiento de la soberanía de la Corona española y la restauración de la fe católica en el país. Sin embargo, la situación se deterioró todavía más. A pesar de que se tomaron medidas que aseguraban la tolerancia religiosa, se incrementó la autonomía política y se reconoció a Guillermo de Orange –el cabecilla de la rebelión– como estatúder de Holanda y Zelanda, al tiempo que los Estados Generales reconocían a Don Juan como gobernador, las provincias norteñas prosiguieron en su actitud rebelde.
El hijo de Carlos I descubrió que Guillermo de Orange, lejos de respetar lo firmado, tramaba apresarle o incluso asesinarle para descabezar una vez más la autoridad española en los Países Bajos. Con solo una veintena de soldados bajo su cargo, Don Juan de Austria abandonó Bruselas apresuradamente y tomó por sorpresa la fortaleza de Namur, desde donde pidió inútilmente ayuda a Felipe II. «Los españoles están marchándose y se llevan mi alma consigo, pues preferiría estar encantado de que esto no suceda. Ellos (la nobleza local) me tienen y me consideran una persona colérica y yo los aborrezco y los tengo por bravísimos bribones», escribió Don Juan de Austria a su amigo Rodrigo de Mendoza sobre la situación desesperada que estaba viviendo. Pero no fue hasta el verano de 1577, cuando una tregua secreta en la guerra del Imperio español contra los turcos liberó los recursos militares necesarios para reanudar la guerra en Europa, que el Rey autorizó el regreso de los tercios españoles. A principios de 1578, alcanzaron Flandes cerca de 20.000 soldados, encabezados por Alejandro Farnesio –sobrino y amigo de la adolescencia de Don Juan–, con la intención de recuperar el terreno que Guillermo de Orange había arrebatado con sus artimañas políticas. El 31 de enero de 1578, los tercios viejos derrotaron a los Estados Generales en la batalla de Gembloux, consiguiendo así que gran parte de los Países Bajos del Sur volvieran a la obediencia al Rey, entre ellos la provincia de Brabante. No en vano, dos ejércitos iban a invadir Flandes en los siguientes meses: uno francés desde el Sur –al mando del duque de Anjou– y otro desde el Este –al mando de Juan Casimiro y financiado por la reina Isabel de Inglaterra–. El vencedor en Lepanto iba a necesitar más recursos para frenar sendos ataques. Así, instó a su secretario, Juan de Escobedo, que estaba en España, para que lograra que más dinero.

¿Quiso ser Rey de Inglaterra?

Mientras negociaba el envío de más tropas y dinero a los Países Bajos, se produjo el asesinato de Escobedo el 31 de marzo de 1578. Un crimen planeado por Antonio Pérez, con la aprobación del Rey, que tenía como trasfondo la desconfianza que había en la Corte hacia Don Juan de Austria. El oscuro secretario del Rey Antonio Pérez había convencido a Felipe II de que su hermano tramaba a espaldas suyas atacar Inglaterra y casarse con María Estuardo [reina católica de los escoceses1942-1987]. [Despues de dieciocho años en prisión fue mandada decapitar por si prima Isabel I de Inglaterra [1533-1603], hija de Enrique VIII y Ana Bolena].
 Curiosamente, el fallecido Juan de Escobedo había sido destinado por Pérez a la misión de espiar a Don Juan de Austria, pero terminó por confiarle su lealtad.
Por supuesto, nunca se ha encontrado indicio alguno de que Don Juan de Austria tuviera la intención de traicionar a su hermano. Si bien es cierto que el hermanastro del Rey guardaba la ambición de encabezar un ataque contra Inglaterra, lo hacía por indicación del propio Felipe II y del Papa Gregorio XIII, que planeaban casarle con María Estuardo o incluso con la Reina Isabel I una vez invadidas las islas. Precisamente por ello, al conocer las circunstancias de la muerte de su secretario, Don Juan cayó en un estado de depresión al tiempo que contraía el tifus o fiebre tifoidea.
Su estado de salud se agravó a finales de septiembre, estando en su campamento en torno a la sitiada Namur. Según el testimonio de Dionisio Daza Chacón –su médico personal en la batalla de Lepanto– una fallida operación de hemorroides y el debilitamiento causado por el tifus acabaron con la vida del español: «El remedio de tratar las almorranas con sanguijuelas es más seguro que el rajarlas ni abrirlas con lanceta, porque de rajarlas algunas veces se vienen a hacer llagas muy corrosivas, y de abrirlas con lanceta lo más común es quedar con fístula y alguna vez es causa de repentina muerte; como acaeció al serenísimo Don Juan de Austria, el cual, después de tantas victorias (…) vino a morir miserablemente a manos de médicos y cirujanos, porque consultaron y muy mal darle una lancetada en una almorrana». Las fuentes del periodo relatan que la negligencia médica de esos cirujanos militares provocó una fuerte hemorragia en el cuerpo del general y le desangró en cuestión de cuatro horas.
Haciendo caso a las fuentes médicas del periodo no caben más especulaciones sobre la causa última de su fallecimiento –más sabiendo que Don Juan sufrió mucho de esta dolencia al igual que Carlos I–, pero si las hay sobre el supuesto tifus que padeció en los últimos meses de su vida. En la «Apología» de Guillermo de Orange y otros textos propagandísticos de los rebeldes se asegura, sin pruebas, que fue envenenado por orden de su hermano o del mismo Alejandro Farnesio, quien anhelaba ocupar su cargo. Casi con toda seguridad se trata de una falacia sin fundamento. Pero también se ha especulado con que fue Guillermo de Orange quien suministró algún tipo de veneno al general español. De hecho, pocos meses antes de su muerte, Bernardino de Menzona, embajador de Londres, había enviado un dibujo-retrato de un asesino a sueldo contratado por Isabel Tudor y Guillermo de Orange para eliminar a Don Juan de Austria. El gobernador de Flandes apresó al individuo al descubrirlo dentro de una delegación diplomática durante una audiencia.Viendo cerca su muerte, el victorioso en Lepanto nombró sucesor en el gobierno de los Países Bajos a su sobrino Alejandro Farnesio y escribió a su hermano pidiéndole que respetase este nombramiento y que le permitiera ser enterrado junto a su padre. No en vano, en el momento de su muerte, el 1 de octubre, Don Juan de Austria se encontraba aislado políticamente y profundamente herido en su espíritu por la falta de confianza que le había transmitido Felipe II. Solo al fallecimiento de su hermano, el Rey se percató de la perniciosa manipulación que estaba ejerciendo Antonio Pérez sobre él y, en consecuencia, de la injusticia que había cometido.
El cadáver de Don Juan de Austria fue trasladado a España, después de ser seccionado en tres partes para evitar que pudiera caer en manos enemigas y posteriormente unido de nuevo. Según las fuentes, el estado de sus restos tras el viaje era bastante calamitoso, faltándole la punta de la nariz y otras partes. Y como queriendo redimirse del injusto trato que le dio en sus últimos años de vida, Felipe II situó su escultura en el monasterio de San Lorenzo de El Escorial. Un obsequio para un hombre que no dejó nada en su testamento, «porque nada poseía en el mundo que no fuese de su hermano y señor el Rey».

Tomado del ABC España

martes, 28 de junio de 2016

Presentación del libro "La aldea de El Acebuchal".



Libro. "La aldea de El Acebuchal". Historia de una aldea en el Parque Natural de Sierra Almijara





Historia de la aldea de El Acebuchal (Cómpeta) Axarquía, desde el neolítico a los tiempos actuales, pasando por la guerra civil y los maquis.
Autores Vicky Fernández y Ramón Fernández "Palmeral".
Editado en Nerja, en julio 2016.
 Libro de 74 páginas ilustrado con fotografias antiguas y actuales.

............Comentario..................
 Gracias a mi hermana Vicky porque ha hecho un gran tabajo.



Cuando yo era joven no echaba cuenta a las historias que me contaban mis podres, mis abuelos o mis familiares. Lo que quería era jugar, divertirme y perseguir a las chicas. Pero cuando me hice mayor me interesé por las historias que me habían contado, menos mal que mi padres tuvieron la precaución de dejarlo por escrito en varios diarios, de donde hemos tomado los datos. Cuando maduré me llegó la edad de preguntarme quién era yo, quién era mi familia. ¿De dónde venimos y qué hacemos aquí? ¿Por qué está aquí la Acebuchal, por qué disfrutamos en San Juan de una misa-romera?
     Este libro no ha salido de le nada, ha supuesto un gran esfuerzo recopilatorio de datos, fotografías y entrevistas, como un drber, porque lo que no se puede hacer es olvidar o perder nuestras raíces, aunque sean, en nuestro caso de origen humilde, trabajadores de estas tierras  ásperas y duras, en un lugar donde no había de nada, pero eran felices y honrados. Donde el pan nuestro de cada día era duro de ganar.
     Este libro y modestia no me faltará para deciros que aquí están la mayoría de esas respuestas. Nosotros le dedicamos este libro a nuestros padres, pero también a todas las familias que vivieron aquí como los Obispo, a todo los Simones, los Federo, los Lomas y tanto y tantos otros.
    Ellos nos enseñaron a querer y a amar estas tierras, estas piedras, estos, pinos, este arroyo que forma parte de nuestras venas, y sus aguas tienen la misma composición que nuestra sangre.
    Yo desde que nací hace ya cerca de 70 años venía por aquí con mis primos  como Alberto, José Antonio, Rogelio, Emilio, Miguel, Antonio el Bizco, y mi amigo Aurelio, el Obispo, que era mi edad y trotábamos por bancales cazando pájaros, y disfrutando de nuestra niñez, en un lugar parecido a la felicidad
   Yo amo esta tierra, yo sueño con esta tierra, yo añoro esta tierra cuando estoy fuera, o cuando estoy en momentos de peligros o dificultades pienso en los años de mi felicidad y libertad aquí, en mi Arcadia, en mi paraíso mental. ¡Cuánto añoro a mis padres, a mis tíos, a mis abuelos, a mi gente! Yo miro fotos, repaso escritor, escribo novelas, la historia del Frigiliana. Me gustaría vivir aquí, pero tengo una familia que tengo atender, y ellos a mí. Y hay una cosa terrible, que el tiempo pasa, y a cierta edad pasa más rápido todavía.
    Muchos amigos y vecinos dirán se os ha olvidado esto o aquello, sí, es posible, pero siempre se puede escribir otro libro por otros investigadores, nosotros ya hicimos nuestro trabajo y contamos lo que sabíamos.
    No olvidar nuestra identidad, nuestras raíces, es un regalo que le hacemos a nuestros antepasados y que ya no están aquí entre nosotros. Porque ellos perviven en nosotros cada ver que les recordamos, porque en nuestra sangre están sus genes, por eso ellos viven con nosotros.
     A mi hermana y a mí nos hubiera gustado regalaros un libro, pero esto ni es un folleto, no una guía de propaganda. Además, por experiencia os digo que los libros que nos regalan no se leen, porque no los hemos deseado. Solamente se lee lo que se desea y se compra. A los libros con el tiempo la pasa como a los vinos, se convierten en reserva?
   El libro se venderá a 10 €. Además os vamos a regalar con el libro, 2 toallas, dos mantas, una colcha, un par de calcetines y unas gafas de sol.

Ramón Fernández Palmeral



Video

jueves, 23 de junio de 2016

"Perito en pecados", Coleccción de 33 relatos y cuentos de Ramón Fernández Palmeral




HACER PEDIDOS:
http://www.lulu.com/shop/ramon-fernandez-palmeral/perito-en-pecados/paperback/product-22765225.html

 "Perito en pecados". Coleccción de 33 relatos y cuentos de Ramón Fernández Palmeral

La portada es un cuadro de PALMERAL, titulado "La Miliciana".

Reseña del libro de 198 páginas:

 Colección de 33 relatos y cuentos. Algunos de ellos llevados al extremo de lo absurdo y lo asombroso. En la mejor línea de los autores hispanoamericanos como Borges, Onetti, Cortázar o Casares. Ramón Fernández Palmeral es autor de varias novelas y del manual: "Secretos para escribir novelas y relatos". Para componer los relatos ha empleado o usado todos los recursos narrativos de los "novísimos narradores" para asombrar al lector invisible, pero que en algunos casos, el lector formará parte de los relatos. Experimentación de la narración para no aburrir al lector. Algunos de los relatos deja recuerdos que son los verdaderos indicativos de la calidad de ellos.
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Relato nímero 27


27

LA LUZ AZUL



     Cuando estaba a punto de caerme al abismo en la sima de la Mujer en el Torcal de Antequera vi una luz azul que me salvó de caer y matarme con toda seguridad, porque la caída eran de unos 150 metros.
     Era una  mañana de junio de 1968, salí con mi grupo de espeleólogos del grupo GEMA, dirección al Torcal de Antequera una montaña kárstica de impresionante relieve causado por la erosión desde el periodo Jurásico. Por allí cerca estaba la Cueva del Toro, y otras peligrosísimas simas y oquedades entre las formaciones rocosas y erosionadas del Torcal.  El reto que nos impusimos era bajar  la sima que conocíamos de oídas, no muy lejos del refugio, para conocer su profundidad. El grupo lo componíamos una siete personas, el proyecto era bajar hasta el fondo para ver qué encontrábamos.
    Yo estuve haciendo las veces de ayudante de cuerdas, para ayudar  a bajar, a una profundidad ignorada, que resultó ser de 150 metros. Desde donde yo estaba y desde ahí abajo se hacía una especie de cuello de botellas, por cuyas paredes no se podía una apoyar los pies. Me tocaba salir el último que había quedado sin fuerza en los bíceps, y me tocaba hacer un último esfuerzo de brazo a brazo por una cuerda, hasta que llegó un momento en que no tenía más fuerzas. Me caía, anticipé la caída, veía que me caí al fondo del abismo. Al mirar desde la oscuridad interior hacia el exterior vi una luz azul intensa.  Delante de la luz azul  salió una mano salvadora, la de mi amigo Salvador, miembro del grupo espeleológico al que pertenecíamos. Eso era lo que yo creía que era, la mano de amigo, pero no, era la mano de la luz.
   En cuestiones del intelecto, sigue a tu razón tan lejos como ella te lleve, sin tener en cuenta ninguna otra consideración. En cuestiones del intelecto no pretendas que son ciertas las conclusiones que no han sido demostradas o no son demostrables.    Las cosas para creerlas hay que de mostrarlas, de lo contrario existirán las dudas, la dudas no son cierta. Identificó el agnosticismo no como un credo sino como un método de investigación ascética basado en evidencias. La realidad es incognoscible a causa de nuestra incapacidad natural de no poder comprobar una experiencia sino con otra experiencia subjetiva. Debiésemos abstenernos de realizar juicios debido a que nunca podemos estar seguros de la realidad verdadera. No tengo medios para saber si existen o no o qué clase de seres pueden ser reales, ilusoros y venidos del más allá. Muchas cosas previenen el conocimiento, incluida la oscuridad del tema y la brevedad de la vida humana. Yo ni afirmo ni niego la inmortalidad del hombre. No veo razón para creer en ella, pero, por otro lado, no tengo medios para refutarla. ¿Dónde estaba Dios antes de que existiera el Big-Banga. El Universo?
La luz azul y yo tuvimos un diálogo de pensamiento más que de palabras:
“Daría todo lo que sé por la mitad de lo que ignoro”.
 “Sentir no es otra cosa que pensar”
 “Pienso y dudo, luego existo”.
 “Apenas hay algo dicho por uno cuyo opuesto no sea afirmado".
 “Los malos libros provocan malas costumbres y las malas costumbres provocan buenos libros”.
 “Dos cosas contribuyen a avanzar: ir más deprisa que los otros, o ir por el buen camino”.
 “Vivir sin filosofar es, propiamente, tener los ojos cerrados, sin tratar de abrirlos jamás”.
 “Hasta una falsa alegría suele ser preferible a una verdadera tristeza”.
 “No hay nada repartido de modo más equitativo en el mundo que la razón: todo el mundo está convencido de tener suficiente”.
 “Para investigar la verdad es preciso dudar, en cuanto sea posible, de todas las cosas”.
 “No basta tener buen ingenio; lo principal es aplicarlo bien”.
 “La lectura es una conversación con los hombres más ilustres de los siglos pasados”.

     La  mano de la luz me sacó del agujero de una muerte segura, luego, salí de la sima, en la tierra, todo era una niebla densa, mis amigos no estaba allí. La luz azul se puso delante de mí y me guió de nuevo al grupo que ya  no me esperaban, me daban por desaparecido. Me dijeron que Paco había ido con la moto a Antequera a pasar aviso de la Guardia Civil para organizar las labores de rescate. Evidentemente, y gracias a la luz azul intensa no era necesario tal rescate.

   

ÍNDICE de los 33 relatos.

  Proemio o preámbulo……………………………5
  1.-Perito en pecados………………………..…....11
  2.-El asesinato de la Virgen María………………16
  3.-La mano que me encontré……………………19
  4.-En el hemitórax derecho………………….......21
  5.-El desertor y la prostituta…………………......23
  6.-El beso de la bestia……………………………26
  7.-El tedio de un domingo de verano………….. 30
  8.-Azul atormentado………………………….....34
  9.-Una cafetería en la Gran Vía..………………...36
10.-Ni soy músico ni me acuesto a la ocho……….39
11.-Un paso al frente……………………………..42
12.-La sangre de Rosario María…………………...47
13.-Los ángeles exterminadores…………………..71
14.-Madera de olivo……………………………....77
15.-Nacido el 11 de septiembre…………………..79
16.-Principios morales ecológico………………....88
17.-Una mosca parlante…………………………..90
18.-La habitación cerrada…..……………………..92
19.-Love Lolita……………………………………95
20.-Un morisco en la batalla de Lepanto…….……97
21.-La invasión de los guisantes……..…………...108
22.-El sueño de Aquiles Lapuerta………………..115
23.-Los misterios de la isla de Nueva Tabarca……123
24.-De Frigiliana a Granada, siglo XVI…..………141
25.-De cuando fui mortal………………………...155
26.-La pasión Mediterránea………………………161
27.-La luz azul………….……………………...…171
28.-La miliciana…………………………………..175
29.-Beatriz la morisca………………………….....189
30.-Amor sin fronteras……….…………………..195
31.-Tita Consolación…………………………......190
32.-La casana de los Flores…… …………………192
33.-El pintor que se convirtió en un tubo de pintura..200